{"id":8298,"date":"2011-09-05T03:01:55","date_gmt":"2011-09-05T03:01:55","guid":{"rendered":"http:\/\/theredphoenixapl.org\/?p=8298"},"modified":"2026-06-03T09:36:53","modified_gmt":"2026-06-03T14:36:53","slug":"we-do-the-work","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redphoenix.news\/es\/2011\/09\/we-do-the-work\/","title":{"rendered":"Nosotros hacemos el trabajo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color:#000000\"><a href=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/image16.png\"><span style=\"color:#000000\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-8301\" title=\"imagen16\" src=\"http:\/\/redphoenixnews.com\/wp-content\/uploads\/2011\/09\/image16.png\" alt=\"\" width=\"490\" height=\"341\" \/><\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\"><strong>Por DAVID MACARAY<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Cada vez que llega el D\u00eda del Trabajo, me invaden pensamientos subversivos sobre la injusticia de todo esto. Si bien son los trabajadores quienes mantienen la empresa en funcionamiento, es la gerencia la que se lleva el m\u00e9rito. Es la gerencia la que se lleva el m\u00e9rito, la gloria, los ascensos y, en \u00faltima instancia, la remuneraci\u00f3n. La gerencia asciende en la jerarqu\u00eda corporativa a costa de los trabajadores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Este sistema econ\u00f3mico existe, m\u00e1s o menos, desde que los faraones mandaron construir las pir\u00e1mides, as\u00ed que no estamos intentando redescubrir Estados Unidos. Aun as\u00ed, dada la naturaleza desequilibrada, ca\u00f3tica y fundamentalmente injusta del sistema, es asombroso que la gente siga trabajando tan duro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Somos un pa\u00eds de trabajadores. En lugar de izar la bandera negra y salir a buscar qui\u00e9n atacar, la gente simplemente se esfuerza al m\u00e1ximo y trabaja a\u00fan m\u00e1s duro. Es asombroso. Pero cuando llega el momento de negociar el contrato y los trabajadores piden un aumento acorde, la gerencia olvida todo el esfuerzo y la lealtad y, en cambio, los considera unos avariciosos. Cuanto menos les paguen a sus trabajadores, antes conseguir\u00e1n su pr\u00f3ximo ascenso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Las siguientes an\u00e9cdotas son ver\u00eddicas. Ocurrieron en la f\u00e1brica de papel Kimberly-Clark en Fullerton, California, durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990. Los trabajadores por hora estaban afiliados al Sindicato Local 672 de la AWPPW (Asociaci\u00f3n de Trabajadores de la Pulpa y el Papel del Oeste).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><span style=\"color:#000000\">* * *<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Los turnos rotativos eran agotadores. Trabajabas siete d\u00edas seguidos de d\u00eda, luego siete de tarde y siete de noche (y despu\u00e9s volv\u00edas a empezar). Y cuando te tocaba trabajar en el turno de tarde y hab\u00eda vacantes, te cambiaban de turno constantemente. Normalmente, as\u00ed se convert\u00eda tu semana: dos turnos de d\u00eda de doce horas, seguidos de dos d\u00edas seguidos de turno de tarde, seguidos de dos d\u00edas de noche de doce horas, y finalmente (ocho horas despu\u00e9s) una \u00faltima noche de turno de tarde. Cr\u00e9eme, no sab\u00edas ni d\u00f3nde ibas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Los equipos se refer\u00edan con humor a esta configuraci\u00f3n infernal como los &quot;terribles dos a\u00f1os&quot;. Para los j\u00f3venes \u00e1giles de entre veinte y treinta a\u00f1os (especialmente los solteros sin obligaciones familiares), los terribles dos a\u00f1os no eran m\u00e1s que un inconveniente, nada que no pudieran superar. Sus cuerpos se recuperaban r\u00e1pidamente y volv\u00edan a la normalidad. En realidad, su principal queja era que este horario tan extra\u00f1o afectaba su vida social.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Sin embargo, la etapa de los dos a\u00f1os no se limitaba a los varones j\u00f3venes. Tambi\u00e9n hab\u00eda mujeres de 61 a\u00f1os, como Mar\u00eda G\u00f3mez (soltera y con una hija discapacitada a su cargo), que sufr\u00edan el mismo horario agotador. Y aunque Mar\u00eda no estaba en su mejor forma f\u00edsica, nunca se escaqueaba ni se quejaba. Llegaba con su fiambrera, cumpl\u00eda con sus tareas con esmero y luego volv\u00eda a casa para descansar unas horas. Una verdadera luchadora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Y est\u00e1bamos hablando de trabajo en una f\u00e1brica, no de un trabajo c\u00f3modo en una oficina con aire acondicionado donde lo \u00fanico que hac\u00edas era revolver papeles y tratar de parecer ir\u00f3nico. Sin embargo, los ingenieros \u2014hombres que trabajaban jornadas completas y que jam\u00e1s hab\u00edan sabido lo que era dormir cuatro horas seguidas, y que eran lo suficientemente j\u00f3venes como para ser los nietos de Mar\u00eda\u2014 se quejaban de ella. Murmuraban a sus espaldas sobre c\u00f3mo las &quot;viejas&quot; como ella estaban &quot;perjudicando la operaci\u00f3n&quot;.\u201c<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><span style=\"color:#000000\">* * *<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Hab\u00eda un jefe de equipo al que llamar\u00e9 Kevin, un gerente sacado directamente de una agencia de casting de Hollywood. Un ejecutivo robot. Era alto, corpulento, guapo, exjugador de f\u00fatbol americano en la Universidad Estatal de Kent y, supuestamente, exmiembro de los Navy SEAL. El problema de Kevin (adem\u00e1s de ser un charlat\u00e1n de primera) era que no solo no sab\u00eda nada de la gente trabajadora, sino que la despreciaba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Es cierto. No ten\u00eda ning\u00fan respeto por los trabajadores. Por muy buenas que fueran las cifras de producci\u00f3n, Kevin siempre ten\u00eda la persistente sensaci\u00f3n de que los equipos se guardaban algo, que estaban haciendo las cosas a medias, que eran capaces de trabajar mucho m\u00e1s y que, de alguna manera, estaban fingiendo su esfuerzo, lo que, en efecto, significaba que le estaban mintiendo. Y, como no dejaba de recordar a la gente, si hab\u00eda algo que odiaba, era a un mentiroso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Ted, conductor de cami\u00f3n de reparto, le pidi\u00f3 a Kevin un d\u00eda libre sin paga. Llevaba dos semanas intentando concertar una cita con el dentista, pero como le cambiaban el horario constantemente, no lo hab\u00eda conseguido. Cada vez que ped\u00eda cita, le cambiaban el turno o le obligaban a quedarse m\u00e1s tiempo para cubrir una vacante. Ted hab\u00eda llegado al punto en que estaba dispuesto a perder un d\u00eda de sueldo para ir al dentista. Con su impecable historial de asistencia, podr\u00eda haber llamado para decir que estaba enfermo y listo, pero quer\u00eda ser sincero y no tener que mentir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Ted era uno de los hombres m\u00e1s respetados de la planta. Nunca faltaba al trabajo, nunca se escaqueaba, nunca jugaba a las intrigas. Se hab\u00eda presentado como delegado sindical unos a\u00f1os antes y hab\u00eda sido elegido por una abrumadora mayor\u00eda. Naturalmente, Kevin supuso que Ted le ment\u00eda y rechaz\u00f3 su petici\u00f3n. Cuando Ted le record\u00f3 que los directivos pod\u00edan irse del trabajo cuando quisieran \u2014para hacer recados, cortarse el pelo, ir al dentista, etc.\u2014 Kevin se enfureci\u00f3. Le dijo que lo que hiciera la gerencia no era asunto suyo. Luego le dijo a Ted: \u201cNosotros fuimos a la universidad, y t\u00fa no\u201d.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">La historia tuvo un final feliz. Kevin fue despedido. Si bien la empresa rara vez compart\u00eda los motivos de los despidos de sus directivos, el caso de Kevin se mantuvo en absoluto secreto. El sindicato tuvo que indagar mucho para averiguar la raz\u00f3n. Finalmente, descubrimos que Kevin fue despedido por mentirle a Recursos Humanos sobre algo importante. El hombre que odiaba a los mentirosos fue despedido por mentir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><span style=\"color:#000000\">* * *<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">El primer equipo de Fullerton en producir 200\u00a0000 pa\u00f1ales desechables Huggies en un solo turno fue el Equipo 3. Ocurri\u00f3 en el turno de noche. M\u00e1quina #6, Equipo #3. Alcanzar esa cifra de 200\u00a0000 fue un logro hist\u00f3rico. Aunque todo se pagaba igual \u2014tanto las buenas como las malas rachas\u2014, siempre se intentaba batir r\u00e9cords de producci\u00f3n. Y esos 200\u00a0000, considerando la velocidad de las m\u00e1quinas en ese momento, fueron el r\u00e9cord m\u00e1s importante de todos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Aun sin la esperanza de ascensos o compensaciones adicionales, los equipos estaban motivados para sobresalir. Ya fuera por orgullo, por la emoci\u00f3n de la competencia o por cualquier otro motivo, quer\u00edan demostrar a sus jefes que pod\u00edan alcanzar grandes cifras. Por supuesto, cuando se bat\u00edan los r\u00e9cords de producci\u00f3n, el equipo directivo se alegraba enormemente, pues eso significaba reconocimiento y ascensos para ellos. Aunque ten\u00edan poca influencia en ello, eran ellos quienes recib\u00edan la recompensa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">La noche del r\u00e9cord comenz\u00f3 como cualquier otra. Luego, alrededor de las 2:00 a. m., Brenda, la operadora de la m\u00e1quina, revis\u00f3 el conteo con disimulo y se dio cuenta de que ten\u00edamos posibilidades reales de alcanzar los 200 000 pa\u00f1ales. Durante el resto del turno, Brenda se neg\u00f3 a tomar sus descansos habituales. Charlie, su asistente, normalmente tranquilo, tambi\u00e9n renunci\u00f3 a su descanso, ahora consumido por la fiebre de la producci\u00f3n. Alcanzar los 200 000 era su \u00fanica preocupaci\u00f3n. Afortunadamente, el conteo final fue de poco menos de 201 500 pa\u00f1ales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Una vez confirmadas las cifras, la gerencia anunci\u00f3 con orgullo que fabricar\u00edan una placa para conmemorar el evento, que esta placa se colgar\u00eda en la pared del pasillo principal y que llevar\u00eda los nombres de los 5 miembros del equipo de producci\u00f3n, los nombres de los mec\u00e1nicos y el electricista de turno, y el nombre del supervisor de turno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Ese \u00faltimo detalle result\u00f3 ser el problema. El supervisor, Neil, un antiguo trabajador por horas y, Dios nos libre, antiguo dirigente sindical, que hab\u00eda sido ascendido a gerente, era un idiota. Su petulancia y su ingenuidad infantil sacaban de quicio a la gente. Seg\u00fan el equipo de la m\u00e1quina, el r\u00e9cord se logr\u00f3 a pesar de Neil, no gracias a \u00e9l, y la sola idea de que su nombre apareciera en la placa les repugnaba. En realidad, Neil (a quien un mec\u00e1nico apodaba cruelmente Rex, el perro maravilla) no ten\u00eda ni idea de que est\u00e1bamos cerca de alcanzar una cifra importante hasta que Brenda se lo dijo\u2026 45 minutos antes de que terminara el turno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">En aquel entonces yo era el presidente del sindicato. Los trabajadores me pidieron que me reuniera con el gerente de la planta para solicitar formalmente que la placa no incluyera el nombre de Neil. Sab\u00eda que esto causar\u00eda malestar, pero acept\u00e9 a rega\u00f1adientes. Para empezar, los trabajadores hablaban muy en serio y era dif\u00edcil negarse; adem\u00e1s, yo compart\u00eda su mala opini\u00f3n de Neil, ya que hab\u00eda tenido algunos encontronazos con ese testarudo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Tras escuchar la solicitud, el gerente de planta pr\u00e1cticamente me suplic\u00f3 que reconsiderara mi decisi\u00f3n. Si bien reconoci\u00f3 que Neil hab\u00eda contribuido poco o nada, dej\u00f3 claro que no incluir su nombre sentar\u00eda un precedente terrible, adem\u00e1s de ser una ofensa, no solo para Neil, sino para todo el personal de supervisi\u00f3n. En privado, estuve de acuerdo con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Aunque estaba dispuesto a rechazar la petici\u00f3n, la idea no me convenc\u00eda. Omitir el nombre de Neil en la placa me parec\u00eda una p\u00e9rdida de tiempo, sin otro prop\u00f3sito real que, quiz\u00e1s, alejar a\u00fan m\u00e1s a Neil, quien ya se sent\u00eda perseguido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color:#000000\">Volv\u00ed con el equipo y les transmit\u00ed lo que me hab\u00eda dicho el gerente de planta. Tras considerarlo, amablemente retiraron su objeci\u00f3n. Se fabric\u00f3 la placa, se colg\u00f3 en la pared y Rex, el perro prodigio, recibi\u00f3 el reconocimiento por el r\u00e9cord. No exagero cuando digo que, a\u00f1os (\u00a1a\u00f1os!) despu\u00e9s, el nombre de Neil en esa placa segu\u00eda molestando much\u00edsimo a algunas personas.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.counterpunch.org\/2011\/09\/05\/we-do-the-work\/\">Fuente<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>by DAVID MACARAY Whenever Labor Day rolls around I get filled with subversive thoughts about the unfairness of it all. 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