En la tarde del 19 de marzo de 2011, personas decididas de todos los ámbitos de la vida se congregaron en Midtown Plaza en Atlanta, Georgia, para protestar contra las guerras en Irak, Afganistán y ahora Libia. Estuvieron representados numerosos grupos del movimiento obrero, como la UAW, la SWP, el Centro de Acción Internacional, el Sindicato de Arquitectos e Ingenieros y el RCP, todos unidos bajo la misma bandera: la de la paz. También estuvo presente el Partido Estadounidense del Trabajo. La marcha hacia Piedmont Park se llevó a cabo, encabezada por una representación de un pulpo (que simbolizaba los múltiples tentáculos del imperialismo) y la banda estatal de Georgia. Durante la marcha se distribuyeron volantes por las calles y en el metro de Atlanta, Georgia, en protesta contra la guerra de Irak.
La marcha transcurrió sin problemas; a pesar de que la temperatura superaba los 27 grados centígrados, cientos de personas de todas las edades y de todos los ámbitos del movimiento obrero participaron con entusiasmo. Irónicamente, mientras protestábamos contra estas guerras, Estados Unidos iniciaba ese mismo día una nueva guerra contra el pueblo de Libia.
La marcha hacia Piedmont Park se llevó a cabo, encabezada por una representación de un pulpo (que simbolizaba los múltiples tentáculos del imperialismo) y la banda estatal de Georgia. Durante la marcha, se distribuyeron volantes por las calles y el metro de Atlanta, Georgia, en protesta contra la guerra de Irak. La marcha transcurrió con éxito; a pesar de las altas temperaturas (más de 27 grados Celsius), cientos de personas de todas las edades y de todos los ámbitos del movimiento obrero participaron con entusiasmo. Irónicamente, mientras protestábamos contra estas guerras, Estados Unidos, ese mismo día, inició una nueva guerra contra el pueblo de Libia.
En un intento por ocultar los aspectos humanitarios de la guerra de agresión imperialista, y para gran disgusto de la maquinaria bélica burguesa, las atrocidades cometidas por los diversos agentes del imperialismo quedaron al descubierto ante el mundo. En busca de un enemigo ilusorio, la maquinaria bélica de Estados Unidos ha perpetrado una brutal represión contra los pueblos musulmanes del mundo.
Con la esperanza de presentarse como benevolentes defensores de la democracia, la burguesía oculta sistemáticamente su verdadera naturaleza: la de opresores vengativos que buscan nada menos que la hegemonía total y absoluta y la concentración de sus riquezas en manos de unos pocos privilegiados. Los recientes descubrimientos que revelan la inmensa riqueza mineral de Afganistán y la conocida riqueza petrolera de Irak dejan pocas dudas de que los imperialistas planean que las fuerzas armadas de Estados Unidos mantengan una ocupación permanente de la región.
Resulta evidente que a las clases burguesas no les importa el proletariado, al que utilizan como meras herramientas en sus incansables guerras. Solo mediante la unión del proletariado se podrán poner fin a las ambiciones imperialistas. Solo mediante un esfuerzo concertado e incansable el pueblo estadounidense podrá romper este ciclo de invasión y aniquilación vengativa. Solo uniéndose contra la dominación de los belicistas en cada oportunidad se detendrán sus guerras interminables. Por eso decimos: ¡Todo el poder al pueblo y a la clase trabajadora estadounidense!.
