
Declaración de la Coalición ANSWER condenando los nuevos ataques de Israel.
Profundamente frustrado porque la administración Obama se vio obligada a dar marcha atrás en su planeada guerra aérea contra Siria, el gobierno israelí acaba de lanzar su propio bombardeo sobre Siria.
La Fuerza Aérea israelí bombardeó la ciudad siria de Latakia en este último gran ataque aéreo.
Con financiación estadounidense que asciende a casi 1.040 millones de dólares anuales, Israel también bombardeó Damasco en mayo de 2013, cuando la oposición armada siria sufría reveses en el campo de batalla en su intento, respaldado por potencias extranjeras, de derrocar al gobierno sirio. Ese ataque provocó una enorme explosión en Damasco. Israel también llevó a cabo un importante bombardeo sobre Siria en 2007.
Israel se apoderó de los Altos del Golán sirios en su invasión sorpresa de 1967 y continúa ocupando el territorio desafiando las resoluciones de las Naciones Unidas que exigen su devolución a Siria.
Israel, junto con Estados Unidos y los países de la OTAN, ha estado a la vanguardia en el apoyo a los grupos que llevan a cabo una lucha armada para derrocar al gobierno independiente y nacionalista de Siria.
El supuesto, aunque no probado, uso de armas químicas por parte de Siria sirvió de pretexto para una campaña militar estadounidense planeada para agosto y septiembre. La oposición masiva de la población en Estados Unidos y en todo el mundo impidió el ataque.
Israel posee un gran arsenal de armas químicas y un programa ofensivo de armas biológicas. Además, cuenta con cientos de bombas nucleares y se niega a adherirse al Tratado de No Proliferación Nuclear.
Irónicamente, el último bombardeo israelí sobre Siria coincide con el anuncio del equipo de inspección de armas químicas de las Naciones Unidas de que el gobierno sirio de Assad ha cumplido plenamente, y antes de lo previsto, con su acuerdo para que sus armas químicas sean puestas bajo supervisión internacional para que puedan ser destruidas por completo.
Ni la administración Obama ni ninguna otra administración estadounidense ha exigido a Israel que destruya sus armas de destrucción masiva. De hecho, Israel sigue siendo el principal receptor de ayuda exterior estadounidense. Tanto demócratas como republicanos, así como el Pentágono y la CIA, consideran a Israel una extensión del poder estadounidense en esta región rica en recursos, que posee dos tercios de las reservas mundiales conocidas de petróleo.
Un número creciente de personas en este país se está organizando para recortar toda la ayuda estadounidense a Israel.
