
Órgano Central del Partido Comunista del Ecuador (PCMLE).
La situación internacional de los últimos meses se ha caracterizado por una profundización de la contradicción entre capital y trabajo. Millones de trabajadores en ciudades y zonas rurales de todo el mundo han salido a las calles para luchar por mejores condiciones de vida.
Entre los territorios donde se evidencia este desarrollo de la lucha obrera se encuentra el continente europeo. Miles de trabajadores se movilizan contra los recortes presupuestarios y las medidas antipopulares adoptadas por los gobiernos actuales, que pretenden cargar sobre los hombros de sus pueblos la crisis derivada de los efectos de la guerra en Ucrania.
En los últimos días, Francia vivió una jornada de movilizaciones en las principales ciudades, cuyo principal objetivo era el rechazo al proyecto de reforma de la seguridad social propuesto por el gobierno de derecha de Macron. En varios sectores se produjeron huelgas con bloqueos de carreteras, como en el caso de las refinerías. En Grecia, se registraron importantes movilizaciones para exigir la sanción de los responsables del abandono de la red ferroviaria, consecuencia de la falta de mantenimiento por escasez de recursos económicos. En España, se produjeron diversas movilizaciones contra el desmantelamiento de la sanidad pública liderado por los gobiernos estatales del Partido Popular (PP) y Vox. En Portugal, los docentes se rebelaron contra la reducción de salarios y el desmantelamiento de la profesión docente. En Alemania, los trenes de cercanías de siete estados federados, incluidos los dos más poblados, Renania del Norte-Westfalia (oeste) y Baviera (sur), quedaron paralizados debido a la negativa de los empresarios a aumentar el salario de los trabajadores de autobuses, aeropuertos y trenes. En febrero, Gran Bretaña vivió su primer día de huelga, coordinada entre varios sectores y de una magnitud no registrada en más de una década.
Como ya hemos dicho, la economía europea no atraviesa su mejor momento. Las previsiones de crecimiento económico para 2023 no son alentadoras, apenas un 0,81 TP3T para la Unión Europea, lo que indica que las condiciones de vida no mejoran en el contexto de la economía de mercado. A la baja tasa de crecimiento se suma el problema de la inflación, que alcanzó el 10,51 TP3T en Gran Bretaña, mientras que en toda Europa se situó en el 8,51 TP3T; sin embargo, los aumentos salariales no son suficientes para compensar la disminución del poder adquisitivo de los trabajadores europeos. Las autoridades justifican no aumentar los salarios más allá de cierto nivel para controlar la inflación, lo que convierte a los asalariados en víctimas de estas medidas.
Un estudio realizado por una organización francesa reveló que la ayuda de los gobiernos europeos a las empresas transnacionales entre 2008 y 2018 creció a una tasa anual promedio de 7,51 TP3T, mientras que los recursos para pensiones apenas crecieron a 2,51 TP3T.
La lucha por las reivindicaciones lideradas por la clase trabajadora europea se enfrenta a las medidas neoliberales que pretenden cargar la crisis económica sobre los hombros de los trabajadores. La magnitud de la protesta pone en aprietos a los gobiernos, que se ven constantemente inmersos en crisis debido a la pérdida de representatividad.
En Marcha #2040, del 15 al 21 de marzo de 2023
