Dialéctica y filosofía marxista

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¿Qué se gana al estudiar filosofía marxista?

La filosofía marxista (1) es un sistema armonioso de las concepciones humanas del mundo que nos rodea, las leyes de su desarrollo y las formas de conocerlo. Por lo tanto, el estudio de la filosofía nos proporciona una idea coherente del mundo y de su desarrollo, del lugar del hombre en él y de su capacidad para conocerlo y transformarlo, de por qué cambia la vida en sociedad y cómo organizarla mejor, etc.

¿Qué significado práctico tienen estas preguntas generales y cómo benefician directamente la vida y el trabajo del ser humano?

La importancia práctica de la filosofía marxista es enorme. Como parte integrante del marxismo-leninismo, la filosofía marxista brinda una ayuda invaluable a todas las fuerzas progresistas en su lucha por un futuro mejor para la humanidad, al revelar las leyes más generales del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, y al demostrar la necesidad e inevitabilidad de la revolución socialista y el triunfo del socialismo y el comunismo.

La filosofía marxista ofrece una explicación verdaderamente científica de la naturaleza y la sociedad y, en consecuencia, es un poderoso instrumento para su transformación revolucionaria.

Solo el proletariado y su Partido se preocupan por adquirir un conocimiento correcto y llevar a cabo una transformación revolucionaria del mundo. Por eso surgió el materialismo dialéctico, que se desarrolla como arma teórica e ideológica del proletariado en su lucha contra el capitalismo, por el socialismo y el comunismo. La filosofía del marxismo es revolucionaria en su esencia misma. Al no reconocer sistemas sociales inmutables ni pilares eternos de la propiedad privada, demuestra teóricamente que la caída del capitalismo y la victoria de la nueva sociedad socialista y comunista son inevitables.

Es fundamental dominar la filosofía marxista en nuestra época de cambios sociales radicales y transición del capitalismo al comunismo. Esto ayuda a los partidos marxistas a orientarse en las complejas condiciones actuales, realizar un análisis científico de la situación y, posteriormente, definir las tareas más importantes y encontrar las vías más eficaces para alcanzarlas.

“Si el partido político marxista, al examinar las cuestiones, no se basa en la dialéctica y el materialismo, el resultado será la parcialidad y el subjetivismo, el estancamiento del pensamiento humano, el aislamiento de la vida y la pérdida de la capacidad para realizar el análisis necesario de las cosas y los fenómenos, errores revisionistas y dogmáticos, y errores de política. La aplicación del materialismo dialéctico en el trabajo práctico y la formación de los funcionarios del partido y de las amplias masas en el espíritu del marxismo-leninismo son tareas urgentes de los partidos comunistas y obreros’ (2).

La filosofía marxista es un poderoso instrumento teórico para comprender y transformar el mundo, pero solo si se aplica de forma creativa y teniendo en cuenta las condiciones históricas concretas en las que operan sus leyes y principios. Para dominar la filosofía marxista no basta con memorizar sus proposiciones y conclusiones; es necesario comprender su esencia y aprender a aplicarla en la práctica para resolver las tareas concretas de la lucha revolucionaria por la paz, la democracia, la liberación nacional y el socialismo. […]

La lucha por la victoria del comunismo contempla no solo la creación de la base material y técnica y la configuración de las relaciones sociales comunistas, sino también el desarrollo integral y armonioso de la personalidad humana. Pero para lograrlo, un miembro de la sociedad necesita más que ser un especialista en su campo. Es importante dominar la totalidad del conocimiento humano, y aún más importante, aprender a aplicarlo. Una persona debe adquirir una visión científica del mundo para que las ideas comunistas se integren orgánicamente con las acciones comunistas en su comportamiento, en su trabajo y en su vida. En las condiciones actuales, la adquisición por parte de todo el pueblo soviético de una visión científica del mundo basada en el marxismo-leninismo como un sistema armonioso de perspectivas filosóficas, económicas y sociopolíticas es de suma importancia.

La filosofía del marxismo ayuda a los constructores del comunismo a comprender el rumbo y las perspectivas del desarrollo mundial, a captar correctamente los acontecimientos que tienen lugar en el propio país y en el resto del mundo, y los convence de la justicia de la causa revolucionaria y de la inevitabilidad del triunfo del socialismo y el comunismo en todo el mundo. Moviliza al pueblo para la lucha contra la ideología imperialista reaccionaria y los vestigios del pasado, ayuda a percibir y superar las dificultades en el camino hacia la construcción exitosa del comunismo y enseña cómo trabajar según los principios comunistas.

La filosofía marxista cultiva en el hombre una visión del mundo amplia y correcta, y lo entrena para discernir la importancia de las cosas aparentemente insignificantes. Estimula el pensamiento, lo hace más flexible, incisivo y hostil al estancamiento y la rutina, e infunde en el hombre el valioso sentido de lo nuevo. Y esto es de suma importancia, pues en nuestra era de progreso científico y técnico sin precedentes y de la subyugación del átomo, en nuestra era de electricidad, sistemas automáticos y exploración espacial, es imposible prescindir de una mente incisiva e ingeniosa. […]

El conocimiento de la filosofía marxista es esencial para los jóvenes progresistas de todos los países, ya que les ayuda a alcanzar la madurez política y a cultivar la integridad, la firmeza y el coraje en la lucha contra la opresión nacional y social. Sin estas cualidades, es imposible construir un futuro comunista brillante.

En resumen, aquellos que luchan por la liberación nacional y la emancipación social, que construyen el socialismo y el comunismo y buscan la verdad, aquellos que quieren indagar en los secretos del Universo y de la vida, deben dominar la invencible enseñanza marxista-leninista y su filosofía que afirma la vida.

La vida repudia toda clase de concepciones ideológicas nihilistas inventadas en Occidente, según las cuales ahora presenciamos o bien el declive general del papel y la importancia de la filosofía y la ideología en el sistema de conocimiento científico y actividad práctica, o bien la "eliminación" automática de todos los problemas y preceptos ideológicos por el propio curso del progreso científico y técnico, la matematización de la ciencia y la introducción de la cibernética y los métodos de modelado, o bien la "incapacidad" de la filosofía marxista para afrontar el "desafío" de los nuevos éxitos, los nuevos problemas de la ciencia natural moderna, etc.

En realidad, la propia naturaleza del conocimiento filosófico descarta tales valoraciones, ya que está arraigado en las exigencias del desarrollo social y está diseñado para identificar y desarrollar valores y problemas eternos: las concepciones más comunes y universales del mundo, de su pasado y futuro, los fundamentos y principios más generales de la vida, el conocimiento y la actividad práctica, el significado de la existencia humana, el progreso social, el desarrollo de la humanidad, etc.

El conocimiento filosófico no es fruto de reflexiones ociosas de diletantes, sino una forma de conciencia social que refleja los avances del progreso científico y social, los ideales y la cosmovisión de las distintas clases sociales, las contradicciones y los conflictos sociales propios de un país y una época determinados. Por eso Marx llamó a la filosofía la “quintaesencia intelectual” de su tiempo, “el alma viva de la cultura” (3). […]

La vida demuestra que la creciente complejidad e intensificación de las transformaciones revolucionarias en el mundo, la aceleración del progreso científico y técnico y la creciente influencia de sus consecuencias sociales exigen imperativamente una revisión filosófica de los problemas y patrones fundamentales del desarrollo social y del conocimiento científico, así como de la orientación ideológica de las actividades espirituales y prácticas del ser humano.

1. (Del griego —philosophia, que significa amor o búsqueda de la sabiduría (phil + sophia).

2. La lucha por la paz, la democracia y el socialismo, Moscú, 1963, pág. 15.

3. Karl Marx, “El editorial del número 179 del Kolnische Zeitung”, en: Karl Marx, Frederick Engels, Obras completas, vol. 1, Editorial Progreso, Moscú, 1975, pág. 195.

Fuente






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