{"id":22963,"date":"2019-03-08T14:44:11","date_gmt":"2019-03-08T19:44:11","guid":{"rendered":"http:\/\/theredphoenixapl.org\/?p=22963"},"modified":"2019-03-08T14:44:11","modified_gmt":"2019-03-08T19:44:11","slug":"clara-zetkin-only-in-conjunction-with-the-proletarian-woman-will-socialism-be-victorious","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/2019\/03\/clara-zetkin-only-in-conjunction-with-the-proletarian-woman-will-socialism-be-victorious\/","title":{"rendered":"Clara Zetkin: \u201cSolo con el apoyo de la mujer proletaria triunfar\u00e1 el socialismo\u201d"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_22964\" aria-describedby=\"caption-attachment-22964\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cccc.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-22964 size-full\" src=\"https:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cccc.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"374\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-22964\" class=\"wp-caption-text\">Clara Zetkin<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong>\u00a0<em>Discurso pronunciado en el Congreso del Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania.<\/em>, Gotha, 16 de octubre de 1896. Berl\u00edn.<br \/>\n<strong>Publicado:<\/strong>\u00a0<em><strong>Clara Zetkin: Escritos selectos<\/strong><\/em>, editado por Philip Foner, traducido por Kai Schoenhals, International Publishers, 1984.<br \/>\n<strong>Transcrito:<\/strong>\u00a0para marxists.org en agosto de 2002.<\/p>\n<p><strong>Del Archivo Marxista de Internet \u2014<\/strong>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/archive\/zetkin\/1896\/10\/women.htm\">https:\/\/www.marxists.org\/archive\/zetkin\/1896\/10\/women.htm<\/a><\/p>\n<p class=\"fst\">Las investigaciones de Bachofen, Morgan y otros parecen demostrar que la represi\u00f3n social de la mujer coincidi\u00f3 con la creaci\u00f3n de la propiedad privada. El contraste dentro de la familia entre el marido como propietario y la mujer como no propietaria se convirti\u00f3 en la base de la dependencia econ\u00f3mica y la ilegalidad social del sexo femenino. Esta ilegalidad social representa, seg\u00fan Engels, una de las primeras y m\u00e1s antiguas formas de dominaci\u00f3n de clase. Afirma: \u201cDentro de la familia, el marido constituye la burgues\u00eda y la mujer el proletariado\u201d. Sin embargo, no exist\u00eda una cuesti\u00f3n femenina en el sentido moderno de la palabra. Fue solo el modo de producci\u00f3n capitalista el que gener\u00f3 la transformaci\u00f3n social que dio origen a la cuesti\u00f3n femenina moderna al destruir el antiguo sistema econ\u00f3mico familiar que proporcionaba sustento y sentido de la vida a la gran mayor\u00eda de las mujeres durante el per\u00edodo precapitalista. No obstante, no debemos transferir a las antiguas actividades econ\u00f3micas de las mujeres aquellos conceptos (los conceptos de futilidad y mezquindad) que asociamos con las actividades de las mujeres en nuestros tiempos. Mientras existi\u00f3 el modelo familiar tradicional, la mujer encontraba sentido a su vida mediante actividades productivas. Por lo tanto, no era consciente de su situaci\u00f3n de ilegalidad social, aunque el desarrollo de su potencial como individuo estuviera estrictamente limitado.<\/p>\n<p>El Renacimiento representa la \u00e9poca de gran efervescencia y tensi\u00f3n que marc\u00f3 el despertar de la individualidad moderna, la cual pudo desarrollarse plena y completamente en las m\u00e1s diversas direcciones. Nos encontramos con individuos que fueron gigantes tanto en el bien como en el mal, que rechazaron los preceptos de la religi\u00f3n y la moral, y que despreciaron por igual el cielo y el infierno. Descubrimos a las mujeres en el centro de la vida social, art\u00edstica y pol\u00edtica. Sin embargo, no hay rastro de un movimiento feminista. Esto resulta a\u00fan m\u00e1s caracter\u00edstico porque, en aquella \u00e9poca, el antiguo sistema econ\u00f3mico familiar comenz\u00f3 a desmoronarse bajo el impacto de la divisi\u00f3n del trabajo. Miles y miles de mujeres ya no encontraban su sustento ni el sentido de su vida en la familia. Pero esta cuesti\u00f3n femenina, en la medida en que se la puede denominar como tal, fue resuelta en aquel entonces por conventos, instituciones ben\u00e9ficas y \u00f3rdenes religiosas.<\/p>\n<p>Las m\u00e1quinas, el modo de producci\u00f3n moderno, socavaron lentamente la producci\u00f3n dom\u00e9stica y no solo para miles, sino para millones de mujeres surgi\u00f3 la pregunta: \u00bfD\u00f3nde encontraremos ahora nuestro sustento? \u00bfD\u00f3nde encontraremos una vida significativa y un trabajo que nos brinde satisfacci\u00f3n personal? Millones se vieron obligadas a buscar su sustento y una vida plena fuera de sus familias y dentro de la sociedad en su conjunto. En ese momento, tomaron conciencia de que su ilegalidad social se opon\u00eda a sus intereses m\u00e1s b\u00e1sicos. Fue a partir de ese momento que surgi\u00f3 la cuesti\u00f3n de la mujer moderna. A continuaci\u00f3n, se presentan algunas estad\u00edsticas para demostrar c\u00f3mo el modo de producci\u00f3n moderno agrava a\u00fan m\u00e1s esta cuesti\u00f3n. Durante 1882, 5,5 millones de los 23 millones de mujeres y ni\u00f1as en Alemania ten\u00edan empleo a tiempo completo; es decir, una cuarta parte de la poblaci\u00f3n femenina ya no pod\u00eda encontrar su sustento dentro de la familia. Seg\u00fan el censo de 1895, el n\u00famero de mujeres empleadas en la agricultura, en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino, aument\u00f3 desde 1882 en m\u00e1s de 81 TP3T, y en sentido estricto en 61 TP3T, mientras que, simult\u00e1neamente, el n\u00famero de hombres empleados en la agricultura disminuy\u00f3 en 31 TP3T, es decir, hasta 111 TP3T. En el sector industrial y minero, el n\u00famero de mujeres trabajadoras aument\u00f3 en 351 TP3T, mientras que el de hombres solo en 281 TP3T. En el comercio minorista, el n\u00famero de mujeres empleadas aument\u00f3 en m\u00e1s de 941 TP3T, mientras que el de hombres solo en 381 TP3T. Estas cifras, por m\u00e1s contundentes que sean, ponen de manifiesto la urgencia de resolver la cuesti\u00f3n de la mujer.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la mujer, sin embargo, solo est\u00e1 presente en aquellas clases sociales que son producto del modo de producci\u00f3n capitalista. Por ello, no encontramos la cuesti\u00f3n de la mujer en los c\u00edrculos campesinos que poseen una econom\u00eda natural (aunque severamente limitada y fragmentada). Pero s\u00ed la encontramos en aquellas clases sociales que son hijas directas del modo de producci\u00f3n moderno. Existe una cuesti\u00f3n de la mujer para las mujeres del proletariado, la burgues\u00eda, la intelectualidad y la \u00e9lite. Esta cuesti\u00f3n adopta una forma diferente seg\u00fan la situaci\u00f3n de clase de cada uno de estos estratos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se plantea la cuesti\u00f3n de la mujer en lo que respecta a los Diez Mil Superiores? La mujer de los Diez Mil Superiores, gracias a su propiedad, puede desarrollar libremente su individualidad y vivir como le plazca. Sin embargo, en su papel de esposa, sigue dependiendo de su marido. La tutela del sexo d\u00e9bil ha sobrevivido en el derecho de familia, que a\u00fan establece: Y \u00e9l ser\u00e1 tu amo. \u00bfY c\u00f3mo se constituye la familia de los Diez Mil Superiores en la que la esposa est\u00e1 legalmente subyugada por el marido? Desde su misma fundaci\u00f3n, tal familia carece de los prerrequisitos morales. No la individualidad, sino el dinero decide el matrimonio. Su lema es: Lo que el capital une, la moral sentimental no debe separarlo.<em>\u00a1Bravo!<\/em>As\u00ed, en este matrimonio, se contraponen dos virtudes a dos prostituciones. La vida familiar se desarrolla en consecuencia. Cuando una mujer ya no se ve obligada a cumplir con sus deberes, los delega en sirvientes remunerados como esposa, madre y ama de casa. Si las mujeres de estos c\u00edrculos desean dar un prop\u00f3sito serio a sus vidas, deben, ante todo, exigir disponer de sus bienes de forma independiente y libre. Esta exigencia, por lo tanto, representa el n\u00facleo de las demandas del movimiento de mujeres de las Diez Mil Altas. Estas mujeres, en su lucha por la realizaci\u00f3n de su demanda frente al mundo masculino de su clase, libran exactamente la misma batalla que la burgues\u00eda libr\u00f3 contra todos los estamentos privilegiados; es decir, una batalla para eliminar todas las diferencias sociales basadas en la posesi\u00f3n de propiedades. El hecho de que esta demanda no trate sobre los derechos del individuo queda demostrado por la defensa que hizo el se\u00f1or von Stumm de ella en el Reichstag. \u00bfCu\u00e1ndo defender\u00eda el se\u00f1or von Stumm los derechos de una persona? Este hombre en Alemania significa m\u00e1s que una personalidad, es el capital mismo hecho carne y hueso (<em>\u00a1Qu\u00e9 preciso!<\/em>Y si este hombre ha aparecido en una farsa barata por los derechos de las mujeres, entonces solo sucedi\u00f3 porque se vio obligado a bailar ante el Arca de la Alianza del capitalismo. Este es el se\u00f1or von Stumm que siempre est\u00e1 dispuesto a reducir la renta de sus trabajadores si no bailan a su son, y sin duda lo recibir\u00eda con una sonrisa de satisfacci\u00f3n si el Estado, como empleador, tambi\u00e9n redujera la renta de aquellos profesores y acad\u00e9micos que se entrometen en la pol\u00edtica social. El se\u00f1or von Stumm no se esfuerza m\u00e1s que por instituir el fideicomiso para la propiedad mueble femenina en caso de herencia femenina porque hay padres que han adquirido propiedades pero no fueron cuidadosos al elegir a sus hijos, dejando solo hijas como herederas. El capitalismo honra incluso a la humilde mujer y le permite disponer de su fortuna. Esa es la fase final de la emancipaci\u00f3n de la propiedad privada.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se manifiesta la cuesti\u00f3n femenina en los c\u00edrculos de la peque\u00f1a burgues\u00eda, la clase media y la intelectualidad burguesa? Aqu\u00ed no es la propiedad lo que disuelve la familia, sino principalmente los s\u00edntomas concomitantes de la producci\u00f3n capitalista. A medida que esta producci\u00f3n culmina su marcha triunfal, la clase media y la peque\u00f1a burgues\u00eda se precipitan cada vez m\u00e1s hacia su destrucci\u00f3n. Dentro de la intelectualidad burguesa, otra circunstancia contribuye al empeoramiento de las condiciones de vida: el capitalismo necesita mano de obra inteligente y con formaci\u00f3n cient\u00edfica. Por lo tanto, ha favorecido la sobreproducci\u00f3n de proletarios intelectuales y ha contribuido al fen\u00f3meno de que las posiciones sociales, antes respetadas y lucrativas, de los miembros de la clase profesional se erosionan cada vez m\u00e1s. Sin embargo, en la misma medida, disminuye el n\u00famero de matrimonios; si bien, por un lado, la base material se deteriora, por otro, aumentan las expectativas de vida del individuo, de modo que un hombre de ese entorno lo pensar\u00e1 dos o incluso tres veces antes de contraer matrimonio. La edad m\u00ednima para formar una familia se eleva cada vez m\u00e1s, y el hombre no se ve presionado a casarse, ya que existen suficientes instituciones sociales que le ofrecen una vida c\u00f3moda sin una esposa leg\u00edtima. La explotaci\u00f3n capitalista de la mano de obra proletaria, mediante salarios de miseria, garantiza una gran oferta de prostitutas que satisface la demanda masculina. As\u00ed, en los c\u00edrculos burgueses, el n\u00famero de mujeres solteras aumenta constantemente. Las esposas e hijas de estos c\u00edrculos se ven obligadas a integrarse en la sociedad para que se ganen la vida, lo que no solo les proporciona sustento, sino tambi\u00e9n satisfacci\u00f3n personal. En estos c\u00edrculos, las mujeres no son iguales a los hombres en cuanto a la propiedad privada, como s\u00ed lo son en los c\u00edrculos superiores. Las mujeres de estos c\u00edrculos a\u00fan no han alcanzado la igualdad econ\u00f3mica con los hombres, y solo pueden lograrla exigiendo dos cosas: igualdad de formaci\u00f3n profesional e igualdad de oportunidades laborales para ambos sexos. En t\u00e9rminos econ\u00f3micos, esto significa nada menos que la realizaci\u00f3n del libre acceso a todos los empleos y la competencia sin restricciones entre hombres y mujeres. La realizaci\u00f3n de esta demanda desata un conflicto de intereses entre hombres y mujeres de la burgues\u00eda y la intelectualidad. La competencia de las mujeres en el mundo profesional es el motor de la resistencia de los hombres a las demandas de las defensoras burguesas de los derechos de las mujeres. Es, simple y llanamente, el miedo a la competencia. Todas las dem\u00e1s razones que se esgrimen contra el trabajo intelectual de las mujeres, como el menor tama\u00f1o de su cerebro o su supuesta vocaci\u00f3n natural de ser madres, son meros pretextos. Esta batalla por la competencia empuja a las mujeres de estos estratos sociales a exigir sus derechos pol\u00edticos para que, mediante la lucha pol\u00edtica, puedan derribar todas las barreras que se han creado contra su actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Hasta ahora me he centrado \u00fanicamente en la estructura b\u00e1sica y puramente econ\u00f3mica. Sin embargo, cometer\u00edamos una injusticia con el movimiento por los derechos de las mujeres burguesas si lo consider\u00e1ramos motivado exclusivamente por la econom\u00eda. No, este movimiento tambi\u00e9n encierra una dimensi\u00f3n espiritual y moral m\u00e1s profunda. La mujer burguesa no solo exige su sustento, sino que tambi\u00e9n busca el desarrollo espiritual y el crecimiento personal. Es precisamente en estos estratos donde encontramos a estas figuras tr\u00e1gicas, pero psicol\u00f3gicamente interesantes, como Nora: mujeres cansadas de vivir como mu\u00f1ecas en casas de mu\u00f1ecas y que desean participar en el desarrollo de la cultura moderna. Los esfuerzos econ\u00f3micos, as\u00ed como los intelectuales y morales, de las defensoras de los derechos de las mujeres burguesas est\u00e1n plenamente justificados.<\/p>\n<p>En lo que respecta a la mujer proletaria, es la necesidad del capitalismo de explotar y buscar incesantemente mano de obra barata lo que ha originado la cuesti\u00f3n femenina. Es tambi\u00e9n por esta raz\u00f3n que la mujer proletaria se ha visto atrapada en el mecanismo de la vida econ\u00f3mica de nuestra \u00e9poca y ha sido empujada al taller y a las m\u00e1quinas. Sali\u00f3 a la vida econ\u00f3mica para ayudar a su marido a ganarse la vida, pero el modo de producci\u00f3n capitalista la transform\u00f3 en una competidora desleal. Quer\u00eda brindar prosperidad a su familia, pero en cambio la miseria se abati\u00f3 sobre ella. La mujer proletaria obtuvo su propio empleo porque quer\u00eda crear una vida m\u00e1s alegre y placentera para sus hijos, pero en cambio se separ\u00f3 casi por completo de ellos. Se convirti\u00f3 en igual del hombre como trabajadora; la m\u00e1quina hizo superflua la fuerza muscular y, en todas partes, el trabajo de las mujeres mostraba los mismos resultados en la producci\u00f3n que el trabajo de los hombres. Y puesto que las mujeres constituyen una mano de obra barata y, sobre todo, sumisa, que solo en contadas ocasiones se atreve a rebelarse contra las espinas de la explotaci\u00f3n capitalista, los capitalistas multiplican las posibilidades de trabajo femenino en la industria. Como resultado de todo esto, la mujer proletaria ha alcanzado su independencia. Pero, en verdad, el precio fue muy alto y, por el momento, ha ganado muy poco. Si durante la \u00e9poca de la familia, un hombre ten\u00eda derecho (\u00a1basta con pensar en la ley de Baviera Electoral!) a someter a su esposa ocasionalmente con un l\u00e1tigo, el capitalismo ahora la somete con escorpiones. En tiempos pasados, el dominio del hombre sobre su esposa se ve\u00eda atenuado por su relaci\u00f3n personal. Entre un empleador y su trabajadora, sin embargo, solo existe un v\u00ednculo monetario. La mujer proletaria ha alcanzado su independencia econ\u00f3mica, pero ni como ser humano ni como mujer o esposa ha tenido la posibilidad de desarrollar su individualidad. Para su tarea como esposa y madre, solo quedan las migajas que la producci\u00f3n capitalista deja caer de la mesa.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la lucha de liberaci\u00f3n de la mujer proletaria no puede ser similar a la lucha que la mujer burguesa libra contra el hombre de su clase. Al contrario, debe ser una lucha conjunta con el hombre de su clase contra toda la clase capitalista. No necesita luchar contra los hombres de su clase para derribar las barreras que se han levantado contra su participaci\u00f3n en la libre competencia del mercado. La necesidad de explotaci\u00f3n del capitalismo y el desarrollo del modo de producci\u00f3n moderno la eximen por completo de tener que librar tal lucha. Por el contrario, es necesario erigir nuevas barreras contra la explotaci\u00f3n de la mujer proletaria. Sus derechos como esposa y madre deben ser restaurados y garantizados permanentemente. Su objetivo final no es la libre competencia con el hombre, sino el logro del dominio pol\u00edtico del proletariado. La mujer proletaria lucha de la mano con el hombre de su clase contra la sociedad capitalista. Desde luego, ella tambi\u00e9n est\u00e1 de acuerdo con las demandas del movimiento de mujeres burguesas, pero considera que la satisfacci\u00f3n de estas demandas es simplemente un medio para que ese movimiento pueda entrar en la batalla, equipado con las mismas armas, junto al proletariado.<\/p>\n<p>La sociedad burguesa no se opone fundamentalmente al movimiento de mujeres burguesas, como lo demuestra el hecho de que en varios estados se han iniciado reformas de leyes privadas y p\u00fablicas relativas a las mujeres. Hay dos razones por las que la realizaci\u00f3n de estas reformas parece tardar excepcionalmente tiempo en Alemania: en primer lugar, los hombres temen la competencia en las profesiones liberales y, en segundo lugar, hay que tener en cuenta el lento y d\u00e9bil desarrollo de la democracia burguesa en Alemania, que no cumple con su cometido hist\u00f3rico debido a su temor de clase al proletariado. Teme que la realizaci\u00f3n de tales reformas solo beneficie a la socialdemocracia. Cuanto menos se deja hipnotizar una democracia burguesa por tal temor, m\u00e1s dispuesta est\u00e1 a emprender reformas. Inglaterra es un buen ejemplo. Inglaterra es el \u00fanico pa\u00eds que a\u00fan posee una burgues\u00eda verdaderamente poderosa, mientras que la burgues\u00eda alemana, temerosa del proletariado, se resiste a llevar a cabo reformas pol\u00edticas y sociales. En lo que respecta a Alemania, existe adem\u00e1s el factor de las ideas filisteas generalizadas. La arraigada red de prejuicios se extiende por las entra\u00f1as de la burgues\u00eda alemana. Sin duda, este temor a la democracia burguesa es muy miope. Conceder la igualdad pol\u00edtica a las mujeres no altera el equilibrio de poder real. La mujer proletaria termina en el bando proletario, la mujer burguesa en el bando burgu\u00e9s. No debemos dejarnos enga\u00f1ar por las tendencias socialistas del movimiento de mujeres burguesas, que solo perduran mientras estas se sienten oprimidas.<\/p>\n<p>Cuanto menos comprenda la democracia burguesa su tarea, m\u00e1s importante ser\u00e1 para la socialdemocracia abogar por la igualdad pol\u00edtica de las mujeres. No pretendemos ser mejores de lo que somos. No hacemos esta demanda por un principio, sino en inter\u00e9s de la clase proletaria. Cuanto m\u00e1s perjudique el trabajo de las mujeres el nivel de vida de los hombres, m\u00e1s urgente ser\u00e1 la necesidad de incluirlas en la lucha econ\u00f3mica. Cuanto m\u00e1s afecte la lucha pol\u00edtica la existencia de cada individuo, m\u00e1s urgente ser\u00e1 la necesidad de la participaci\u00f3n de las mujeres en esta lucha. Fue la Ley Antisocialista la que, por primera vez, dej\u00f3 claro a las mujeres el significado de los t\u00e9rminos justicia de clase, Estado de clase y dominio de clase. Fue esta ley la que les ense\u00f1\u00f3 la necesidad de conocer la fuerza que interven\u00eda tan brutalmente en sus vidas familiares. La Ley Antisocialista ha logrado un \u00e9xito que jam\u00e1s habr\u00edan podido alcanzar cientos de mujeres activistas y, de hecho, estamos profundamente agradecidos al padre de la Ley Antisocialista, as\u00ed como a todos los \u00f3rganos del Estado (desde el ministro hasta el polic\u00eda local) que han participado en su aplicaci\u00f3n y han prestado tan maravillosos servicios de propaganda involuntaria. \u00bfC\u00f3mo, entonces, se nos puede acusar de ingratitud a los socialdem\u00f3cratas?<em>Diversi\u00f3n.<\/em>)<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta otro acontecimiento. Me refiero a la publicaci\u00f3n del libro de August Bebel.\u00a0<em><strong>La mujer y el socialismo<\/strong><\/em>. Este libro no debe juzgarse por sus aspectos positivos ni por sus defectos. M\u00e1s bien, debe juzgarse en el contexto de la \u00e9poca en que fue escrito. Fue m\u00e1s que un libro, fue un acontecimiento, una gran haza\u00f1a.<em>\u00a1Muy preciso!<\/em>El libro se\u00f1al\u00f3 por primera vez la conexi\u00f3n entre la cuesti\u00f3n femenina y el desarrollo hist\u00f3rico. Por primera vez, se escuch\u00f3 en este libro el llamado: Solo conquistaremos el futuro si persuadimos a las mujeres para que se conviertan en nuestras compa\u00f1eras de lucha. Al reconocer esto, no hablo como mujer, sino como compa\u00f1era de partido.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 conclusiones pr\u00e1cticas podemos extraer ahora para nuestra labor de propaganda entre las mujeres? La tarea de este Congreso del Partido no debe ser formular sugerencias pr\u00e1cticas detalladas, sino trazar directrices generales para el movimiento de mujeres proletarias.<\/p>\n<p>Nuestro principio rector debe ser: No debemos llevar a cabo propaganda femenina espec\u00edfica, sino agitaci\u00f3n socialista entre las mujeres. No debemos permitir que los intereses mezquinos y moment\u00e1neos del mundo femenino ocupen un lugar central. \u00a1Nuestra tarea debe ser incorporar a la mujer proletaria moderna a nuestra lucha de clases!<em>\u00a1Muy cierto!<\/em>No tenemos tareas especiales para la movilizaci\u00f3n de las mujeres. Las reformas para las mujeres que deben realizarse dentro del marco de la sociedad actual ya est\u00e1n contempladas en el programa m\u00ednimo de nuestro partido.<\/p>\n<p>La propaganda femenina debe abordar todas aquellas cuestiones de gran importancia para el movimiento proletario en general. La tarea principal es, en efecto, despertar la conciencia de clase de las mujeres e incorporarlas a la lucha de clases. La sindicalizaci\u00f3n de las trabajadoras se ve sumamente dificultada. Entre 1892 y 1895, el n\u00famero de trabajadoras organizadas en sindicatos centrales ascendi\u00f3 a unas 7.000. Si a esta cifra le sumamos las trabajadoras organizadas en sindicatos locales y consideramos que existen al menos 700.000 trabajadoras activamente involucradas en grandes empresas industriales, empezamos a comprender la magnitud del trabajo organizativo que a\u00fan tenemos por delante. Nuestra labor se ve a\u00fan m\u00e1s dificultada por el hecho de que muchas mujeres trabajan en la industria artesanal y, por lo tanto, su organizaci\u00f3n resulta sumamente compleja. Adem\u00e1s, debemos lidiar con la creencia generalizada entre las j\u00f3venes de que su trabajo industrial es transitorio y terminar\u00e1 con su matrimonio. Para muchas mujeres existe la doble obligaci\u00f3n de ser activas tanto en la f\u00e1brica como en el hogar. Por ello, resulta a\u00fan m\u00e1s necesario que las trabajadoras obtengan una jornada laboral legalmente fija. Mientras que en Inglaterra todos coinciden en que la eliminaci\u00f3n de la industria artesanal, el establecimiento de una jornada laboral legal y la consecuci\u00f3n de salarios m\u00e1s altos son requisitos importantes para la sindicalizaci\u00f3n de las trabajadoras, en Alemania, adem\u00e1s de estos obst\u00e1culos, se encuentra la aplicaci\u00f3n de nuestras leyes de sindicalizaci\u00f3n y de asociaci\u00f3n. La plena libertad de formar coaliciones, garantizada legalmente a las trabajadoras por la legislaci\u00f3n del Imperio, se ha convertido en una ilusi\u00f3n debido a las leyes de los distintos estados federados. Ni siquiera quiero analizar c\u00f3mo se gestiona el derecho a formar sindicatos en Sajonia (si es que se puede hablar de un derecho all\u00ed). Pero en los dos estados federados m\u00e1s grandes, Baviera y Prusia, las leyes sindicales se gestionan de tal manera que la participaci\u00f3n de las mujeres en las organizaciones sindicales se est\u00e1 volviendo cada vez m\u00e1s imposible. M\u00e1s recientemente en Prusia, distrito del eterno candidato &quot;liberal&quot; a ministro, el se\u00f1or von Bennigsen ha hecho todo lo humanamente posible en la interpretaci\u00f3n de la Ley de Sindicalizaci\u00f3n y Reuni\u00f3n. En Baviera, todas las mujeres est\u00e1n excluidas de las reuniones p\u00fablicas. En la C\u00e1mara de Representantes, el se\u00f1or von Freilitzsch declar\u00f3 muy abiertamente que en la aplicaci\u00f3n de la ley de sindicalizaci\u00f3n no solo debe tenerse en cuenta el texto, sino tambi\u00e9n la intenci\u00f3n de los legisladores. El se\u00f1or von Freilitzsch se encuentra en la posici\u00f3n m\u00e1s afortunada de saber exactamente cu\u00e1les eran las intenciones de los legisladores, todos ellos ya fallecidos, antes de que Baviera tuviera una suerte inimaginable al nombrar al se\u00f1or von Freilitzsch ministro de polic\u00eda. Esto no me sorprende en absoluto, porque quien recibe un cargo divino tambi\u00e9n recibe inteligencia, y en nuestra Era del Espiritualismo, el se\u00f1or von Freilitzsch ha obtenido as\u00ed su inteligencia oficial y, a trav\u00e9s de la cuarta dimensi\u00f3n, ha descubierto las intenciones de los legisladores fallecidos hace mucho tiempo.<em>Diversi\u00f3n.<\/em>)<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n, sin embargo, impide que las mujeres proletarias se organicen junto con los hombres. Hasta ahora, han tenido que luchar contra el poder policial y las estratagemas jur\u00eddicas, y en apariencia han sido derrotadas. En realidad, sin embargo, han salido victoriosas, pues todas las medidas empleadas para desmantelar la organizaci\u00f3n de la mujer proletaria solo sirvieron para despertar su conciencia de clase. Si queremos lograr una organizaci\u00f3n femenina fuerte tanto en el \u00e1mbito econ\u00f3mico como en el pol\u00edtico, debemos, ante todo, garantizar la libertad de movimiento de las mujeres luchando contra la industria artesanal, por jornadas laborales m\u00e1s cortas y, sobre todo, contra lo que las clases dominantes denominan el derecho de sindicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este congreso del partido no podemos determinar qu\u00e9 forma debe adoptar nuestra propaganda entre las mujeres. Debemos, ante todo, aprender c\u00f3mo debemos realizar nuestro trabajo entre ellas. En la resoluci\u00f3n que se les ha presentado, se propone elegir delegadas sindicales entre las mujeres, cuya tarea ser\u00e1 estimular la organizaci\u00f3n sindical y econ\u00f3mica de las mujeres y consolidarla de manera uniforme y planificada. Esta propuesta no es nueva; fue adoptada en principio en el Congreso del Partido de Frankfurt, y en algunas regiones se ha implementado con gran \u00e9xito. El tiempo dir\u00e1 si esta propuesta, al aplicarse a mayor escala, resulta adecuada para atraer en mayor medida a las mujeres proletarias al movimiento proletario.<\/p>\n<p>Nuestra propaganda no debe limitarse a la comunicaci\u00f3n oral. Un gran n\u00famero de personas pasivas ni siquiera asisten a nuestras reuniones, y un sinn\u00famero de esposas y madres no pueden hacerlo. En efecto, la propaganda socialista entre las mujeres socialistas no debe, bajo ning\u00fan concepto, alejar a la mujer proletaria de sus deberes como madre y esposa. Al contrario, debe ser alentada a desempe\u00f1ar estas tareas mejor que nunca en aras de la liberaci\u00f3n del proletariado. Cuanto mejores sean las condiciones en su familia, mayor ser\u00e1 su eficacia en el hogar y mayor su capacidad de lucha. Cuanto mejor pueda educar y formar a sus hijos, mejor podr\u00e1 instruirlos para que contin\u00faen luchando como lo hicimos nosotros, con el mismo entusiasmo y disposici\u00f3n al sacrificio por la liberaci\u00f3n del proletariado. Cuando un proletario exclame: \u201c\u00a1Mi esposa!\u201d, a\u00f1adir\u00e1 mentalmente: \u201cCompa\u00f1era de mis ideales, compa\u00f1era de mis batallas, madre de mis hijos para las futuras batallas\u201d. Muchas madres y muchas esposas que inculcan conciencia de clase a sus maridos e hijos logran tanto como las compa\u00f1eras que vemos en nuestras reuniones.<em>Acuerdo v\u00edvido<\/em>).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, si la monta\u00f1a no viene a Mahoma, Mahoma debe ir a la monta\u00f1a: debemos llevar el socialismo a las mujeres mediante una campa\u00f1a de propaganda escrita planificada. Para dicha campa\u00f1a, sugiero la distribuci\u00f3n de panfletos, y no me refiero al panfleto tradicional en el que todo el programa socialista y todo el conocimiento cient\u00edfico de nuestro siglo se condensan en una p\u00e1gina. No, debemos usar panfletos peque\u00f1os que aborden una sola cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica desde una perspectiva particular, especialmente desde el punto de vista de la lucha de clases, que es la tarea principal. Y no debemos adoptar una actitud indiferente hacia la producci\u00f3n t\u00e9cnica de los panfletos. No debemos usar, como es nuestra tradici\u00f3n, el peor papel ni el peor tipo de impresi\u00f3n. Un panfleto tan lamentable ser\u00e1 arrugado y tirado a la basura por la mujer proletaria que no tiene el mismo respeto por la palabra impresa que el proletario var\u00f3n. Debemos imitar a los abstemios estadounidenses e ingleses que publican peque\u00f1os y atractivos folletos de cuatro a seis p\u00e1ginas. Porque incluso una proletaria es lo suficientemente mujer como para decirse a s\u00ed misma: \u201cEsta cosita es encantadora. \u00a1Tendr\u00e9 que cogerla y qued\u00e1rmela!\u201d<em>Mucha diversi\u00f3n y muchos aplausos.<\/em>Las frases que realmente importan deben imprimirse en letras grandes. As\u00ed, la mujer proletaria no se desanimar\u00e1 a leer y se estimular\u00e1 su atenci\u00f3n mental.<\/p>\n<p>Debido a mis experiencias personales, no puedo abogar por el plan de fundar un peri\u00f3dico especial para mujeres. Mis experiencias personales no se basan en mi posici\u00f3n como editora de\u00a0<em><strong>Igualdad<\/strong><\/em>\u00a0(que no est\u00e1 dirigido a la mayor\u00eda de las mujeres, sino a su vanguardia progresista), sino que funciona como distribuidor de literatura entre las trabajadoras. Inspirada por las acciones de la se\u00f1ora Gnauck-Kuhne, distribu\u00ed peri\u00f3dicos durante semanas en cierta f\u00e1brica. Me convenc\u00ed de que las mujeres all\u00ed no obten\u00edan de esos peri\u00f3dicos informaci\u00f3n instructiva, sino \u00fanicamente entretenimiento y diversi\u00f3n. Por lo tanto, los grandes sacrificios necesarios para publicar un peri\u00f3dico barato no valdr\u00edan la pena.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n tenemos que crear una serie de folletos que acerquen el socialismo a la mujer en su calidad de proletaria, esposa y madre. Excepto por el poderoso folleto de la Sra. Popp, no tenemos ni uno solo que cumpla con los requisitos que necesitamos. Nuestra prensa diaria tambi\u00e9n debe hacer m\u00e1s de lo que ha hecho hasta ahora. Algunos peri\u00f3dicos diarios han intentado informar a las mujeres a\u00f1adiendo suplementos especiales para ellas.\u00a0<em><strong>Voksstimme de Magdeburgo<\/strong><\/em>\u00a0En este empe\u00f1o, el camarada Goldstein de Zwickau sent\u00f3 un precedente y lo ha emulado con destreza y \u00e9xito. Pero hasta ahora, la prensa diaria ha tratado a la mujer proletaria como una simple suscriptora, halagando su ignorancia, su mal gusto e inmaduro, en lugar de intentar ilustrarla.<\/p>\n<p>Reitero que solo estoy ofreciendo sugerencias para su consideraci\u00f3n. La propaganda entre las mujeres es dif\u00edcil y ardua, y requiere gran dedicaci\u00f3n y sacrificio, pero estos sacrificios ser\u00e1n recompensados y deben realizarse. El proletariado solo podr\u00e1 alcanzar su liberaci\u00f3n si lucha unido, sin distinci\u00f3n de nacionalidad ni profesi\u00f3n. De igual modo, solo podr\u00e1 alcanzar su liberaci\u00f3n si permanece unido, sin distinci\u00f3n de sexo. La incorporaci\u00f3n de las grandes masas de mujeres proletarias a la lucha de liberaci\u00f3n del proletariado es uno de los requisitos para la victoria de la idea socialista y para la construcci\u00f3n de una sociedad socialista.<\/p>\n<p>Solo una sociedad socialista resolver\u00e1 el conflicto que genera actualmente la actividad profesional de la mujer. Una vez que la familia como unidad econ\u00f3mica desaparezca y sea reemplazada por la familia como unidad moral, la mujer se convertir\u00e1 en una compa\u00f1era de su esposo con los mismos derechos, la misma creatividad, la misma ambici\u00f3n y la misma visi\u00f3n de futuro; su individualidad florecer\u00e1 y, al mismo tiempo, cumplir\u00e1 con su rol de esposa y madre al m\u00e1s alto nivel posible.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Source:\u00a0Speech at the Party Congress of the Social Democratic Party of Germany, Gotha, October..<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":37469,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[18,21,106],"tags":[333],"class_list":["post-22963","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-history","category-international","category-women","tag-germany"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redphoenix.news\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/cccc.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22963","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22963"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22963\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37469"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22963"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22963"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22963"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}