La heroína en Pakistán es más barata que la comida.

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AFP Photo / Rizwan Tabassum
Foto de AFP / Rizwan Tabassum

Más de mil millones de dólares en heroína al año: esa es la devastadora consecuencia que sufre Pakistán de la floreciente industria de los narcóticos, que constituye el principal cultivo comercial en el asolado Afganistán. Los lugareños afirman que la heroína es más barata que la comida.

Se estima que Pakistán tiene más de cuatro millones de drogadictos, pero menos de 80 clínicas especializadas en rehabilitación de drogas.

Como informa Lucy Kafanov de RT desde Karachi, estos adictos a la heroína ni siquiera se molestan en ocultar su adicción. Para muchos, este es un camino mortal.

Abdullah, un joven de la localidad, pasó dos semanas buscando a su padre, un adicto a la heroína, y finalmente lo encontró en la morgue más grande de Karachi. 

Si bien la ayuda para los drogadictos escasea, no hay escasez de heroína en las calles de Karachi. 

Afganistán es el mayor productor mundial de opio —el ingrediente principal de la heroína— y concentra el 90% del suministro global. Aproximadamente el 40% se introduce de contrabando a través de Pakistán.

La producción de opio ha aumentado por tercer año consecutivo y se prevé que siga creciendo. Cuando la OTAN se retire en 2014, se teme que se abra la veda a la propagación de esta mortal cosecha.

Para más información, vea el reportaje de Lucy Kafanov de RT desde Pakistán. 

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