
Estos asesinatos tuvieron lugar en 1989 a manos de los escuadrones de la muerte del gobierno salvadoreño, que contaba con el apoyo de Estados Unidos mediante ayuda militar y financiera, a pesar de las frecuentes y bien documentadas masacres que constituían la política oficial.
Un juez español ha imputado a 20 soldados salvadoreños por el asesinato de seis sacerdotes jesuitas y dos mujeres durante la guerra civil de El Salvador.
Los sacerdotes, cinco de los cuales eran españoles, su ama de llaves y la hija de esta fueron fusilados por soldados en 1989.
La demanda se presentó amparándose en la ley española de jurisdicción universal, que establece que algunos delitos son tan graves que pueden ser juzgados en cualquier lugar.
Entre los acusados se encuentran dos exministros de Defensa.
El coronel René Emilio Ponce era el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas salvadoreñas en el momento de los asesinatos. Posteriormente fue ascendido a general y se convirtió en ministro de Defensa del país.
Según un informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas, el general Ponce, fallecido a principios de este mes, ordenó el asesinato de los sacerdotes.
Según la comisión, el general Rafael Humberto Larios era el ministro de Defensa en el momento del tiroteo y estuvo presente en la reunión donde el coronel Ponce ordenó el asesinato.
Otros dieciocho miembros de las fuerzas armadas salvadoreñas han sido acusados de crímenes de lesa humanidad y asesinatos terroristas.
Jurisdicción universal
El juez afirmó que los sacerdotes habían sido blanco de ataques porque habían presionado para que se llevaran a cabo negociaciones entre el gobierno y los rebeldes de izquierda.
Trabajaban en la Universidad Centroamericana.
Las fuerzas de seguridad sospechaban que simpatizaban con los rebeldes de izquierda del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
El juez Eloy Velasco afirmó que los hombres habían tomado la iniciativa al presionar para que se llevaran a cabo negociaciones entre el gobierno de derecha y los rebeldes de izquierda.
“Ese fue el motivo fundamental del asesinato”, dijo el juez.
Alrededor de 70.000 personas murieron durante los 12 años de guerra civil antes de que un acuerdo negociado por las Naciones Unidas en 1992 trajera la paz al país.
Dos agentes fueron condenados por el tiroteo contra los sacerdotes y las dos mujeres en 1991, pero ambos fueron liberados dos años después en virtud de una ley de amnistía acordada en el marco del tratado de paz.
El juez Velasco ha emitido órdenes de detención internacionales dirigidas a la policía española e Interpol, ordenando que los acusados comparezcan ante los tribunales españoles en un plazo de 10 días.
Sin embargo, los juicios celebrados bajo la ley de jurisdicción universal han sido poco frecuentes.
La guerra civil de El Salvador, que asoló el país en la década de 1980, dejó más de 70.000 muertos. La paz se firmó formalmente en 1992.

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