Declaración del Partido Comunista Revolucionario de Costa de Marfil: “Sobre la situación política nacional actual y las tareas de los pueblos”

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Camarada Achy Ekissi, Secretario General del Partido Comunista Revolucionario de Costa de Marfil (PCRCI)

Abiyán, 16 de agosto de 2018

Costa de Marfil acaba de celebrar 58 años de independencia. ¿Cuál es la situación económica, social y política actual? Ante esta situación, ¿qué tareas se imponen a la población?

En el plano económico y social, el gobierno de Ouattara presenta la situación actual de Costa de Marfil como muy satisfactoria. El tradicional discurso a la nación del 6 de agosto de 2018, víspera del Día de la Independencia, fue una oportunidad para que este gobierno exhibiera los logros que, según él, situarían a nuestro país entre los más prósperos del mundo: un crecimiento medio del producto interno bruto (PIB) de 91 TP3T desde 2012, una inversión masiva en infraestructura, un aumento sustancial de los ingresos de los campesinos, los trabajadores del sector público y privado, la creación de millones de empleos para los jóvenes, un acceso adecuado a los servicios de salud y educación, un suministro suficiente de electricidad y agua, el fortalecimiento del estado de derecho y de las instituciones de la república, etc. Pero cualquier observador atento de la vida económica y social sabe que las clases populares, los trabajadores, los campesinos, los pequeños comerciantes, los pequeños transportistas, los artesanos, la gran mayoría de los jóvenes, viven en una miseria que no hace más que empeorar año tras año. La inflación de los precios de bienes y servicios esenciales, el aumento general de los impuestos, la drástica caída del precio de venta de los productos agrícolas por parte de los campesinos, el desplazamiento sin reubicación de los pequeños comerciantes y artesanos a lo largo de las carreteras, la precariedad de los mercados y la vivienda, el desempleo de larga duración, especialmente frecuente entre los jóvenes, el difícil acceso a la atención médica, los costos escolares exorbitantes y la grave escasez de agua en casi todas las grandes ciudades, desmienten las afirmaciones del gobierno sobre el desempeño social. A estos males se suman los constantes ataques de bandas de delincuentes contra la población en las ciudades y el campo. En vista de la realidad social que vive la gran mayoría de los marfileños, se puede observar que el crecimiento declarado solo beneficia a una minoría de individuos en la cima del Estado. Esta minoría saquea los recursos financieros por diversos medios: sobrefacturación de contratos gubernamentales, adjudicación de contratos mediante sobornos y obras de infraestructura realizadas por debajo de los estándares técnicos, en particular obras viales y de puentes. En resumen, se puede afirmar que la crisis social es profunda. La autocomplacencia del gobierno de Ouattara respecto a su desempeño económico y social demuestra su deseo de disfrazar la realidad para engañar a las masas y satisfacer a sus amos.

Políticamente, la situación es sombría. Cuando una minúscula minoría monopoliza casi toda la riqueza producida, este estrato social se organiza para reprimir por todos los medios cualquier atisbo de lucha social y política. Así, el gobierno de Ouattara utiliza la represión como única solución a las demandas sociales y políticas. Los ataques a las libertades y las detenciones de opositores acusados de desestabilizar el Estado sin pruebas se han establecido como métodos de gobierno. La creación en 2016 de una constitución autocrática que consagra la sumisión de todas las instituciones al ejecutivo y que convierte al Presidente de la República en un monarca, junto con el mantenimiento de una Comisión Electoral ilegal e ilegítima, preparan el terreno para la organización de un fraude electoral masivo que, de no actuar con cautela, daría la victoria al clan Ouattara en 2020.

Estos hechos demuestran claramente que la población vive bajo un sistema político y económico que ha agotado su capacidad para mantener la fuerza laboral de los productores de riqueza, un sistema en el que la clase dominante, para mantenerse en el poder, se ve obligada a recurrir a la represión.

Ante esta situación, los líderes de los partidos políticos se organizan para ganar o conservar el poder político. El estado actual de las fuerzas políticas es el siguiente:

Al frente del Estado, la Unión de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP), el grupo político que ostenta el poder, atraviesa una profunda crisis. La Unión de Republicanos (RDR), partido dirigente de este grupo, considera que para mantener la paz en Costa de Marfil es necesario e indispensable que permanezca en el poder en 2020. No tiene intención de ceder el poder a su aliado, el PDCI-RDA (Partido Democrático de Costa de Marfil - Unión Democrática Africana) de Henri Konan Bédié, ni permite que el clan de los antiguos rebeldes, miembros de la RDR, arrebate el gobierno a la vieja guardia. Sobre la base de estas contradicciones, los que fueron aliados se enfrentan entre sí y no logran ponerse de acuerdo en nada. El PDCI y los exrebeldes están revelando detalles escabrosos de la administración reaccionaria del gobierno con el que han estado asociados desde 2011. De este modo, se produce una ruptura entre las dos principales tendencias del RHDP, como lo demuestra la declaración del PDCI del 10 de agosto de 2018, en la que estipula su retirada de la coalición de los houphouetistas y “que se reserva el derecho de promover una plataforma de colaboración con los marfileños que comparten su visión de una Costa de Marfil reconciliada, consciente de sus derechos, libertades y del bienestar de su pueblo”.“

También se está gestando un distanciamiento con los antiguos rebeldes; la liberación de Kamagaté Souleymane, jefe de protocolo de Soro Guillaume, no mitigó sus ataques contra el gobierno de Ouattara.

Ouattara, presionado por el pueblo y por sus amos, decidió el 6 de agosto de 2018 liberar a presos políticos por orden suya y prometió reformar la Comisión Electoral Independiente (CEI). Estas decisiones no son más que maniobras para preparar mejor su candidatura a un tercer mandato, su principal objetivo. Con estos actos, intenta presentarse ante el pueblo como el defensor de la reconciliación nacional, de la organización de elecciones transparentes y del traspaso del poder a los jóvenes. También busca recuperar la confianza de sus amos imperialistas, preocupados por el riesgo que corren sus inversiones en una Costa de Marfil al borde del caos.

Las potencias imperialistas también parecen estar dándole la espalda al gobierno de Ouattara. Denuncian a toda su administración, a la que inspiraron y apoyaron. Un informe confidencial de la UE, revelado casi por casualidad mientras el RHDP se desmorona, expone a este gobierno. Es un misil que ha dado en el blanco. Contribuye a debilitar al gobierno actual. Las revelaciones contenidas en este informe confirman lo que los patriotas, demócratas y revolucionarios siempre han afirmado: que la administración antilibertaria, antidemocrática, antisocial y basada en el clado del gobierno de Ouattara está empujando a Costa de Marfil al abismo.

Los partidos políticos de la oposición, que además organizaron las luchas contra la constitución autocrática de 2016 y la ilegal e ilegítima Comisión Electoral Independiente (CEI) en 2017 y 2018, también se están movilizando en varios frentes para tomar el poder estatal en 2020.

Las masas populares, por su parte, siguen luchando por mejores salarios e ingresos, por mejores condiciones de vida y de trabajo, contra la corrupción y las políticas antisociales, por las libertades y la democracia.

Todo indica que Costa de Marfil está atravesando una grave crisis política y social. Quienes están en la cima están en crisis. La oposición está intensificando sus denuncias contra el régimen neocolonial. Debido a las políticas antisociales y represivas de Ouattara, el descontento se está extendiendo y ganando terreno en cada vez más estratos populares. La situación actual puede conducir a tres posibles resultados: (1) Una guerra reaccionaria o un golpe de Estado. Este resultado, que presentaría a "mesías", supuestamente para salvar a Costa de Marfil, se intentó en Costa de Marfil en 1999. Fortaleció el estado de anarquía y fomentó la guerra reaccionaria de 2002. Dondequiera que esto ha ocurrido en el mundo, ha reforzado la miseria social y agravado la dominación imperialista. Va en contra de los intereses del pueblo. (2) La victoria del clan Ouattara. Este resultado implicaría la continuación de las políticas actuales, un agravamiento de la dominación imperialista, mala gestión, la revocación de la libertad y la democracia, y un empeoramiento de la miseria social. Este es un resultado desfavorable para los intereses del pueblo. (3) La victoria de los pueblos. Es la de los demócratas, los revolucionarios, los partidos políticos progresistas, la de la ruptura con el sistema neocolonial, la del poder del pueblo. Este es el resultado más favorable para los intereses del pueblo.

¿Cuáles son las tareas de las masas populares para evitar los dos resultados desfavorables para el pueblo?

Los pueblos despojados del fruto de su trabajo, los patriotas, demócratas y revolucionarios, los partidos políticos de oposición democrática y revolucionaria reprimidos y sumidos en la anarquía, coinciden en la necesidad de salir del caos que se avecina. El objetivo estratégico de la lucha está definido: conquistar el poder por el pueblo y para el pueblo, para construir una nueva Costa de Marfil, libre de la dominación de las potencias extranjeras, especialmente Francia, de los depredadores y explotadores. Una Costa de Marfil donde el respeto a las libertades colectivas e individuales, los principios de la democracia y el establecimiento del control popular sean la base de la unidad de los pueblos y el motor del desarrollo económico, social y cultural. El objetivo de la lucha está, pues, determinado: el gobierno de Ouattara y sus amos imperialistas, que llevan a cabo una política contraria a las aspiraciones de las masas populares. La condición para la victoria en esta lucha es la unión de los hijos e hijas patriotas, es decir, la unión de aquellos que se ponen de acuerdo para sacar a nuestro país de la dominación imperialista y del estado de anarquía.

Para ello, el Partido Comunista Revolucionario de Costa de Marfil hace un llamamiento a los partidos y organizaciones políticas de oposición, a las organizaciones obreras, a las ONG de derechos humanos y a las personalidades patrióticas para que formen un amplio frente de lucha sobre la siguiente plataforma:

– No a un golpe de Estado. Los pueblos vivieron esta dolorosa experiencia en 1999 y deben oponerse firmemente. Costa de Marfil no necesita un “mesías”, sino un gobierno surgido de la energía del pueblo y para el pueblo.

– No a la candidatura de Alassane Ouattara. La constitución actual lo prohíbe; sus declaraciones le obligan a cumplir su palabra. El pueblo debe movilizarse ahora para oponerse a este abuso de autoridad.

– La reforma total de la CEI y la reorganización de todos los instrumentos de organización de las elecciones (lista de electores, división electoral, financiación de los partidos políticos, etc.). Los pueblos deben participar incansablemente en esta lucha para impedir que el gobierno de Ouattara robe una victoria electoral.

– La retirada del ejército francés para evitar su intervención en el proceso electoral, como ocurrió en 2010-2011.

– La liberación de todas las víctimas de la agresión militar imperialista contra nuestro país, incluida la liberación de Gbagbo Laurent y Blé Goudé.

– Libertad de opinión, manifestación, huelga, bienestar social, seguridad.

¡Adelante por una Costa de Marfil independiente, democrática y moderna!

Achy Ekissi

Secretario General






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