El golpe de Estado promovido por el imperialismo estadounidense y ejecutado por la derecha boliviana, la policía y el ejército, con el apoyo de la OEA y los gobiernos reaccionarios del continente, está siendo rechazado por los trabajadores, campesinos, jóvenes, revolucionarios, izquierdistas y demócratas de ese país, de la región y del mundo. Se trata de una ofensiva anticomunista y reaccionaria que tacha de revolucionario y socialista al gobierno de Evo Morales y exige una alianza sagrada para defender los intereses de los monopolios internacionales y la oligarquía boliviana.
Los trabajadores y los pueblos de Bolivia se alzan, movilizados para defender sus intereses y derechos que la reacción y el imperialismo intentan eliminar. Tras varios años de gobierno, el gobierno de Evo Morales y su movimiento MAS han cosechado críticas y demandas de amplios sectores de la población, que vieron cómo implementó una política contraria a sus discursos “izquierdistas” y “antiimperialistas”, al tiempo que aplicaba una política de división en el movimiento popular, creaba sindicatos paralelos y destruía dirigencias sindicales indisciplinadas.
Pero no atendieron a estas demandas, ni tampoco hicieron caso a las advertencias de que ese camino los alejaba de gran parte del pueblo y los dejaba a merced de la derecha. El descontento social se venía gestando desde hacía tiempo, haciéndose patente cuando perdió el referéndum que pedía la reforma constitucional y le permitía presentarse a la reelección. Los resultados de las elecciones de octubre exacerbaron estas tensiones y contribuyeron a crear el caldo de cultivo para el golpe de Estado.
Los comunistas y la izquierda en general tendrán la oportunidad de evaluar esta experiencia, de extraer conclusiones y directrices que contribuyan a dar una orientación revolucionaria coherente al proceso en Bolivia.
Y, por ahora, es necesario rechazar esta acción de la derecha y del imperialismo estadounidense, ya que nos solidarizamos con las luchas de la clase trabajadora y las masas trabajadoras, los pueblos de nuestro país hermano y nuestro partido hermano, el PCR, que lucha junto a ellos para garantizar una dirección y un rumbo revolucionarios.
Hoy el pueblo se manifiesta en las calles contra el fascismo. Las organizaciones de izquierda que lucharon contra varias de las medidas económicas neoliberales promovidas por Evo lideran el descontento y trabajan para dirigir la resistencia antifascista. El gobierno, el ejército y el imperialismo ejercen una fuerte represión que ha costado la vida a más de 30 personas.
La voluntad de lucha del pueblo boliviano, expresada durante estos últimos días, refleja la tradición, la experiencia y las lecciones de la lucha contra el neoliberalismo y por la liberación social.
Junto con los compañeros del PCR de Bolivia, rechazamos los acuerdos alcanzados entre el gobierno y sectores del propio MAS para convocar elecciones, con nuevas reglas y tribunales, sin la participación de Evo Morales. Se trata de una salida consensuada a la crisis que no toma en cuenta los intereses de los trabajadores y del pueblo.
Los trabajadores y los pueblos, las organizaciones políticas y los partidos de la izquierda revolucionaria, el Partido Comunista Revolucionario, continuarán la lucha y no renunciarán a los objetivos de la revolución y del socialismo.
Comité de Coordinación de la ICMLPO

