{"id":23954,"date":"2020-05-11T09:22:11","date_gmt":"2020-05-11T13:22:11","guid":{"rendered":"http:\/\/theredphoenixapl.org\/?p=23954"},"modified":"2020-05-11T09:22:11","modified_gmt":"2020-05-11T13:22:11","slug":"workers-party-tunisia-about-the-second-wave-of-revolutionary-processes-in-the-arab-world","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/2020\/05\/workers-party-tunisia-about-the-second-wave-of-revolutionary-processes-in-the-arab-world\/","title":{"rendered":"Partido de los Trabajadores (T\u00fanez): \u201cSobre la segunda ola de procesos revolucionarios en el mundo \u00e1rabe\u201d.\u201d"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/poct.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-23956 alignleft\" src=\"https:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/poct.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" \/><\/a><\/p>\n<p>A finales de 2018, algunos pa\u00edses \u00e1rabes experimentaron levantamientos populares que conformaron la llamada &quot;segunda ola revolucionaria&quot;, la cual sigui\u00f3 a la primera que estall\u00f3 a finales de 2010 en T\u00fanez y se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses. La segunda ola comenz\u00f3 en octubre de 2018 en Argelia, despu\u00e9s de que el partido gobernante (FLN) revelara su intenci\u00f3n de presentar al presidente Abdelaziz Bouteflika para un quinto mandato a pesar de su discapacidad e incapacidad para gobernar. Tras unos meses de calma, el movimiento se reanud\u00f3 y continu\u00f3 a partir del 22 de febrero de 2019, extendi\u00e9ndose a las principales ciudades del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En octubre de 2019, estallaron movimientos insurreccionales en L\u00edbano e Irak contra el deterioro de las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n y, especialmente, contra el sectarismo religioso impuesto por los antiguos colonizadores, que sigue contaminando todos los aspectos de la vida, incluida la estructura del poder pol\u00edtico. El estallido del levantamiento popular en Sud\u00e1n contra la pobreza, la marginaci\u00f3n de las masas populares, pero sobre todo contra la tiran\u00eda del dictador Omar Al Bashir y su r\u00e9gimen, coronar\u00eda este nuevo ciclo revolucionario.<\/p>\n<p>Aunque ambas oleadas comparten muchas similitudes en cuanto a causas directas o fundamentales y resultados, las diferencias entre ellas son significativas. Estas diferencias radican en las trayectorias seguidas, los destinos y las fuerzas sociales y pol\u00edticas involucradas en cada una. Por ello, es fundamental prestar especial atenci\u00f3n a estos aspectos para obtener el m\u00e1ximo provecho de ellos, tanto para mejorar los procesos en curso como para adquirir experiencia de cara a las batallas futuras, tanto en el mundo \u00e1rabe como en cualquier otro lugar.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> La segunda ola es una ola de revoluciones populares.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>En Argelia, pa\u00eds de un mill\u00f3n y medio de m\u00e1rtires (durante la revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n del colonialismo franc\u00e9s), un pa\u00eds con inmensos recursos naturales, especialmente petr\u00f3leo y gas, estall\u00f3 en octubre de 2018 un movimiento popular que r\u00e1pidamente moviliz\u00f3 a millones de personas en la capital y en todos los principales centros urbanos. Esta vez, el movimiento no estuvo motivado por razones sociales, como ocurri\u00f3 en 1988 durante la \u201crevuelta por el pan\u201d, que el r\u00e9gimen militar sofoc\u00f3 con sangre. Esta vez la demanda era pol\u00edtica: rechazar la candidatura de Bouteflika para un quinto mandato presidencial. De este modo, las masas tocaron uno de los tab\u00faes de la vida p\u00fablica en los pa\u00edses \u00e1rabes: que el pueblo no tiene derecho a expresarse, incluso en situaciones \u201ctr\u00e1gicas\u201d, como en el caso de Argelia, donde una burocracia militar corrupta monopoliza el poder de decisi\u00f3n, escud\u00e1ndose tras un \u201cpresidente civil\u201d inv\u00e1lido, conformando as\u00ed una mafia que ostenta las riendas del poder.<\/p>\n<p>Bouteflika y su r\u00e9gimen, sorprendidos por el movimiento, intentaron desviarlo mediante la demagogia, afirmando que escuchaba a su pueblo y que ceder\u00eda el poder en seis meses, tras un di\u00e1logo nacional general sobre la transici\u00f3n. Pero la determinaci\u00f3n de los argelinos fue tal que le impusieron a Bouteflika no solo la retirada de su candidatura, sino su renuncia inmediata, la cancelaci\u00f3n de la fecha anunciada para las elecciones y sus \u00faltimos nombramientos en el aparato estatal. Entonces, el movimiento, que logr\u00f3 movilizar a grandes masas populares, pudo desarrollar sus demandas y consignas centradas en la libertad pol\u00edtica, la lucha por un Estado civil y democr\u00e1tico, la neutralidad de las fuerzas armadas, la lucha contra la corrupci\u00f3n y la redistribuci\u00f3n de la riqueza. Estudiantes, abogados, m\u00e9dicos, desempleados y mujeres participaron activamente en el movimiento, y los sindicalistas aprovecharon la oportunidad para denunciar la corrupci\u00f3n dentro de la federaci\u00f3n sindical (UGTA \u2013 Uni\u00f3n General de Trabajadores Argelinos), cuyos dirigentes siempre han estado a sueldo del gobierno de turno.<\/p>\n<p>El movimiento adopt\u00f3 la forma de manifestaciones semanales: los martes por los estudiantes (y en un momento dado con la participaci\u00f3n de abogados, m\u00e9dicos, etc.) y los viernes (parte del fin de semana) por las masas populares. Si bien la participaci\u00f3n en el movimiento disminuy\u00f3 tras la organizaci\u00f3n de las elecciones presidenciales a principios de diciembre de 2019, ganadas por Abdelmadjid Tebbounne, apoyado por el ej\u00e9rcito, la instituci\u00f3n m\u00e1s poderosa del pa\u00eds, el movimiento, tras el boicot activo y generalizado a las elecciones, se mantiene fiel a sus lemas y demandas, incluido el rechazo a los s\u00edmbolos del antiguo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>En diciembre de 2018, tras la desaparici\u00f3n del pan del mercado, los sudaneses de la capital, Jartum, salieron a protestar, pero el r\u00e9gimen militar los reprimi\u00f3. Esto desencaden\u00f3 un proceso de protesta popular que canaliz\u00f3 las demandas de las masas y transform\u00f3 la demanda de pan en una demanda de libertad, y posteriormente en una m\u00e1s radical: la salida del r\u00e9gimen en el poder, argumentando que bajo ese r\u00e9gimen no habr\u00eda ni pan ni libertad, sino solo sus ruinas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el pueblo sudan\u00e9s tiene una larga historia de lucha contra el r\u00e9gimen de Omar Hassan al-Bashir. Este militar lleg\u00f3 al poder en 1988 mediante un golpe de Estado, adem\u00e1s de ser miembro de los Hermanos Musulmanes, lo cual es todo lo que se necesita en el mundo \u00e1rabe para establecer un poder dictatorial. Durante tres d\u00e9cadas, el pa\u00eds sufri\u00f3 la partici\u00f3n (la secesi\u00f3n del sur), guerras civiles \u00e9tnicas, raciales y sectarias, tiran\u00eda, corrupci\u00f3n, terrorismo y pobreza. El pueblo se ha opuesto a esto con luchas y levantamientos que culminaron en violencia y derramamiento de sangre. Diciembre de 2018 fue un momento hist\u00f3rico, un punto de no retorno, en el que el pueblo, con sus propias manos, entreg\u00f3 un n\u00famero a\u00fan desconocido de m\u00e1rtires para derrocar al dictador. Las masas insurgentes crearon las estructuras necesarias para organizar la lucha y aprovechar el creciente n\u00famero de fuerzas que se unieron a ella. A d\u00eda de hoy, el pueblo sigue siendo un actor principal en la escena pol\u00edtica sudanesa, a pesar de las maniobras de la contrarrevoluci\u00f3n representada por los islamistas y los militares y su incansable labor para abortar la revoluci\u00f3n y sus logros.<\/p>\n<p>Antes de que terminara octubre de 2019, estallaron protestas masivas en L\u00edbano e Irak contra las impopulares medidas presupuestarias para el nuevo a\u00f1o 2020. En L\u00edbano, estas manifestaciones se denominaron &quot;manifestaciones de WhatsApp&quot; porque la primera demanda fue la cancelaci\u00f3n de los nuevos impuestos a los servicios de comunicaci\u00f3n. Esta medida fiscal arbitraria adoptada por el gobierno liban\u00e9s fue solo el detonante de manifestaciones populares masivas y sin precedentes. De hecho, este pa\u00eds se rige por fr\u00e1giles equilibrios entre sectas religiosas, origen de una devastadora guerra civil entre 1975 y 1991. Esta guerra solo termin\u00f3 con el Acuerdo de Taif, firmado bajo los auspicios de Arabia Saudita entre las partes beligerantes, que estableci\u00f3 una divisi\u00f3n de poder entre las principales confesiones religiosas. As\u00ed, los tres cargos principales se distribuyen de la siguiente manera: el presidente ser\u00eda un cristiano maronita, el primer ministro un musulm\u00e1n sunita y el presidente del Parlamento un musulm\u00e1n chiita. En efecto, las fuerzas que dominan la escena pol\u00edtica son partidos basados en el sectarismo religioso, liderados por familias tradicionalmente influyentes. Adem\u00e1s, incluso la resistencia a la ocupaci\u00f3n sionista se ve afectada por este problema, ya que su principal componente es el partido chi\u00ed Hezbol\u00e1. Anteriormente, el Partido Comunista constitu\u00eda la columna vertebral de esta resistencia. Al momento de escribir estas l\u00edneas, el movimiento a\u00fan conserva su fervor a pesar de la ca\u00edda del gobierno de Hariri, uno de los mayores magnates de la corrupci\u00f3n econ\u00f3mica y financiera, y a pesar de la formaci\u00f3n de un nuevo gobierno basado en el mismo sectarismo religioso, aunque se declare independiente.<\/p>\n<p>El levantamiento del pueblo liban\u00e9s logr\u00f3 trascender el sectarismo y abarc\u00f3 todas las demandas sociales y pol\u00edticas de las masas populares; rechaz\u00f3 las decisiones de clase del gobierno de turno y la estructura sectaria de este poder y del sistema de partidos. De este modo, sent\u00f3 las bases de la lucha por un Estado civil y laico.<\/p>\n<p>Esto representa las mismas demandas planteadas por el levantamiento iraqu\u00ed, que estall\u00f3 en el mismo per\u00edodo y en un contexto similar. Ha sido objeto de represi\u00f3n, terrorismo y asesinatos que han dejado cientos de muertos y miles de heridos, perpetrados por la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito regular, as\u00ed como por milicias afiliadas a los partidos en el poder, denominadas \u201cHachd al-Chaabi\u201d (unidades de movilizaci\u00f3n popular), que a menudo interven\u00edan como si fueran fuerzas regulares. Sin embargo, el levantamiento iraqu\u00ed mantiene su impulso en Bagdad y en las dem\u00e1s ciudades m\u00e1s importantes, incluso en Basora, basti\u00f3n de las fuerzas pol\u00edtico-religiosas dominantes, los chi\u00edtas, que constituyen la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, la mayor\u00eda en el Parlamento y monopolizan el cargo de Presidente del Parlamento.<\/p>\n<p>Los distintos casos mencionados constituyen modelos de procesos revolucionarios que comparten caracter\u00edsticas comunes, pero tambi\u00e9n particularidades que distinguen cada experiencia y cada pa\u00eds. Estos modelos encuentran sus ra\u00edces en la realidad material que viven las masas trabajadoras y empobrecidas, que sufren no solo pobreza y miseria, incluso en dos pa\u00edses petroleros (Irak y Argelia), sino tambi\u00e9n reg\u00edmenes represivos y corruptos. Estos reg\u00edmenes construyeron sus tronos sobre la exclusi\u00f3n, la marginaci\u00f3n, el autoritarismo, el sectarismo religioso y el uso de la religi\u00f3n en el ejercicio de su poder, as\u00ed como la dependencia del capital monopolista global y sus instituciones de saqueo (el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Uni\u00f3n Europea, etc.). Todas estas causas, que alcanzaron su punto \u00e1lgido, solo esperaban un detonante para generar esta nueva ola de movimientos populares, que estallaron hace varios meses y que contin\u00faan hoy a pesar de la represi\u00f3n, la conspiraci\u00f3n y la inmadurez de los factores subjetivos.<\/p>\n<p><strong>2- Las particularidades de la segunda ola revolucionaria<\/strong><\/p>\n<p>La primera ola culmin\u00f3 en el fracaso o el estancamiento de la mayor\u00eda de las revoluciones debido a la ausencia de un liderazgo revolucionario al frente de estos procesos. Estas comenzaron pac\u00edficamente, aprovechando el deterioro de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, social, pol\u00edtica y cultural que sufr\u00edan los pobres, los trabajadores y las clases populares en todos los pa\u00edses \u00e1rabes. Esta regi\u00f3n constituye un caso t\u00edpico de las contradicciones del sistema capitalista mundial, con una clara paradoja: posee una parte significativa de la riqueza mundial, especialmente en petr\u00f3leo, gas, potencial agr\u00edcola, etc., y, al mismo tiempo, el nivel de vida de los pueblos \u00e1rabes es el peor en cuanto a indicadores de crecimiento y desarrollo. De hecho, la mayor\u00eda de los reg\u00edmenes pol\u00edticos en el poder son monarqu\u00edas hereditarias, corruptas y desp\u00f3ticas, dependientes de las potencias imperialistas. Sus econom\u00edas se basan en las ganancias del petr\u00f3leo, que tambi\u00e9n es el principal pilar de la corrupci\u00f3n; mientras tanto, las masas viven en la miseria, la pobreza y el analfabetismo, en un contexto de sectarismo religioso y rivalidades \u00e9tnicas. La primera ola revolucionaria encontr\u00f3 su base material objetiva en las condiciones de vida de los pueblos, las clases y los estratos populares, pero el elemento subjetivo se caracteriz\u00f3 por su debilidad, e incluso su ausencia. Esto se observa en muchos casos, como en Libia, donde los partidos y toda forma de organizaci\u00f3n hab\u00edan sido prohibidos desde que Gadafi lleg\u00f3 al poder en 1969. La mayor debilidad radicaba en el papel desempe\u00f1ado por la clase obrera y los campesinos pobres, as\u00ed como en su escasa presencia sobre el terreno y en la debilidad de sus organizaciones sindicales, que estaban totalmente ausentes o en connivencia con los dirigentes y las clases reaccionarias. Las fuerzas revolucionarias y progresistas adolecen de una terrible debilidad en la mayor\u00eda de estos pa\u00edses, debido principalmente a que fueron reprimidas o prohibidas antes de estos levantamientos. A menudo, su papel se limitaba a apoyar estas luchas sin poder influir en ellas ni liderarlas.<\/p>\n<p>Este factor desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo en el fracaso de estos movimientos, ya fuera por la capacidad de los reg\u00edmenes para retomar la iniciativa y controlar la situaci\u00f3n (como en Marruecos, Mauritania, Bahr\u00e9in, etc.), o por su toma del poder por parte de los movimientos reaccionarios del islam pol\u00edtico (especialmente los Hermanos Musulmanes), que intentaron dominar los movimientos de masas debido a sus capacidades humanas y, en particular, materiales, en comparaci\u00f3n con las de las fuerzas progresistas. Las situaciones en las que los Hermanos Musulmanes participaron en el movimiento degeneraron en guerras civiles (como en Libia, Siria y Yemen), o les permitieron llegar al poder, como en Egipto o T\u00fanez. En Egipto, su victoria en las elecciones les abri\u00f3 la puerta para instaurar una nueva dictadura religiosa contra la cual las masas se sublevaron r\u00e1pidamente. Pero fue el ej\u00e9rcito quien aprovech\u00f3 la situaci\u00f3n para recuperar el poder mediante un golpe de Estado disfrazado de democracia. En cuanto al caso tunecino, y si bien los Hermanos Musulmanes ganaron varias elecciones sucesivas desde 2011, la presencia de las fuerzas revolucionarias y progresistas, as\u00ed como de un movimiento sindical y civil activo, permiti\u00f3 que el proceso revolucionario continuara, con altibajos. Incluso se lograron algunas victorias relacionadas con el cambio sustancial en la naturaleza del poder consagrado en la Nueva Constituci\u00f3n aprobada por la Asamblea Constituyente, y con el establecimiento de libertades p\u00fablicas, que, a pesar de todo, siguen amenazadas. De ah\u00ed la necesidad de continuar la movilizaci\u00f3n y la acumulaci\u00f3n de fuerzas pol\u00edticas, sociales y de la sociedad civil para lograr un cambio en el equilibrio de poder y exigir la consecuci\u00f3n de los objetivos de la revoluci\u00f3n de 2011.<\/p>\n<p>As\u00ed, la primera oleada culmin\u00f3 con la intervenci\u00f3n de los reg\u00edmenes en el poder y de fuerzas regionales e internacionales, que transformaron los levantamientos en guerras civiles reaccionarias. Estas guerras apoyaron a las fuerzas terroristas y oscurantistas y desmantelaron el tejido social de las sociedades que se hab\u00edan visto envueltas en conflictos sectarios religiosos (Yemen) o en guerras subsidiarias en beneficio de las fuerzas regionales reaccionarias, imperialistas y sionistas (Libia y Siria). Asimismo, contribuyeron a que un r\u00e9gimen t\u00edtere y desp\u00f3tico, que normaliz\u00f3 las relaciones con el Estado sionista, concretamente el r\u00e9gimen egipcio, revirtiera los logros de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera ola fracas\u00f3, y las condiciones de las masas empeoraron a\u00fan m\u00e1s, con un alto costo para el pueblo, pues los reg\u00edmenes aprovecharon este fracaso para estigmatizar a\u00fan m\u00e1s las ideas de revoluci\u00f3n, cambio, democracia, libertad, etc., que, seg\u00fan su propaganda, solo han generado terrorismo y guerras civiles. Por lo tanto, no fue f\u00e1cil que surgiera una nueva ola revolucionaria. Sin embargo, las condiciones materiales de las masas continuaron deterior\u00e1ndose y las razones objetivas para la revoluci\u00f3n siguieron desarroll\u00e1ndose. Esto explica el detonante de una nueva ola a finales de 2018 en cuatro pa\u00edses, que han seguido caminos espec\u00edficos, marcados por \u00e9xitos y reveses. Estos \u00faltimos surgen, en particular, del elemento subjetivo y la ausencia de liderazgo revolucionario, condici\u00f3n necesaria para el \u00e9xito de las revoluciones.<\/p>\n<p>Ahora comenzaremos a analizar cada uno de estos modelos para aclarar sus fortalezas y debilidades.<\/p>\n<p><strong>2-1. La Revoluci\u00f3n Sudanesa: su trayectoria, fuerzas motrices y perspectivas<\/strong><\/p>\n<p>La trayectoria de la revoluci\u00f3n sudanesa es similar a la de la revoluci\u00f3n tunecina si consideramos la progresi\u00f3n ascendente de las demandas, que pasaron de parciales a globales, y de sociales a pol\u00edticas, planteando directamente la cuesti\u00f3n del poder al corear el lema \u201cel pueblo quiere derrocar al r\u00e9gimen\u201d. El 18 de diciembre de 2018, el pueblo solo exigi\u00f3 pan para los estudiantes de Jartum y sus habitantes; a pesar de su legitimidad, esta demanda fue brutalmente reprimida. El r\u00e9gimen sab\u00eda que \u201cla olla a presi\u00f3n estaba hirviendo\u201d. En tan solo unos d\u00edas, las calles de Jartum y las principales ciudades del pa\u00eds se llenaron de multitudes enfurecidas que elevaron el list\u00f3n con sus fervientes demandas relacionadas con el empleo, los precios y mejores servicios. Cuando la represi\u00f3n se intensific\u00f3, el lema se convirti\u00f3 simplemente en el derrocamiento del r\u00e9gimen que hab\u00eda oprimido al pa\u00eds durante tres d\u00e9cadas. El pueblo sudan\u00e9s ha demostrado una notable capacidad de dedicaci\u00f3n, sacrificio y resistencia a la dictadura militar de los Hermanos Musulmanes.<\/p>\n<p>Las fuerzas revolucionarias desempe\u00f1aron, en cierto sentido, un papel importante y activo durante el estallido y desarrollo de la revoluci\u00f3n. Desde el principio, las fuerzas revolucionarias, formadas en el fragor de la lucha y la acci\u00f3n tras la llegada al poder de Omar Al Bashir en 1989, se unieron al movimiento. El Partido Comunista Sudan\u00e9s desempe\u00f1\u00f3 un papel activo en la lucha popular y en la unificaci\u00f3n de estas fuerzas pol\u00edticas, sociales y civiles progresistas. El partido cre\u00f3 y contribuy\u00f3 a la creaci\u00f3n de diversas organizaciones. Junto con los partidos de izquierda, los partidos nacionalistas nasseristas y baazistas, fund\u00f3 las Fuerzas de Consenso Nacional (integradas por 10 organizaciones). Estos partidos se unieron sobre la base de la lucha com\u00fan por el cambio revolucionario y por la unificaci\u00f3n de fuerzas contra la junta militar fascista desde 2010. Las Fuerzas de la Libertad y el Cambio unieron a las fuerzas de oposici\u00f3n liberales y de izquierda m\u00e1s importantes para la lucha com\u00fan por la democracia y un Estado civil. Esta coalici\u00f3n incluye a la Llamada de Sud\u00e1n (12 partidos), las Fuerzas del Consenso (10 partidos), la Coalici\u00f3n Unitaria (7 partidos centristas) y la Coalici\u00f3n Civil. Tras el derrocamiento de Al-Bashir, la Corriente Centrista y el Partido Republicano se unieron al movimiento.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos frentes pol\u00edticos, el Partido Comunista contribuy\u00f3 activamente a la creaci\u00f3n de la Asociaci\u00f3n de Profesionales Sudaneses, una amplia coalici\u00f3n de sindicatos y organizaciones profesionales (abogados, m\u00e9dicos, estudiantes, acad\u00e9micos, etc.). As\u00ed, las ramas (pol\u00edticas y sindicales) desempe\u00f1aron un papel importante en todo el proceso revolucionario, y las Fuerzas de la Declaraci\u00f3n por la Libertad y el Cambio (FDFC) fueron los l\u00edderes pol\u00edticos de la revoluci\u00f3n sudanesa. Proporcionaron a los manifestantes esl\u00f3ganes, planes de acci\u00f3n y programas de respuesta. Las masas salieron a las calles a petici\u00f3n suya y bajo su direcci\u00f3n, y organizaron sentadas, huelgas y actos de desobediencia civil; incluso la huelga pol\u00edtica general se llev\u00f3 a cabo bajo su gu\u00eda. La revoluci\u00f3n sudanesa no se limit\u00f3 a estas organizaciones, sino que tambi\u00e9n utiliz\u00f3 como \u00f3rganos de poder alternativo a los &quot;comit\u00e9s de resistencia&quot;, creados desde 2013 en medio de la lucha contra el r\u00e9gimen. Estos retomaron la acci\u00f3n a principios de 2019, en particular en Jartum y Omdurm\u00e1n. Estos comit\u00e9s est\u00e1n formados principalmente por j\u00f3venes activos unidos en una especie de organizaci\u00f3n horizontal cuyo objetivo final era derrocar a Al-Bashir.<\/p>\n<p>Estos comit\u00e9s se han hecho cargo de las tareas de seguridad vecinal y de las relacionadas con la represi\u00f3n policial. Adem\u00e1s, los comit\u00e9s de resistencia desempe\u00f1aron un papel importante en la sentada de un mes de duraci\u00f3n frente al cuartel general del Estado Mayor con el &quot;Kendakat&quot;, un espacio de reuni\u00f3n para mujeres, para activar su papel. Esto es importante y vital en una sociedad dominada por la tradici\u00f3n (Kendakat significa en sudan\u00e9s Mujer Libre y Poderosa). Estas condiciones combinadas permitieron al pueblo sudan\u00e9s derrocar al tirano, pero no sin la intervenci\u00f3n final y decisiva de los militares. Esta intervenci\u00f3n reflej\u00f3, en cierto modo, la incapacidad de las fuerzas revolucionarias para cambiar completamente el equilibrio de fuerzas a su favor. El movimiento revolucionario mantuvo un car\u00e1cter pac\u00edfico, una actitud comprensible en un pa\u00eds asolado por guerras civiles y pluralismo racial y \u00e9tnico, donde abundan los grupos armados, adem\u00e1s de su r\u00e9gimen militar. La orientaci\u00f3n de las masas hacia el aparato militar se debi\u00f3 al poder de esta instituci\u00f3n, que resume toda la historia del Sud\u00e1n contempor\u00e1neo, que no es otra cosa que la historia de sucesivos golpes militares (incluido el de 1964, en el que particip\u00f3 el Partido Comunista).<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n logr\u00f3 convencer a muchos oficiales y soldados de unirse al pueblo, pero la c\u00fapula militar se mantuvo leal a Al Bashir. Sin embargo, convencida por la determinaci\u00f3n popular, lo abandon\u00f3, dando paso a un nuevo proceso no menos complejo, especialmente en lo que respecta a la organizaci\u00f3n del poder que el ej\u00e9rcito pretend\u00eda monopolizar. La determinaci\u00f3n del pueblo impuso el ejercicio del poder dentro del marco de un consejo soberano compuesto por igual por representantes del ej\u00e9rcito y las fuerzas civiles, con la presidencia rotando entre ambos cuerpos. Posteriormente, se crear\u00eda un consejo legislativo para redactar una nueva constituci\u00f3n, integrado por representantes designados por las distintas fuerzas que participaron en la revoluci\u00f3n. Las fuerzas progresistas optaron por esta soluci\u00f3n (y no por elecciones generales) porque, seg\u00fan ellas, a\u00fan no se daban las condiciones para un proceso electoral libre y democr\u00e1tico. En efecto, las elecciones generales podr\u00edan permitir el avance de fuerzas tradicionalistas e incluso reaccionarias, dado el estado de conciencia de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, gran parte de la cual padece analfabetismo y est\u00e1 sometida al tribalismo, entre otros problemas. Asimismo, la lucha pol\u00edtica contin\u00faa hoy entre las fuerzas revolucionarias y las contrarrevolucionarias, incluyendo a la c\u00fapula del ej\u00e9rcito. Ciertamente, el pueblo sudan\u00e9s ha logrado importantes avances, como la libertad pol\u00edtica y el inicio del desmantelamiento del aparato y los \u00f3rganos de represi\u00f3n del r\u00e9gimen derrocado (milicias, organizaciones paramilitares, sindicatos y organizaciones, agencias paralelas, etc.), as\u00ed como el alto el fuego en zonas de tensi\u00f3n (Darfur, etc.) con el objetivo de alcanzar acuerdos de paz justos e integrales. Sin embargo, el verdadero campo de batalla hoy sigue siendo el \u00e1mbito econ\u00f3mico y social. A esto se suman las relaciones regionales e internacionales de Sud\u00e1n, que incluyen los intentos de normalizar las relaciones con el enemigo sionista, el realineamiento del antiguo r\u00e9gimen en torno al eje Qatar\/Turqu\u00eda\/OTAN, su participaci\u00f3n en la guerra de Yemen y el env\u00edo de miles de soldados por orden de Arabia Saud\u00ed\/Emiratos \u00c1rabes Unidos.<\/p>\n<p>El elemento decisivo en la situaci\u00f3n sudanesa es el persistente desequilibrio de poder entre las clases sociales que, a pesar de cierta mejor\u00eda para las clases populares, sigue inclin\u00e1ndose a favor de las clases dominantes y el ej\u00e9rcito, que comparte el poder con las fuerzas civiles y contin\u00faa ejerciendo presi\u00f3n sobre ellas. El pueblo sudan\u00e9s a\u00fan debe realizar grandes esfuerzos para retomar la lucha de una vez por todas y no conformarse con los logros alcanzados, que se ven constantemente amenazados. En particular, debe continuar su lucha para romper los lazos con el imperialismo y las fuerzas reaccionarias (los Estados del Golfo) y detener definitivamente los intentos de normalizar las relaciones con el enemigo sionista.<\/p>\n<p>A pesar de la importancia del proceso revolucionario sudan\u00e9s y la creatividad de sus fuerzas progresistas, incluido el Partido Comunista, cuyos enfoques pol\u00edticos ante los desaf\u00edos de la revoluci\u00f3n han sido, en general, correctos, a\u00fan deben emprender la ardua labor de propaganda y organizaci\u00f3n dentro de la clase obrera y el campesinado, \u00fanica garant\u00eda para preservar los logros de la revoluci\u00f3n y erradicar a las fuerzas contrarrevolucionarias. Estas \u00faltimas siguen desempe\u00f1ando un papel protag\u00f3nico en la escena social y pol\u00edtica (principalmente la c\u00fapula militar y ciertas fuerzas burguesas tradicionales), o bien se encuentran temporalmente ocultas tras haber sido derrocadas por la revoluci\u00f3n, esencialmente los Hermanos Musulmanes contra quienes se rebel\u00f3 el pueblo.<\/p>\n<p><strong>2-2 Los procesos liban\u00e9s e iraqu\u00ed: la particularidad de sus demandas y la radicalizaci\u00f3n de su pr\u00e1ctica.<\/strong><\/p>\n<p>La particularidad de los procesos revolucionarios en L\u00edbano e Irak radica en la cuesti\u00f3n de la democracia. En estos dos pa\u00edses, el poder basado en m\u00faltiples sectas religiosas y el tribalismo es una caracter\u00edstica fundamental, debido a las pol\u00edticas reaccionarias adoptadas por el sistema dominante. Proliferan clases parasitarias que se benefician de los recursos del Estado multirreligioso. Parad\u00f3jicamente, el modo de producci\u00f3n se encuentra distorsionado, como en ning\u00fan otro pa\u00eds del mundo \u00e1rabe. Este modo de producci\u00f3n, que parece moderno comparado con el feudalismo, sigue manteniendo una superestructura particularmente reaccionaria cuyos principios fundamentales son la solidaridad dentro de la familia y la tribu, y la importancia del patriarcado, los or\u00edgenes \u00e9tnicos y religiosos. Estos son los cimientos del feudalismo que estas dos sociedades a\u00fan no han superado.<\/p>\n<p>Esta dualidad de afiliaciones religiosas (sun\u00edes\/chi\u00edes) sigue siendo una caracter\u00edstica dominante de todas las sociedades \u00e1rabes. Especialmente desde que la etnicidad se convirti\u00f3 en una baza que interfiere sistem\u00e1ticamente en la lucha de clases y en las luchas pol\u00edticas regionales e internacionales. Arabia Saudita, l\u00edder del mundo sun\u00ed, e Ir\u00e1n, l\u00edder de los chi\u00edes, intervienen constantemente en todas partes y conspiran utilizando la religi\u00f3n como arma pol\u00edtica, entre otras cosas.<\/p>\n<p>L\u00edbano e Irak son considerados pa\u00edses &quot;multi\u00e9tnicos&quot; y a menudo son escenario de guerras internas en las que los sunitas cuentan con el apoyo de Arabia Saud\u00ed y los chi\u00edtas con el de Ir\u00e1n, mientras que las masas populares son abandonadas a la miseria en todos los niveles.<\/p>\n<p>Debemos reconocer que las luchas revolucionarias han existido desde principios del siglo pasado. Los llamados partidos \u201ccomunistas\u201d desempe\u00f1aron un papel decisivo en las luchas nacionales, entre otras, as\u00ed como en las luchas sindicales y democr\u00e1ticas. Hoy son un actor principal en los movimientos populares. El Partido Comunista Liban\u00e9s tiene una gloriosa y larga historia en la lucha nacional y, a pesar del declive de la d\u00e9cada de 1990, siempre ha estado a la cabeza de las protestas que comenzaron en el L\u00edbano en octubre de 2019. El partido y sus organizaciones tuvieron un papel activo sobre el terreno e incluso influyeron en el movimiento, lo que le permiti\u00f3 transformar las demandas sociales parciales en demandas pol\u00edticas, denunciando el car\u00e1cter \u00e9tnico y de clase de quienes ostentan el poder. Las masas que se congregaron en las calles ya no se conformaban con exigir la ca\u00edda del gobierno en funciones, sino que exig\u00edan el fin del sistema religioso-sectario reaccionario que se hab\u00eda apoderado del aparato estatal desde el \u201cAcuerdo de Taif\u201d firmado en Arabia Saud\u00ed en 1990, que puso fin a la guerra civil. Este acuerdo cre\u00f3 un concepto de gobernanza que permiti\u00f3 garantizar los intereses de una oligarqu\u00eda basada en la familia y la etnia, y que consagr\u00f3 la dominaci\u00f3n de las clases locales; incluso transform\u00f3 al pa\u00eds en una zona de conflictos entre las fuerzas regionales. El proceso revolucionario liban\u00e9s se caracteriz\u00f3 por la toma de espacios p\u00fablicos y el ataque a s\u00edmbolos de poder como el palacio presidencial, el gobierno, el parlamento y los grandes bancos. Una consigna prevaleci\u00f3 en todo el movimiento popular: \u201c\u00a1Abajo el gobierno de los bancos!\u201d. Esto se produjo tras la decisi\u00f3n del banco central de no pagar los salarios y de abonar solo una peque\u00f1a suma a los empleados, una cantidad que determinar\u00edan el director del banco y su equipo directivo; estos fueron blanco de la ira popular, a veces incluso mayor que la de los s\u00edmbolos del gobierno.<\/p>\n<p>Los movimientos en L\u00edbano e Irak lograron superar las barreras \u00e9tnicas, congregando a grandes poblaciones de todas las etnias y religiones, provenientes de distintas ciudades y sectores. Los insurgentes de ambos pa\u00edses centraron sus esfuerzos en la intrincada relaci\u00f3n entre el sistema de clases y el sistema de gobierno \u00e9tnico, por un lado, y la miseria de las grandes masas populares, por otro. As\u00ed, el lema \u201cEl pueblo quiere derrocar al r\u00e9gimen\u201d, que fue una consigna central, no se refer\u00eda \u00fanicamente al gobierno de turno, sino a todo el sistema econ\u00f3mico, social y cultural dominante, un sistema que condenaba a estos dos pa\u00edses a permanecer a merced de la corrupci\u00f3n, el despotismo y los consejos tribales. Los movimientos de ambos pa\u00edses lograron derrocar a sus sucesivos gobiernos, pero persiste una profunda crisis pol\u00edtica en ambos estados. En Irak, las clases dominantes reaccionarias no lograron ponerse de acuerdo para formar gobierno. En L\u00edbano, los manifestantes, a pesar de la fuerte presencia policial, consiguieron impedir la mayor\u00eda en el parlamento al impedir la entrada de los diputados. El Parlamento tuvo que elegir un gobierno sin qu\u00f3rum, lo que se consider\u00f3 indignante e indicativo de una profunda crisis pol\u00edtica. Los manifestantes no cesaron sus protestas contra las medidas adoptadas por el gobierno por orden del FMI. Las masas populares en las calles exigen el derrocamiento del nuevo gobierno y la designaci\u00f3n de otro gobierno surgido del movimiento popular. Este nuevo gobierno tendr\u00eda la obligaci\u00f3n de reformar por completo el sistema de gobierno, incluyendo la disoluci\u00f3n de los partidos basados en el tribalismo, y de preparar elecciones democr\u00e1ticas que consagraran la ciudadan\u00eda y rompieran totalmente con el antiguo sistema. Parece que en Irak, al igual que las fuerzas de izquierda que se unieron a las masas populares desde el principio y que trabajan para organizarlas, plantean las mismas demandas que en L\u00edbano.<\/p>\n<p>Es totalmente cierto reconocer que las fuerzas de la izquierda en Irak no est\u00e1n unidas y que el propio Partido Comunista no ha sido fiel a su glorioso pasado. En 2003, apoy\u00f3 la invasi\u00f3n de Irak por parte del imperialismo estadounidense; tras la ca\u00edda de Saddam Hussein, su secretario general incluso form\u00f3 parte del gobierno denominado Autoridad Provisional de la Coalici\u00f3n (CPA), creado por Bremer; tambi\u00e9n particip\u00f3 en todo el proceso que dio origen a la situaci\u00f3n actual. El Partido Comunista ha perdido popularidad, su influencia es menor, algunas corrientes lo han abandonado, etc. Estas corrientes participan en el movimiento de masas, intentando dejar su huella, especialmente en la lucha contra el sectarismo religioso y el tribalismo. En este movimiento han surgido estructuras organizativas, como en el L\u00edbano; sin embargo, siguen siendo inestables. En ambos casos, los progresistas est\u00e1n aprendiendo de las experiencias tunecina y sudanesa. En L\u00edbano, se ha creado una agrupaci\u00f3n de profesionales (inspirada en la experiencia de Sud\u00e1n) para unificar las fuerzas sindicales y sociales, que desde sus inicios han sido d\u00e9biles y limitadas, y que sufren la dominaci\u00f3n del sectarismo religioso. En Irak, se han formado coaliciones y alianzas sectoriales y regionales para apoyar al movimiento sindical, que de hecho desempe\u00f1a un papel protag\u00f3nico en el mismo.<\/p>\n<p>El impacto de la militancia sigue siendo d\u00e9bil, a pesar del papel desempe\u00f1ado por el Partido Comunista Liban\u00e9s, los c\u00edrculos de izquierda con sus diversas facciones, y especialmente el de los intelectuales y artistas. En cuanto a Irak, desde un punto de vista subjetivo, y a pesar de la importancia del movimiento, el Partido Comunista y las corrientes de izquierda podr\u00edan ser f\u00e1cilmente infiltrados por fuerzas locales o regionales influyentes, con el fin de utilizar al partido en la lucha contra Ir\u00e1n atacando a sus agentes, ahora en el poder.<\/p>\n<p>Es preciso reconocer que los procesos revolucionarios en L\u00edbano e Irak difieren del modelo sudan\u00e9s. Est\u00e1n cobrando impulso, se mantienen vigentes y est\u00e1n logrando avances al fortalecer la corriente laica y progresista, as\u00ed como al enfrentar con valent\u00eda el sectarismo religioso, algo que hace un mes parec\u00eda imposible. Ahora, exigir un Estado democr\u00e1tico y laico se ha convertido en una consigna popular. Mantener la paz en el movimiento popular es fundamental en una regi\u00f3n marcada por el caos generado por las armas y la violencia de las intervenciones regionales e internacionales (como en Siria). Las masas populares no han olvidado la necesidad de liberar los territorios libaneses invadidos por la entidad sionista, la expulsi\u00f3n de los invasores estadounidenses y la retirada de sus bases de Irak; tampoco han olvidado su rechazo a las intervenciones saud\u00edes e iran\u00edes. La situaci\u00f3n pol\u00edtica en la regi\u00f3n es muy fr\u00e1gil, y las fuerzas revolucionarias deben redoblar sus esfuerzos para alcanzar sus objetivos. Una de las tareas m\u00e1s importantes es el surgimiento de una vanguardia revolucionaria dentro del propio movimiento popular. Es imperativo que las fuerzas revolucionarias de la regi\u00f3n, y tambi\u00e9n a nivel internacional, asuman su responsabilidad ante lo que est\u00e1 sucediendo para rectificar la situaci\u00f3n y proteger los procesos revolucionarios.<\/p>\n<p><strong>2-3 El modelo argelino: fortalezas y debilidades<\/strong><\/p>\n<p>Desde sus inicios, el movimiento argelino fue fundamentalmente pol\u00edtico. Las masas populares se manifestaron contra un quinto mandato del presidente Bouteflika, quien deseaba renovar su candidatura a la presidencia. Esta candidatura, sin duda, lo habr\u00eda llevado de nuevo a la jefatura del Estado, dada la f\u00e9rrea influencia que ejerc\u00eda el aparato estatal desde 1962, fecha de su independencia. Los gobernantes hasta la d\u00e9cada de 1980 fueron figuras prominentes del ej\u00e9rcito. Pero desde la &quot;democratizaci\u00f3n&quot; de Argelia a principios de la d\u00e9cada de 1990, civiles encabezaron el poder ejecutivo, civiles manipulados por la voluntad de los militares. Bouteflika fue uno de ellos. Ya anciano y semiparalizado, permaneci\u00f3 en la presidencia durante dos d\u00e9cadas. Los argelinos de las diversas regiones del pa\u00eds salieron a las calles, lo que gener\u00f3 gran inquietud en el gobierno. Ni siquiera la intensidad de la represi\u00f3n logr\u00f3 sofocar a estos millones de personas que protestaban, y el ej\u00e9rcito, como verdadero poder de decisi\u00f3n en el pa\u00eds, se proclam\u00f3 responsable de la seguridad de los manifestantes. El movimiento de masas logr\u00f3 no solo forzar a Bouteflika a retirar su candidatura, sino tambi\u00e9n a dimitir antes de finalizar su mandato. Tuvo que renunciar sin siquiera esperar a la organizaci\u00f3n de la coalici\u00f3n nacional, que deb\u00eda culminar en la enmienda constitucional para limitar al presidente a dos mandatos consecutivos. Tras la dimisi\u00f3n de Bouteflika, un momento hist\u00f3rico para el pa\u00eds, las masas populares continuaron la lucha por la implementaci\u00f3n de reformas fundamentales en el sistema de gobierno, as\u00ed como por el cuestionamiento de las opciones econ\u00f3micas y sociales vigentes. El movimiento logr\u00f3 movilizar a sectores muy importantes, y las consignas coreadas ten\u00edan un profundo contenido pol\u00edtico y progresista. Lo que caracteriz\u00f3 al movimiento de masas en Argelia fue el rechazo a los partidos pol\u00edticos. No buscaba la participaci\u00f3n ni el apoyo de los partidos, e incluso se produjeron ataques contra algunos l\u00edderes pol\u00edticos. La presencia de fuerzas islamistas (tanto progubernamentales como de la oposici\u00f3n) era pr\u00e1cticamente inexistente al inicio del movimiento. El movimiento argelino se organiz\u00f3 horizontalmente a trav\u00e9s de los sectores fundamentales que participaron en \u00e9l, como estudiantes, abogados, jueces, m\u00e9dicos, etc. Posteriormente, las masas populares organizaron las acciones de los viernes, en las que particip\u00f3 un gran n\u00famero de personas, incluyendo a quienes acud\u00edan regularmente a la mezquita. Al mismo tiempo, los estudiantes, y en menor medida los sectores de \u00e9lite, continuaron organizando las acciones de los martes, manifestaciones que comenzaban en universidades, tribunales, lugares desde donde sal\u00edan los activistas sindicales, etc. Hasta hace poco, estos movimientos lograron mantener su amplitud a pesar de las diferencias entre los participantes; tambi\u00e9n lograron mantener la claridad de sus consignas, que giraban en torno al fin del sistema de gobierno y el establecimiento de un Estado civil y democr\u00e1tico. La pregunta sobre el movimiento de protesta era: \u00bfqui\u00e9n estaba en el liderazgo? Suponemos que ciertas fuerzas detr\u00e1s del movimiento reflejaban una lucha de clanes existente dentro de las clases dominantes. Este es quiz\u00e1s el punto d\u00e9bil m\u00e1s importante que socav\u00f3 al movimiento de izquierda, cuya unidad ya era muy fr\u00e1gil. El movimiento de izquierda, organizado en distintas facciones (trotskista, socialdem\u00f3crata, etc.), es d\u00e9bil y est\u00e1 desorganizado. Basta con recordar a la l\u00edder del partido laborista (trotskista), que pas\u00f3 casi un a\u00f1o en prisi\u00f3n por su lucha contra la corrupci\u00f3n de la camarilla de Bouteflika. Fue declarada inocente y puesta en libertad tras haber sido condenada a 15 a\u00f1os de c\u00e1rcel en primera instancia.<\/p>\n<p>El movimiento argelino, a pesar de la legitimidad de sus reivindicaciones y su capacidad para movilizar a un amplio sector de la poblaci\u00f3n, carec\u00eda de una vanguardia y de un programa claro. Estas debilidades fueron bien aprovechadas por las fuerzas reaccionarias para desviar al movimiento de su objetivo inicial: la lucha por el progreso y la democracia.<\/p>\n<p><strong>3- \u00bfHacia d\u00f3nde se dirige el proceso revolucionario en los pa\u00edses \u00e1rabes?<\/strong><\/p>\n<p>El mundo \u00e1rabe no es la peor regi\u00f3n en cuanto a la situaci\u00f3n de su poblaci\u00f3n, ni en cuanto a sus sistemas pol\u00edticos reaccionarios, y mucho menos en lo que respecta a la dominaci\u00f3n imperialista. Sin embargo, parece ser la peor regi\u00f3n en cuanto a la debilidad de las fuerzas revolucionarias y comunistas. Fuera de T\u00fanez y Marruecos, donde existen partidos revolucionarios marxistas-leninistas y partidos combativos, la mayor\u00eda de los partidos en los dem\u00e1s pa\u00edses de la regi\u00f3n que antes eran comunistas han desaparecido o se han aliado con el sistema gobernante, como sucedi\u00f3 con los antiguos partidos comunistas de T\u00fanez y Marruecos. Otros partidos siguen activos, adoptando posturas afines a los intereses de las masas populares, como en el L\u00edbano; a pesar de la disminuci\u00f3n de sus seguidores, contin\u00faa manteniendo posiciones radicales. Lo mismo podemos decir del Partido Comunista Sudan\u00e9s, que, a pesar de errores monumentales (apoyo al golpe de Estado de 1963 y al de 1983, etc.), siempre se ha mantenido del lado de las masas populares y lo consideramos un partido combativo, especialmente desde el ascenso al poder del dictador Omar Al Bashir en 1989. Desde entonces, ha sabido mantener viva la llama de la resistencia desempe\u00f1ando un papel central y glorioso en la revoluci\u00f3n. Podemos afirmar sin dudarlo que los partidos libaneses y sudaneses han desempe\u00f1ado un papel esencial en los procesos revolucionarios de ambos pa\u00edses. Lo cierto es que la debilidad de estos partidos y de los frentes revolucionarios evidencia la ausencia de organizaciones marxista-leninistas que no hubieran dudado en impulsar el proceso revolucionario hasta el final y movilizar todos los recursos pol\u00edticos y log\u00edsticos.<\/p>\n<p>Estas revoluciones representan un rayo de esperanza en un mundo \u00e1rabe bastante sombr\u00edo. As\u00ed como la revoluci\u00f3n tunecina dio la se\u00f1al a otras revoluciones en algunos de los pa\u00edses \u00e1rabes vecinos, la revoluci\u00f3n sudanesa es la se\u00f1al para una segunda ola, m\u00e1s radical, m\u00e1s cautelosa y con una visi\u00f3n m\u00e1s clara. Se trata de procesos revolucionarios en los que los islamistas no participaron, procesos que apuntaron a los sistemas de gobierno de Sud\u00e1n, L\u00edbano e Irak (partidos religiosos en el poder). Estas revoluciones tienen un objetivo democr\u00e1tico, totalmente opuesto al sistema sectario \u00e9tnico y religioso. Son revoluciones en las que las fuerzas progresistas y revolucionarias han participado en diversos grados. Son revoluciones en las que las mujeres han sido particularmente activas en un entorno cultural y civilizacional que contin\u00faa excluy\u00e9ndolas de la esfera p\u00fablica.<\/p>\n<p>A pesar de las diferencias entre las dos olas revolucionarias, el punto en com\u00fan m\u00e1s importante es la debilidad, si no la ausencia, de la vanguardia revolucionaria, en beneficio, en su mayor\u00eda, de las fuerzas desorganizadas de la sociedad civil. Estas tienen una visi\u00f3n limitada, no buscan reformas fundamentales como el derrocamiento de las relaciones de producci\u00f3n basadas en la explotaci\u00f3n, ni pretenden cambiar el sistema pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En medio de estas dos oleadas revolucionarias, la revoluci\u00f3n palestina sigue brillando, a pesar de sus grandes debilidades.<\/p>\n<p><strong>Ali Jellouli<\/strong><\/p>\n<p><strong>Partido de los Trabajadores de T\u00fanez<\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>At the end of 2018 some Arab countries experienced the outbreak of popular uprisings which formed what is now called the &#8220;second revolutionary wave\u201d, which..<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":37408,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[],"tags":[283],"class_list":["post-23954","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","tag-tunisia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redphoenix.news\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/poct.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23954"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23954\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37408"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}