{"id":11713,"date":"2012-04-01T06:17:11","date_gmt":"2012-04-01T10:17:11","guid":{"rendered":"http:\/\/theredphoenixapl.org\/?p=11713"},"modified":"2026-05-10T22:28:51","modified_gmt":"2026-05-11T03:28:51","slug":"the-man-who-raised-a-black-power-salute-at-the-1968-olympic-games","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/2012\/04\/the-man-who-raised-a-black-power-salute-at-the-1968-olympic-games\/","title":{"rendered":"El hombre que hizo el saludo del poder negro en los Juegos Ol\u00edmpicos de 1968."},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_11714\" aria-describedby=\"caption-attachment-11714\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><span style=\"color:#000000;\"><a href=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/olympics-black-power-salu-008.jpg\"><span style=\"color:#000000;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-11714\" title=\"SALUDO DEL PODER NEGRO EN LOS JUEGOS OL\u00cdMPICOS\" src=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/olympics-black-power-salu-008.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"276\" \/><\/span><\/a><\/span><figcaption id=\"caption-attachment-11714\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color:#000000\">John Carlos (a la derecha), Tommie Smith (en el centro) y Peter Norman, quien luci\u00f3 una insignia del Proyecto Ol\u00edmpico por los Derechos Humanos en apoyo a su gesto. Cuando falleci\u00f3 en 2006, Carlos y Smith fueron portadores del f\u00e9retro en su funeral. Fotograf\u00eda: AP<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Por Gary Younge<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><em>Cuando John Carlos alz\u00f3 el pu\u00f1o en un saludo de poder negro en los Juegos Ol\u00edmpicos de 1968, cambi\u00f3 la historia del siglo XX \u2014y su propia vida\u2014 para siempre. \u00bfQu\u00e9 opina de ello ahora?<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Probablemente no te suene el nombre de John Carlos, pero casi seguro que conoces su imagen. Es 1968, en los Juegos Ol\u00edmpicos de Ciudad de M\u00e9xico, y las medallas se cuelgan del cuello de Tommie Smith (EE. UU., oro), Peter Norman (Australia, plata) y Carlos (EE. UU., bronce). Al sonar el himno nacional, Smith y Carlos, dos afroamericanos con guantes negros, alzan el pu\u00f1o en el saludo del poder negro. Es un s\u00edmbolo de resistencia y desaf\u00edo, grabado a fuego en la historia del siglo XX, que Carlos siente que fue su prop\u00f3sito en la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u201cEn la vida hay un principio y un final\u201d, dice. \u201cEl principio no importa. El final tampoco. Lo \u00fanico que importa es lo que haces en el proceso, si est\u00e1s dispuesto a hacer lo que sea necesario para generar un cambio. Tiene que haber sacrificios f\u00edsicos y materiales. Cuando todo se calme y nos preparemos para el final, la mayor recompensa ser\u00e1 saber que cumpliste con tu deber mientras estuviste en este planeta\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Los comienzos de Carlos fueron, por decir lo menos, agitados. Criado por dos padres trabajadores y muy involucrados en su vida, aprendi\u00f3 a buscarse la vida con sus amigos en Harlem y a meterse y salir de los problemas. De adolescente, sol\u00eda perseguir a Malcolm X por la calle despu\u00e9s de sus discursos y bombardearlo con preguntas. Carlos siempre supo que era bueno en los deportes y originalmente quer\u00eda ser nadador ol\u00edmpico, hasta que su padre le explic\u00f3 que las instalaciones de entrenamiento que necesitaba estaban en clubes privados para blancos y personas adineradas. Sol\u00eda robar comida de trenes de carga con sus amigos y luego correr con ella hasta Harlem para repartirla entre los pobres. Cuando la polic\u00eda los persegu\u00eda, a menudo era el \u00fanico que no era atrapado. Correr le resultaba tan natural que nunca lo consider\u00f3 una habilidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Ese \u00fanico momento en el podio le cost\u00f3 caro a Carlos. M\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s, lo encontrar\u00e1s en su escritorio en un espacioso edificio prefabricado detr\u00e1s de las canchas de baloncesto de la preparatoria Palm Springs en California, donde trabaja como consejero. Entre las fotograf\u00edas familiares en la pared hay alusiones muy vagas a su momento hist\u00f3rico. Im\u00e1genes de Malcolm X y la escritora afroamericana Zora Neale Hurston, el juramento a la bandera, que los escolares estadounidenses deben recitar a diario, y un peque\u00f1o cartel que dice &quot;\u00a1Vamos por el oro ol\u00edmpico!&quot;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">A pesar de todos los desaf\u00edos, Carlos ama su trabajo. \u201cComo consejero, tienes que hablar con los ni\u00f1os como si estuvieras hablando con mil personas\u201d, dice. \u201cA veces les dices \u2018Te quiero\u2019 y ellos responden \u2018No quiero tu amor\u2019, y t\u00fa les dices: \u2018Bueno, est\u00e1 ah\u00ed fuera, as\u00ed que tendr\u00e1s que lidiar con \u00e9l\u2019. Y yo tambi\u00e9n aprendo mucho de ellos\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_11715\" aria-describedby=\"caption-attachment-11715\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><span style=\"color:#000000;\"><a href=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/john-carlos-008.jpg\"><span style=\"color:#000000;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-11715\" title=\"Juan Carlos\" src=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/john-carlos-008.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"276\" \/><\/span><\/a><\/span><figcaption id=\"caption-attachment-11715\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color:#000000\">John Carlos: 'It's what I was born to do,' he says of his salute. Photograph: Michael Steele\/Getty Images<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Calvo, alto y con una perilla gris, Carlos ha entrado en la vejez con un aire distinguido y modales afables, y con un parecido m\u00e1s que notable al difunto activista e intelectual WEB DuBois.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u201cLo primero que pens\u00e9 fue que las cadenas se hab\u00edan roto\u201d, dice Carlos, rememorando c\u00f3mo se sinti\u00f3 en ese momento. \u201cY jam\u00e1s podr\u00e1n volver a ponerle cadenas a John Carlos. Porque lo hecho no se puede deshacer. Materialmente, algunos de nosotros en el sistema penitenciario seguimos literalmente encadenados. El mayor problema es que tenemos miedo de ofender a nuestros opresores\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">&#8220;I had a moral obligation to step up. Morality was a far greater force than the rules and regulations they had. God told the angels that day, &#8216;Take a step back \u2013 I&#8217;m gonna have to do this myself.'&#8221;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">La imagen ciertamente captura esa sensaci\u00f3n de rebeld\u00eda moment\u00e1nea. Pero lo que no puede hacer es evocar la sensaci\u00f3n humana de agitaci\u00f3n emocional y resoluci\u00f3n individual que lo hizo posible, o el jadeo colectivo y global en respuesta a su audacia. En su libro, The John Carlos Story, en los segundos entre subir al podio y que sonara el himno, Carlos escribe que su mente pas\u00f3 de lo personal a lo pol\u00edtico y viceversa. Entre otras cosas, reflexion\u00f3 sobre la dolorosa explicaci\u00f3n de su padre de por qu\u00e9 no pudo convertirse en nadador ol\u00edmpico, la segregaci\u00f3n y el consiguiente empobrecimiento de Harlem, las exhortaciones de Martin Luther King y Malcolm X a &quot;ser fiel a uno mismo incluso cuando duele&quot;, y su familia. El \u00faltimo pensamiento antes de que la banda comenzara a tocar fue: &quot;Maldita sea, cuando esto se haga, no habr\u00e1 vuelta atr\u00e1s&quot;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u201cS\u00e9 que parece que son muchos pensamientos para tan solo unos instantes de pie en un podio\u201d, escribe. \u201cPero, sinceramente, todo esto pasaba por mi cabeza como un rel\u00e1mpago\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Anticipando una posible protesta, el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Internacional (COI) envi\u00f3 a Jesse Owens para intentar disuadirlos. (Las cuatro medallas de oro que Owens gan\u00f3 en los Juegos Ol\u00edmpicos de Berl\u00edn de 1936 ten\u00edan un gran significado simb\u00f3lico, dada la creencia de Hitler en la supremac\u00eda aria). Carlos ya lo ten\u00eda decidido. Cuando \u00e9l y Smith adoptaron la pose, Carlos temi\u00f3 lo peor. Si observan la foto, ver\u00e1n que mientras Smith mantiene el brazo extendido y erguido, Carlos lo tiene ligeramente flexionado por el codo. \u201cQuer\u00eda asegurarme de que, en caso de que alguien nos atacara, pudiera propinar un buen pu\u00f1etazo\u201d, escribe. \u201cHab\u00edamos recibido tantas amenazas hasta ese momento que me negu\u00e9 a estar indefenso en ese instante crucial\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Fue tambi\u00e9n un momento de silencio. \u201cSe pod\u00eda o\u00edr hasta a una rana orinar sobre algod\u00f3n. Hay algo terrible en o\u00edr a 50.000 personas en silencio, como estar en el ojo de un hurac\u00e1n\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Y entonces lleg\u00f3 la tormenta. Primero abucheos. Luego insultos y cosas peores. La gente lanzaba cosas y gritaba insultos racistas. \u201c\u00a1Los negros deber\u00edan volver a \u00c1frica!\u201d y \u201cNo puedo creer que as\u00ed nos traten ustedes, los negros, despu\u00e9s de que los dejamos jugar en nuestros partidos\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u201cEl fuego me rodeaba\u201d, recuerda Carlos. El presidente del COI orden\u00f3 la suspensi\u00f3n de Smith y Carlos del equipo estadounidense y de la villa ol\u00edmpica. La revista Time mostr\u00f3 el logo ol\u00edmpico con las palabras \u201cM\u00e1s furioso, m\u00e1s desagradable, m\u00e1s feo\u201d, en lugar de \u00abM\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s alto, m\u00e1s fuerte\u00bb. Los Angeles Times los acus\u00f3 de realizar un \u00absaludo de corte nazi\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">M\u00e1s all\u00e1 de las instituciones, la resonancia de la imagen era innegable. Era 1968; el movimiento del poder negro hab\u00eda proporcionado un grito de guerra tras la lucha por los derechos civiles y las protestas contra la guerra de Vietnam cobraban fuerza. Ese a\u00f1o, estudiantes de toda Europa, tanto del este como del oeste, se hab\u00edan alzado en armas contra la guerra, la tiran\u00eda y el capitalismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Martin Luther King hab\u00eda sido asesinado y Estados Unidos se hab\u00eda visto sumido en otro a\u00f1o de disturbios raciales en sus centros urbanos. Apenas unos meses antes, la convenci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata se hab\u00eda visto interrumpida por una gran represi\u00f3n policial contra manifestantes contra la guerra de Vietnam. Unas semanas antes de los Juegos, decenas de estudiantes y activistas hab\u00edan sido asesinados a tiros por las autoridades en la propia Ciudad de M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">La imagen de dos atletas negros en abierta rebeld\u00eda en el escenario internacional envi\u00f3 un mensaje tanto a Estados Unidos como al mundo. En casa, este descarado desd\u00e9n por los s\u00edmbolos del patriotismo estadounidense \u2014la bandera y el himno\u2014 traslad\u00f3 la disidencia de la periferia de la vida estadounidense a la televisi\u00f3n en horario estelar con un solo gesto, al tiempo que revelaba lo que DuBois alguna vez denomin\u00f3 la \u201cesencia dual\u201d de la condici\u00f3n afroamericana. \u201cUn estadounidense, un negro; dos almas, dos pensamientos, dos aspiraciones irreconciliables; dos ideales en conflicto en un solo cuerpo oscuro, cuya tenaz fortaleza es lo \u00fanico que impide que se desgarre\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">A nivel mundial, se interpret\u00f3 como un acto de solidaridad con todos aquellos que luchan por una mayor igualdad, justicia y derechos humanos. Margaret Lambert, una saltadora de altura jud\u00eda que, para aparentar, se vio obligada a participar en las pruebas de selecci\u00f3n del equipo ol\u00edmpico alem\u00e1n de 1936, a pesar de saber que nunca se le permitir\u00eda competir, expres\u00f3 la gran alegr\u00eda que sinti\u00f3. \u201cCuando vi a esos dos hombres con los pu\u00f1os en alto en el podio, me emocion\u00e9 much\u00edsimo. Fue precioso\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Como explica Carlos en su libro, su gesto pretend\u00eda, entre otras cosas, decir: \u201cOigan, mundo, Estados Unidos no es como ustedes creen para los negros y otras personas de color. El hecho de que llevemos la palabra &quot;USA&quot; en el pecho no significa que todo sea perfecto y que estemos viviendo a todo lujo\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Carlos comprendi\u00f3, antes de alzar el pu\u00f1o aquel d\u00eda, que una vez hecho, su acto ser\u00eda irreversible. Lo que no pod\u00eda prever, a los 23 a\u00f1os, era lo que significar\u00eda para su futuro. \u201cNo ten\u00eda ni idea de que aquel momento en el podio quedar\u00eda grabado para siempre. No ten\u00eda ni idea de a qu\u00e9 nos enfrentar\u00edamos. En ese preciso instante, no sab\u00eda ni comprend\u00eda que el rumbo de nuestras j\u00f3venes vidas acababa de cambiar irrevocablemente\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Durante la era de la segregaci\u00f3n racial, la vida era dura incluso para los deportistas negros m\u00e1s famosos que ya hab\u00edan superado su mejor momento. Tras su c\u00e9lebre victoria ol\u00edmpica, Owens regent\u00f3 una tintorer\u00eda, trabaj\u00f3 como empleado de una gasolinera, particip\u00f3 en carreras de caballos por dinero y finalmente se declar\u00f3 en bancarrota. \u201cLa gente dice que era degradante para un campe\u00f3n ol\u00edmpico competir contra un caballo\u201d, coment\u00f3. \u201c\u00bfPero qu\u00e9 se supon\u00eda que deb\u00eda hacer? Ten\u00eda cuatro medallas de oro, pero no te puedes comer cuatro medallas de oro\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Joe Louis, campe\u00f3n mundial de boxeo sobre cuyos hombros reca\u00eda el orgullo nacional cuando se enfrent\u00f3 al alem\u00e1n Max Schmeling poco antes de la Segunda Guerra Mundial, recib\u00eda a los visitantes en el Caesars Palace de Las Vegas y participaba en concursos televisivos. Y estas eran figuras del deporte que intentaban mantenerse dentro del sistema. Carlos a\u00fan estaba en la plenitud de su carrera, pero ese \u00fanico acto de rebeld\u00eda sell\u00f3 su marginaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Parad\u00f3jicamente, el a\u00f1o siguiente fue el mejor de su carrera. En 1969, igual\u00f3 el r\u00e9cord mundial de las 100 yardas, gan\u00f3 la carrera de 220 yardas de la Uni\u00f3n Atl\u00e9tica Americana y llev\u00f3 a la Universidad Estatal de San Jos\u00e9 a su primer campeonato de la Asociaci\u00f3n Nacional Atl\u00e9tica Colegial.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">El problema era que, antes de que llegaran los lucrativos contratos de patrocinio, correr no daba dinero y pocos lo contrataban. En los a\u00f1os inmediatamente posteriores a su protesta, trabaj\u00f3 como guardia de seguridad en una discoteca y como conserje. En un momento dado, tuvo que desmantelar sus muebles para poder calentar su casa. La presi\u00f3n empez\u00f3 a afectar a su familia. \u201cCuando falta dinero, el desprecio se instala en la familia\u201d, afirma. Adem\u00e1s, su esposa sufr\u00eda acoso constante por parte de la prensa y a sus hijos les dec\u00edan en el colegio que su padre era un traidor. El matrimonio se desmoron\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Intent\u00f3 jugar al f\u00fatbol americano durante algunas temporadas, comenzando en Filadelfia y luego traslad\u00e1ndose al norte, a Toronto y Montreal. Insiste en que lo \u00fanico que nunca sucedi\u00f3, a pesar de las afirmaciones en contrario, es que le confiscaran la medalla. Est\u00e1 en casa de su madre. Y aunque no la valora como cabr\u00eda esperar de un atleta ol\u00edmpico, insiste en que esta parte de la historia quede clara. \u201cLa medalla no significaba nada para m\u00ed. No significa nada ahora\u2026 La medalla no ten\u00eda ninguna relevancia. La \u00fanica relevancia que ten\u00eda era que me la hab\u00eda ganado. As\u00ed que nunca me la quitaron. Me la gan\u00e9. No pueden quit\u00e1rmela\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Con el paso del tiempo y una vez que la reacci\u00f3n negativa amain\u00f3, Carlos fue reintegrado gradualmente al grupo. Se involucr\u00f3 como coordinador de relaciones p\u00fablicas en el comit\u00e9 organizador del grupo que llev\u00f3 los Juegos Ol\u00edmpicos a Los \u00c1ngeles en 1984 y trabaj\u00f3 para el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico de Estados Unidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u00bfLe preocupaba, al ver que la imagen por la que se hizo famoso empezaba a adornar camisetas y carteles, que su readmisi\u00f3n en el mundo ol\u00edmpico significara que su radicalismo estaba siendo apropiado y edulcorado? \u201cLa imagen sigue ah\u00ed\u201d, dice con orgullo. \u201cCada vez se extiende m\u00e1s. Si miras las im\u00e1genes del siglo pasado, no hay nada parecido. Y &quot;el hombre&quot; no fue quien mantuvo esto a flote durante 43 a\u00f1os. El hombre era el mismo que me estaba dando una paliza. Y los Juegos Ol\u00edmpicos son parte de mi historia. No voy a huir de eso\u2018.\u2019<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Carlos sigue participando activamente en la pol\u00edtica. A finales del a\u00f1o pasado, se dirigi\u00f3 a los manifestantes de Occupy Wall Street en Nueva York. \u201cEs la misma lucha que hace 43 a\u00f1os. Luchamos contra el desempleo, por la vivienda, por la educaci\u00f3n. Es lo mismo por lo que la gente lucha hoy\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Defiende a Barack Obama, a quien considera que no se le ha dado un trato justo. \u201cEl se\u00f1or Obama no nos trajo hasta aqu\u00ed. Est\u00e1 intentando sacarnos de esta situaci\u00f3n. Alguien inventa mentiras para meternos en guerras y luego hace que los ciudadanos estadounidenses de a pie paguen por ellas. Ahora alguien m\u00e1s est\u00e1 intentando arreglarlo. Si George W. Bush pudo tener dos mandatos para meter a este pa\u00eds en este l\u00edo, deber\u00edamos darle dos a Obama para que nos saque de \u00e9l\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Pero, a diferencia de la d\u00e9cada de 1960, hoy Carlos ve pocas esperanzas de que surja resistencia a trav\u00e9s del deporte, que est\u00e1 inundado de dinero y drogas. &quot;No hab\u00eda tanto dinero en juego entonces&quot;, dice, &quot;as\u00ed que solo unos pocos iban a ser rebeldes. Pero hoy, si un atleta no tiene una visi\u00f3n de su historia, solo ve el gran cheque que tiene delante. No es responsabilidad del opresor educarnos. Tenemos que educarnos a nosotros mismos y a los nuestros. Esa es la diferencia entre Muhammad Ali y Michael Jordan. Muhammad Ali nunca morir\u00e1. Us\u00f3 su talento para denunciar los males sociales de la sociedad. Por supuesto, era un excelente boxeador, pero se levant\u00f3 y habl\u00f3 sobre estos temas. Y precisamente por eso, nunca morir\u00e1. Habr\u00e1 alguien m\u00e1s en alg\u00fan momento que pueda hacer lo que Jordan hizo. Y entonces su nombre ser\u00e1 arrasado por el fango. Pero seguir\u00e1n hablando de Ali&quot;.\u201c<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Ocho a\u00f1os antes, durante una etapa diferente del activismo antirracista en Estados Unidos, Franklin McCain, un estudiante de 17 a\u00f1os, pas\u00f3 a la historia cuando se sent\u00f3 en la barra de un restaurante Woolworth&#039;s en Greensboro, Carolina del Norte, con tres amigos y se neg\u00f3 a moverse hasta que los atendieran. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, McCain reflexionaba sobre c\u00f3mo aquella experiencia lo hab\u00eda afectado. &quot;El d\u00eda que me sent\u00e9 en esa barra, sent\u00ed una inmensa alegr\u00eda y una gran celebraci\u00f3n&quot;, me dijo. &quot;Nada se le ha comparado. Ni el nacimiento de mi primer hijo, ni mi matrimonio. Fue una cruel iron\u00eda, porque la gente pasa toda su vida sin que le suceda algo as\u00ed. Y ah\u00ed estaba yo, con 17 a\u00f1os. Fue maravilloso, y tambi\u00e9n triste, porque s\u00e9 que nunca volver\u00e9 a vivirlo. Lamento que haya sido a esa edad&quot;.\u201c<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Carlos no se arrepiente de nada. Simplemente se alegra de haber podido estar donde estaba para hacer lo que sent\u00eda que deb\u00eda hacer. \u201cNo me molesta que haya quedado inmortalizado. Es un faro de esperanza para mucha gente en todo el mundo. Much\u00edsimas personas encuentran inspiraci\u00f3n en ese retrato. Para eso nac\u00ed\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#0000ff;\"><a href=\"http:\/\/www.guardian.co.uk\/world\/2012\/mar\/30\/black-power-salute-1968-olympics\"><span style=\"color:#0000ff;\">Fuente<\/span><\/a><\/span><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>by Gary Younge When John Carlos raised his fist in a black power salute at the 1968 Olympics, it changed 20th-century history \u2013 and his..<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":38726,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[379],"tags":[357,350],"class_list":["post-11713","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-archive","tag-racism","tag-united-states-history"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redphoenix.news\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/OLYMPICS_11713_999a7.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11713"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11713\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39578,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11713\/revisions\/39578"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38726"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}