{"id":5574,"date":"2011-04-12T19:39:44","date_gmt":"2011-04-12T19:39:44","guid":{"rendered":"http:\/\/theredphoenixapl.org\/?p=5574"},"modified":"2026-05-10T15:38:22","modified_gmt":"2026-05-10T20:38:22","slug":"review-of-the-theory-of-the-leisure-class","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/2011\/04\/review-of-the-theory-of-the-leisure-class\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: \u201cLa teor\u00eda de la clase ociosa\u201d"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/164019.jpg\"><span style=\"color:#000000;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5575\" title=\"164019\" src=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/164019.jpg\" alt=\"\" width=\"308\" height=\"475\" srcset=\"https:\/\/redphoenix.news\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/164019.jpg 308w, https:\/\/redphoenix.news\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/164019-195x300.jpg 195w\" sizes=\"auto, (max-width: 308px) 100vw, 308px\" \/><\/span><\/a><span style=\"color:#000000;\">\u201c<em>La historia de toda sociedad hasta nuestros d\u00edas es una historia de lucha de clases.<\/em>.Estas palabras, del Manifiesto del Partido Comunista de Marx, afirman una verdad esencial sobre la organizaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n humana a trav\u00e9s de modos de producci\u00f3n explotadores. Desde las econom\u00edas esclavistas hasta las feudales y, hoy en d\u00eda, en el capitalismo, generalmente han existido dos clases principales: la clase propietaria y la clase trabajadora, la clase dominante y la clase dominada. Marx no pudo haber sido el primero en darse cuenta de esto, ya que decenas de millones de personas debieron haberlo comprendido de primera mano. M\u00e1s bien, lo que hizo Marx fue proporcionar un marco te\u00f3rico que nos permite evaluar racionalmente las contradicciones y las fuerzas que intervienen en la explotaci\u00f3n. Otros han hablado sobre este fen\u00f3meno, pero Marx contribuy\u00f3 enormemente a una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa de esta verdad esencial del antagonismo de clases a lo largo de la historia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Sin embargo, hay otros que han aportado su voz y su perspectiva para describir la din\u00e1mica entre el explotador y el explotado, entre los que nacen en el poder y los que nacen para servirlo. Un ejemplo notable de tal contribuci\u00f3n es Thorstein Veblen. En su obra de 1899, <em>La teor\u00eda de la clase ociosa<\/em>, Veblen presenta una mordaz cr\u00edtica de la burgues\u00eda de su \u00e9poca que, desde una perspectiva hist\u00f3rica que compara la \u201cclase ociosa\u201d del capitalismo con otras a lo largo de la historia, ataca manifestaciones espec\u00edficas de la decadencia burguesa como indicativas de su relaci\u00f3n parasitaria con el resto de la sociedad. Su controvertida obra ha realizado una contribuci\u00f3n extraordinaria a los campos de la sociolog\u00eda y la econom\u00eda, y resulta una lectura valiosa para cualquier estudioso de la cultura de privaci\u00f3n y decadencia comparadas propias del capitalismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Veblen: Un estudioso de la sociedad diferente a Marx<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Para comprender el origen de las diferencias entre el an\u00e1lisis de Veblen y Marx, es importante entender que ambos proven\u00edan de entornos distintos, lo que propici\u00f3 que estos dos te\u00f3ricos fueran estudiosos de la sociedad muy diferentes entre s\u00ed. Veblen, estadounidense de origen obrero, escribi\u00f3 su obra sobre la &quot;clase ociosa&quot; unos diecis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Marx. Si bien es indudable que Veblen ten\u00eda acceso a la teor\u00eda de Marx, su an\u00e1lisis no es marxista, ya que su pol\u00edtica y teor\u00eda social se limitan al movimiento progresista estadounidense y no a un movimiento revolucionario m\u00e1s amplio. Considerando su ubicaci\u00f3n en Estados Unidos, pa\u00eds que se estaba transformando econ\u00f3micamente en una potencia imperialista (y, casualmente, lanzando sus esfuerzos imperialistas en Filipinas el a\u00f1o de la publicaci\u00f3n de su obra), podemos ver c\u00f3mo su an\u00e1lisis de la cultura surge de sus experiencias con la burgues\u00eda estadounidense y el desarrollo de una cultura de fetichismo de la mercanc\u00eda a principios de siglo. Esto da lugar a un an\u00e1lisis que, si bien realiza afirmaciones generales sobre la econom\u00eda desde una perspectiva hist\u00f3rica que se remonta a las primeras sociedades humanas, no aclara en absoluto c\u00f3mo funcionan estas din\u00e1micas a nivel internacional. En este trabajo, no se plantea ning\u00fan llamado a la acci\u00f3n sobre el problema de la \u201cclase ociosa\u201d, convirti\u00e9ndose m\u00e1s en una cr\u00edtica cultural con fines acad\u00e9micos que en un an\u00e1lisis cient\u00edfico destinado a informar y capacitar a los trabajadores como actores sociales frente a la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica a nivel social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>La visi\u00f3n hist\u00f3rica de Veblen comparada con la de Marx.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">A partir de esta diferencia, el enfoque hist\u00f3rico de Veblen difiere del de Marx. En lugar de considerar que \u201cla historia de toda sociedad hasta nuestros d\u00edas es una historia de lucha de clases\u201d, con una clase propietaria que se opone a una clase trabajadora desde el primer establecimiento de la propiedad y la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, Veblen aplica su concepto de clase ociosa a las primeras organizaciones de la sociedad humana, sin conciencia de una lucha entre esta clase y aquellos sometidos a ella. En lugar de que esta clase se instituya en torno a la propiedad y la tenencia de la misma, Veblen argumenta que tener ciertas ocupaciones es indicativo de la pertenencia a una \u201cclase ociosa\u201d.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#000000;\">El abanico de empleos disponibles para ellos est\u00e1 r\u00edgidamente definido. Como ya se mencion\u00f3 en el plano superior, estos empleos son el gobierno, la guerra, las pr\u00e1cticas religiosas y los deportes. Estas cuatro l\u00edneas de actividad rigen el estilo de vida de las clases altas, y para los miembros de mayor rango \u2014los reyes o jefes\u2014, estas son las \u00fanicas actividades que la costumbre o el sentido com\u00fan de la comunidad permiten. De hecho, donde el sistema est\u00e1 bien establecido, incluso los deportes se consideran de dudosa legitimidad para los miembros de mayor rango (Veblen 8).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Al definir esta clase no por sus posesiones, sino por sus actividades y el papel que desempe\u00f1an en la sociedad en general, se reduce el argumento socioecon\u00f3mico al sociocultural. Si bien Veblen analiza la econom\u00eda de la exenci\u00f3n industrial de la clase ociosa y su posici\u00f3n social privilegiada, sus principales preocupaciones se centran en las manifestaciones culturales de dicha posici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Las percepciones de estatus de Veblen superan a las de Weber.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">En este punto, cabe destacar que Veblen no es el primero en centrarse en la cultura de la explotaci\u00f3n y en una justificaci\u00f3n superestructural de la diferencia de posici\u00f3n y poder entre grupos. Max Weber, en un intento por atenuar y minimizar las contribuciones de Marx a nuestra comprensi\u00f3n del capitalismo, defendi\u00f3 una visi\u00f3n del estatus social que supera y prevalece sobre la clase como principal antagonismo en la sociedad. Sin embargo, Veblen, si bien plantea un argumento de estatus similar al de Weber (ya que su clase ociosa se justifica m\u00e1s en t\u00e9rminos de pr\u00e1ctica cultural, al igual que un grupo de estatus weberiano), no se esfuerza por minimizar la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de este antagonismo, ni fetichiza el proceso electoral burgu\u00e9s como lo hizo Weber con sus nociones de partido. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Consumo ostentoso y fetichismo de la mercanc\u00eda<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">En cambio, la ventaja de Veblen sobre Weber radica en que su an\u00e1lisis de la cultura burguesa puede compararse con los conceptos marxistas utilizados para comprender la ideolog\u00eda burguesa, pero de una manera m\u00e1s alejada de esta que la propia Weber. En otras palabras, en lugar de ser un \u201cMarx burgu\u00e9s\u201d (como algunos se refieren a Weber), Veblen logra utilizar su an\u00e1lisis sociocultural de una forma m\u00e1s adecuada para justificar una postura marxista, convirti\u00e9ndose as\u00ed en una especie de \u201cWeber proletario\u201d (o lo m\u00e1s cercano a la ideolog\u00eda proletaria que permite su perspectiva de arist\u00f3crata obrero). Para demostrarlo, comparemos el concepto marxista de fetichismo de la mercanc\u00eda con el an\u00e1lisis de Veblen sobre el consumo ostentoso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">En el Cap\u00edtulo 1 de <em>Capital<\/em> En el volumen 1, Marx analiza c\u00f3mo las mercanc\u00edas adquieren un valor que va m\u00e1s all\u00e1 de su uso en el contexto de su producci\u00f3n social:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#000000;\">\u2026Por lo tanto, una mercanc\u00eda es algo misterioso, simplemente porque en ella el car\u00e1cter social del trabajo humano se presenta como un car\u00e1cter objetivo impreso en el producto de dicho trabajo; porque la relaci\u00f3n de los productores con la suma total de su propio trabajo se les presenta como una relaci\u00f3n social, que no existe entre ellos, sino entre los productos de su trabajo. Esta es la raz\u00f3n por la que los productos del trabajo se convierten en mercanc\u00edas, cosas sociales cuyas cualidades son a la vez perceptibles e imperceptibles por los sentidos\u2026.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u2026Existe una relaci\u00f3n f\u00edsica entre las cosas f\u00edsicas. Pero con las mercanc\u00edas es diferente. En este caso, la existencia de las cosas como mercanc\u00edas, y la relaci\u00f3n de valor entre los productos del trabajo que las define como tales, no guardan absolutamente ninguna relaci\u00f3n con sus propiedades f\u00edsicas ni con las relaciones materiales que de ellas se derivan. Se trata, pues, de una relaci\u00f3n social definida entre los hombres, que asume, a sus ojos, la forma fant\u00e1stica de una relaci\u00f3n entre cosas. Para encontrar, por lo tanto, una analog\u00eda, debemos recurrir a las regiones envueltas en la bruma del mundo religioso\u2026 (Marx y Engels, 1867)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#000000;\">En esta secci\u00f3n, Marx describe c\u00f3mo las mercanc\u00edas adquieren este valor fetichizado y utiliza el ejemplo de una mesa, cuyo valor en el mercado se determina no por su utilidad, sino tambi\u00e9n por el fabricante, la complejidad del dise\u00f1o, etc. En su an\u00e1lisis, tambi\u00e9n examina c\u00f3mo se otorga un valor fetichizado a los metales y piedras preciosas, afirmando: \u201cHasta ahora, ning\u00fan qu\u00edmico ha descubierto valor de cambio ni en una perla ni en un diamante\u201d (Marx y Engels, 1867).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Lo que Marx hace aqu\u00ed es se\u00f1alar una peculiar absurdidad dentro de la econom\u00eda burguesa y la valoraci\u00f3n que, en \u00faltima instancia, es arbitraria. A\u00fan se puede decir m\u00e1s sobre este fetiche. \u00bfPor qu\u00e9 es necesario este fetiche? \u00bfQu\u00e9 fuerzas culturales son responsables de fomentarlo? Para responder a esta pregunta sociocultural, Veblen puede ser muy \u00fatil al esbozar la esencia cultural y la necesidad del fetichismo de la mercanc\u00eda en su an\u00e1lisis del consumo ostentoso. Aqu\u00ed utiliza el ejemplo de la cuberter\u00eda de plata y otros lujos utilizados y fetichizados por los miembros de la \u201cclase ociosa\u201d.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#000000;\">Con frecuencia, un elemento del nivel de vida que inicialmente se consideraba principalmente un derroche, termina convirti\u00e9ndose, a juicio del consumidor, en una necesidad vital; y de esta manera puede llegar a ser tan indispensable como cualquier otro art\u00edculo de su gasto habitual. Como ejemplos de art\u00edculos que a veces entran en esta categor\u00eda, y que sirven como ejemplos de c\u00f3mo se aplica este principio, se pueden citar alfombras y tapices, vajillas de plata, servicios de camareros, sombreros de seda, ropa de cama almidonada, muchas joyas y prendas de vestir. Sin embargo, la indispensabilidad de estas cosas una vez que se ha formado el h\u00e1bito y la convenci\u00f3n influye poco en la clasificaci\u00f3n de los gastos como derroche o no derroche en el sentido t\u00e9cnico del t\u00e9rmino (Veblen 62).<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Aqu\u00ed, Veblen describe c\u00f3mo el fetichismo de la mercanc\u00eda, a pesar de ser un derroche en t\u00e9rminos de valor de uso, se percibe como una necesidad entre quienes pertenecen a la &quot;clase ociosa&quot; para mantener sus &quot;c\u00e1nones pecuniarios del gusto&quot;. Comprender estas manifestaciones culturales de la &quot;clase ociosa&quot; de Veblen puede proporcionar a las valoraciones de Marx una especie de trasfondo que, si bien no resulta inmediatamente conveniente para una comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica del fen\u00f3meno, puede (en un sentido weberiano) ofrecernos un &quot;tipo ideal&quot; para observar esta fuerza econ\u00f3mica manifest\u00e1ndose en un contexto cultural. As\u00ed como la cultura emana de lo material, el an\u00e1lisis cultural de Veblen puede considerarse una extensi\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas subyacentes que Marx analiz\u00f3 en sus teor\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Exenci\u00f3n industrial que define el antagonismo de clases<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Una caracter\u00edstica que define la comprensi\u00f3n que Veblen tiene de la \u201cclase ociosa\u201d, y que, una vez m\u00e1s, sugiere que la obra de Veblen puede conciliarse f\u00e1cilmente con las ideas econ\u00f3micas de Marx y utilizarse para aportar una nota a pie de p\u00e1gina cultural, es la noci\u00f3n de exenci\u00f3n industrial. Veblen escribe:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color:#000000;\">La clase ociosa est\u00e1, en gran medida, protegida de las presiones econ\u00f3micas que prevalecen en cualquier comunidad industrial moderna y altamente organizada. Las exigencias de la lucha por el sustento son menos rigurosas para esta clase que para cualquier otra; y, como consecuencia de esta posici\u00f3n privilegiada, cabr\u00eda esperar que fuera una de las clases sociales menos receptivas a las demandas que la situaci\u00f3n plantea para el desarrollo de las instituciones y la adaptaci\u00f3n a un nuevo panorama industrial. La clase ociosa es la clase conservadora\u2026.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">\u2026La funci\u00f3n de la clase ociosa en la evoluci\u00f3n social es retrasar el progreso y conservar lo obsoleto. Esta proposici\u00f3n no es en absoluto novedosa; desde hace mucho tiempo es un lugar com\u00fan en la opini\u00f3n popular. (Veblen 117-118)<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Esta secci\u00f3n es quiz\u00e1s una de las afirmaciones m\u00e1s marxistas de Veblen, ya que identifica correctamente la posici\u00f3n de su \u201cclase ociosa\u201d como ajena a la producci\u00f3n, exenta de participar en ella y, por consiguiente, m\u00e1s protegida de las fuerzas que afectan a los trabajadores en su d\u00eda a d\u00eda. Partiendo de esto, tambi\u00e9n formula una declaraci\u00f3n sobre la ideolog\u00eda con un enfoque marxista, consider\u00e1ndola la extensi\u00f3n l\u00f3gica de las circunstancias econ\u00f3micas de dicha clase. Asimismo, en tan solo unas pocas frases, ha se\u00f1alado acertadamente a la \u201cclase ociosa\u201d como un elemento contrarrevolucionario en \u00faltima instancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Este an\u00e1lisis, en efecto, se ajusta al marxismo, extendi\u00e9ndose desde un an\u00e1lisis materialista a uno cultural, ya que Veblen ilustra con claridad una din\u00e1mica de clases en la que la clase m\u00e1s poderosa (que, por su exenci\u00f3n industrial y su opulencia, no puede ser otra que la burgues\u00eda) se opone esencialmente a la revoluci\u00f3n social, al movimiento de los trabajadores y otros sectores de las masas trabajadoras para la evoluci\u00f3n de la sociedad, y lo describe de tal manera que la din\u00e1mica moderna proletaria-burgues\u00eda (o, para \u00e9l, quiz\u00e1s, la din\u00e1mica de la &quot;clase ociosa&quot; y las &quot;clases bajas&quot;) puede relacionarse con otras din\u00e1micas a lo largo de la historia, como la de amo y esclavo, se\u00f1or feudal y siervo, etc. B\u00e1sicamente, ha esbozado la idea de Marx de que &quot;la historia de toda sociedad hasta ahora es la historia de la lucha de clases&quot; sin pretenderlo, al identificar correctamente a la &quot;clase ociosa&quot; como la beligerante contrarrevolucionaria en la revoluci\u00f3n social, as\u00ed como al situar el origen de esta postura en la comprensi\u00f3n de su posici\u00f3n con respecto a la industria. Mientras que Weber intentar\u00eda retrasar nuestra comprensi\u00f3n de esto, Veblen comprende adecuadamente el origen de clase y la din\u00e1mica subyacente a las nociones de estatus y su prominencia a la hora de influir en la posici\u00f3n partidista de la ideolog\u00eda burguesa contra la revoluci\u00f3n social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>La esencia de la diferencia entre Marx y Veblen: material y prop\u00f3sito.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">A pesar de este conocimiento, Veblen dif\u00edcilmente desempe\u00f1a el papel revolucionario en su teor\u00eda social como lo hizo Marx. M\u00e1s bien, su cr\u00edtica social nos ofrece pocas soluciones, brind\u00e1ndonos en cambio un an\u00e1lisis cultural interesante pero discutible de la burgues\u00eda. La esencia de la diferencia entre las teor\u00edas de Marx y Veblen radica en el materialismo y el prop\u00f3sito; Marx aplica una comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica de las condiciones materiales del capital con el fin de entender esta estructura y as\u00ed ayudar a la revoluci\u00f3n proletaria a cambiar el statu quo de la dominaci\u00f3n capitalista, mientras que Veblen critica las manifestaciones culturales de esta estructura sin proponer una soluci\u00f3n. Ni siquiera nos proporciona un medio para comprender si tal sistema puede cambiarse o no; a partir de sus comparaciones de la cultura burguesa con las culturas de las &quot;clases ociosas&quot; anteriores, casi parece haber un velado argumento sobre la naturaleza humana en el que las &quot;clases ociosas&quot; siempre surgir\u00e1n para absorber riqueza y dominar la sociedad mientras practican su decadencia cultural con impunidad. Es este tipo de postura la que divide al revolucionario del acad\u00e9mico, situando a Veblen de lleno en el \u00e1mbito relativamente seguro de una cr\u00edtica acad\u00e9mica del capitalismo, mientras que las ideas de Marx ofrecen soluciones viables a la dictadura del capital que resultan peligrosas para el statu quo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Conclusi\u00f3n: Una valiosa contribuci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">A pesar de ser un acad\u00e9mico m\u00e1s que un revolucionario, Thorstein Veblen <em>La teor\u00eda de la clase ociosa<\/em> Su obra constituye una valiosa contribuci\u00f3n a nuestra comprensi\u00f3n del capitalismo. Su an\u00e1lisis corrobora ciertas caracter\u00edsticas de la estructura capitalista a nivel de superestructura, sin menospreciar ni minimizar los antagonismos de clase. Para un arist\u00f3crata obrero y miembro de la intelectualidad, esto representa un logro extraordinario, considerando que otros te\u00f3ricos han aportado poco y, al mismo tiempo, han restado mucho valor al tema. Si bien el contenido de su obra no sorprender\u00e1 en absoluto al marxista veterano, cabe destacar que existe al menos un autor no marxista que puede corroborar el an\u00e1lisis de Marx sobre el capitalismo desde una perspectiva diferente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\"><strong>Obras citadas:<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Veblen, Thorstein. <em>La teor\u00eda de la clase ociosa<\/em>. Rockville: Arc Manor, 1899. Impreso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Marx, Karl y Friedrich Engels. \u201cEl fetichismo de las mercanc\u00edas\u201d. El Capital. 1. Web.<\/span><a href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch01.htm#S4\"><span style=\"color:#000000;\">http:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1867-c1\/ch01.htm#S4<\/span><\/a><span style=\"color:#000000;\">&gt;.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000;\">Marx, Karl y Friedrich Engels. <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>. 1848. Libro electr\u00f3nico.<\/span><a href=\"http:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works\/1848\/communist-manifesto\/ch01.htm\"><span style=\"color:#000000;\">http:\/\/www.marxists.org\/archive\/marx\/works&#8230;to\/ch01.htm#007<\/span><\/a><span style=\"color:#000000;\">&gt;<\/span><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa historia de toda sociedad hasta nuestros d\u00edas es una historia de lucha de clases\u201d. Estas palabras, del Manifiesto del Partido Comunista de Marx, afirman una verdad esencial.<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":5575,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"nf_dc_page":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[183,43,92],"tags":[351],"class_list":["post-5574","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literature","category-media-culture","category-theory","tag-world-history"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/redphoenix.news\/wp-content\/uploads\/2011\/04\/164019.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5574"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5574\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42129,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5574\/revisions\/42129"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5575"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}