
Traducido por J. Palameda
“LAS MUJERES EXIGEN RESPETO A LA VIDA, SEGURIDAD ALIMENTARIA, SALUD UNIVERSAL Y EL FIN DE LA VIOLENCIA”
La pandemia de Covid-19 ha causado hasta el momento la muerte de más de 200.000 personas en todo el mundo y ha infectado a más de 3 millones de personas a nivel mundial, una situación que ha dado lugar a la crisis humanitaria más profunda de nuestra época y que se ha manifestado en todos los ámbitos de la actividad social.
Este La pandemia ha puesto al descubierto la verdadera naturaleza del capitalismo como un sistema de explotación e injusticia económica, social, política y cultural, que en su inhumana voracidad y sed de sangre es la causa fundamental del sufrimiento de millones de seres humanos. Además de enfrentarse al peligro de muerte y enfermedad, la población carece de las condiciones mínimas para afrontar la situación. Esto se debe a que el capitalismo, en su esencia, garantiza la acumulación de riqueza en pocas manos y la explotación de las clases trabajadoras, así como de los pueblos y recursos de los países pobres. Los indicadores muestran las grandes brechas económicas, ya que el 11% más rico de la población posee el doble de la riqueza de 6.900 millones de personas. Las grandes potencias imperialistas acumulan riqueza, mientras que aproximadamente 735 millones de personas viven en la pobreza extrema sin perspectivas de superarla. condición precaria.
En este escenario, las grandes potencias imperialistas: Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia, están tratando de sacar provecho de la situación para resolver sus contradicciones y continuar en su búsqueda de dominación y hegemonía sin importarles la vida y la problemas vitales de la humanidad.
En América Latina y el Caribe, los casos de infecciones por COVID-19 se están disparando. día a día, así como el número de personas que han muerto a causa de esta enfermedad. La pandemia se está extendiendo cada día por todo el continente, dejando a millones de familias indefensas.
Durante esta pandemia, todas las desigualdades y formas de explotación se han intensificado significativamente: los gobiernos que representan los intereses del capitalismo y de los poderosos se aprovechan de esta situación para imponer medidas y políticas de ajuste con las que se descarga el peso de la crisis sobre el pueblo y el gobierno no duda en quebrantar las leyes y mandatos constitucionales, y tampoco dudan en pisotear los derechos humanos. conquistada tras luchas a lo largo de muchos años.
Por lo tanto, exigimos que los gobiernos instauren una MORATORIA SOBRE LA DEUDA EXTERNA para garantizar que estos recursos se destinen a satisfacer las necesidades de salud, alimentación y saneamiento de las familias pobres, especialmente de los hogares monoparentales encabezados por madres.
En este contexto, conmemoramos el 1 de mayo, Día Internacional de la Clase Obrera y de los trabajadores del mundo, y en esta fecha, a pesar del confinamiento, el pueblo enarbola las banderas de la unidad de clase y la solidaridad de los explotados para revitalizar el gran ideal de transformar la sociedad.
En esta fecha histórica, las organizaciones de mujeres y feministas que impulsan el Encuentro de Mujeres Latinoamericanas y Caribeñas, saludan a las trabajadoras y a las trabajadoras urbanas y rurales de la región y del mundo, al tiempo que denuncian las condiciones de hiperexplotación en las que millones de mujeres alrededor del mundo trabajan sin cesar y en las peores condiciones de precariedad en la primera línea de la lucha contra la pandemia como trabajadoras de la salud, trabajadoras por la vida y la sociedad. En confinamiento, las mujeres vivimos con la sobrecarga de trabajo, ya que, bajo estas condiciones, el trabajo reproductivo y doméstico ha aumentado sustancialmente, generando condiciones de desgaste físico y emocional. Hoy se ha hecho evidente que el trabajo de reproducción social, precario y explotado, está más feminizado que nunca. Para empeorar las cosas, a raíz de la expansión de la pandemia, los gobiernos capitalistas están imponiendo políticas de austeridad neoliberales y antiobreras que prevén la eliminación de millones de empleos, el aumento del desempleo y una mayor explotación laboral.
Luchamos a diario para afrontar estas condiciones de sufrimiento y explotación de mujeres y familias, y en este contexto, también debemos abordar la violencia dirigida contra mujeres, niñas y adolescentes sin que tengamos la posibilidad de confrontar en las calles la violencia patriarcal y estructural que se manifiesta cada día. En toda América Latina y el Caribe, el feminicidio, la violación y los delitos sexuales se han multiplicado, poniendo en grave riesgo la vida y la integridad de las mujeres.
A pesar de estas condiciones, las mujeres nos organizamos junto con nuestros pueblos para enfrentar la pandemia y sus consecuencias. Las protestas con cacerolas, las huelgas, los paros laborales y el activismo permanente a través de las redes sociales demuestran que no nos resignamos a que nos arrebaten nuestro derecho a la vida, la salud y la dignidad. Hemos alzado nuestras banderas y puños y ahora nos preparamos para conmemorar el 1 de mayo con mayor determinación y desafío para: ¡EXIGIMOS RESPETO A LA VIDA HUMANA, SALUD UNIVERSAL, SEGURIDAD ALIMENTARIA, TRABAJO ESTABLE, DIGNO Y SEGURO; ELIMINACIÓN DE TODO TIPO DE VIOLENCIA CONTRA NOSOTROS!
Este 1 de mayo, uniremos nuestras voces y puños para luchar juntos por nuestros derechos. Nos reuniremos desde todas las regiones de Latinoamérica y el Caribe para proclamar que estamos más vivos que nunca, más fuertes y más firmes en nuestro propósito de construir, con el esfuerzo y la experiencia de nuestra vida, un mundo nuevo que amanezca abrazando a toda la humanidad en un canto de libertad, justicia y dignidad.
