Pava | Corresponsal de Red Phoenix | Florida–

La experiencia de la resistencia puertorriqueña al imperialismo estadounidense constituye un ejemplo sumamente inspirador para los pueblos oprimidos de Estados Unidos y del resto del mundo en su lucha por una sociedad socialista verdaderamente democrática. Uno de los acontecimientos más importantes en esta historia de resistencia fueron las huelgas azucareras de 1933.
El monopolio estadounidense del azúcar
Para comprender plenamente la huelga, debemos entender la historia detrás de su causa. Estados Unidos tomó la isla de Puerto Rico de España después de su victoria en la Guerra Hispano-Estadounidense en 1898. Para la década de 1930, la economía puertorriqueña se basaba principalmente en la exportación de productos agrícolas, principalmente azúcar y tabaco. Al menos 701 toneladas de tierra cultivable de Puerto Rico eran propiedad de corporaciones estadounidenses como South Porto Rico Sugar Company, Fajardo Sugar Company y Central Guánica. Estas corporaciones dependían de jornaleros (jornaleros) y los contratarían por temporadas y les pagarían casi nada.
La Gran Depresión, que devastó la industria azucarera, agravó aún más la situación. Para salvar sus valiosas ganancias, estas corporaciones estadounidenses despidieron masivamente a trabajadores, y a los que quedaron se les redujeron los salarios y empeoraron drásticamente sus condiciones laborales. El salario promedio pasó de 90 centavos a 50-60 centavos en 1931-32, mientras que el costo de vida aumentó un tercio por encima del promedio. La desnutrición, la falta de higiene, la ausencia de sistemas de alcantarillado y las peligrosas condiciones de trabajo y de vida eran comunes. Estas terribles condiciones provocaron mayores tasas de mortalidad debido a accidentes laborales y enfermedades como la disentería, la diarrea, la malaria y la tuberculosis.
Mientras los trabajadores azucareros apenas sobrevivían, algunas empresas azucareras seguían obteniendo ganancias impresionantes; por ejemplo, Fajardo Sugar triplicó sus ganancias entre 1931 y 1932. Un ejemplo clásico de las terribles desigualdades entre la burguesía y el proletariado, especialmente en el contexto colonial.

La huelga azucarera de 1933
Radicalizado Durante la crisis capitalista de 1933-1934, cerca de 50.000 trabajadores de ingenios azucareros y de la industria azucarera organizaron huelgas masivas en toda la isla, convirtiéndose en la mayor huelga organizada en Puerto Rico hasta ese momento. Inicialmente, las huelgas fueron aisladas y de pequeña escala, pero rápidamente se extendieron por toda la isla, concretamente en los municipios de Ponce, Barceloneta, Aguada, Moca, Guánica, Yabucoa, Fajardo, Maunabo, Dorado, Guayama, Salinas y Santa Isabel. Las demandas de los huelguistas incluían un aumento salarial a 1,50 T/1.
La reacción colonial
A pesar de su carácter mayoritariamente pacífico, la respuesta estadounidense a estas huelgas fue severa y represiva. El gobierno estadounidense, en aras del interés del capital, desplegó a la Policía Insular, una fuerza paramilitar colonial bajo control estadounidense, y a la Guardia Nacional de los Estados Unidos en las ciudades más afectadas por las huelgas; en particular, Ponce, Yabucoa, Guánica, Aguadilla y Caguas. Estas fuerzas utilizaron munición real y gas lacrimógeno contra los manifestantes. En respuesta a la represión, los manifestantes intentaron defenderse lanzando piedras contra las fuerzas militarizadas.
Los registros oficiales sobre cuántos trabajadores murieron o resultaron heridos no son claros, ya que la mayoría de los informes fueron censurados, incompletos o ni siquiera fueron publicados por fuentes de noticias y autoridades proimperialistas.
Entre los huelguistas, cientos de trabajadores fueron arrestados y sus juicios fueron llevados a cabo por jueces designados por Estados Unidos y se realizaron únicamente en inglés, idioma que la mayoría de los detenidos no entendía. Además, a la mayoría de los arrestados se les negó la defensa legal o se les asignaron abogados con poco tiempo para prepararla. Los acusados también fueron incluidos en listas negras por sus antiguos empleadores; su único delito fue su deseo de dignidad humana.
La traición de los reformistas

Durante las huelgas, los partidos socialistas reformistas de Puerto Rico se revelarían como lacayos de los imperialistas estadounidenses. Uno de los principales partidos del reformismo, el Partido Socialista de Puerto Rico (Partido Socialista de Puerto Rico, El PSPR se distanció de las huelgas y las condenó abiertamente, calificándolas de “irresponsables” y “perturbadoras”. El líder del PSPR, Santiago Iglesias Pantín, declaró lo siguiente: “No se puede permitir que agitadores irresponsables perturben el orden público con el pretexto de defender los derechos de los trabajadores.’ (El Mundo, (2 de junio de 1933)
La FLT y Pedro Albizu Campos

En enero de 1934, la Federación Libre de Trabajadores (Federación Libre de Trabajadores, La FLT, el sindicato más grande asociado al Partido Socialista de Puerto Rico, llegó a un acuerdo con el gobierno comprador de la isla que aumentó el salario diario de los trabajadores azucareros a 90 centavos. La FLT consideró esto una victoria y ordenó a los huelguistas que se desmovilizaran, pero los huelguistas rechazaron este patético compromiso y exigieron que su salario se aumentara a $1.50 por día, que ya era apenas un salario para vivir. Este rechazo por parte de los trabajadores en huelga desacreditó aún más a los reformistas y reveló que ignorarían activamente los intereses de los trabajadores y se pondrían del lado de la clase capitalista-imperialista en medio de la lucha de clases. Sin un partido obrero de vanguardia militante, los huelguistas recurrieron a Pedro Albizu Campos, uno de los líderes más famosos del Partido Nacionalista de Puerto Rico (Partido Nacionalista de Puerto Rico, (PNPR) para orientar sus acciones. Como revolucionario pequeño burgués progresista con estrechos vínculos con el movimiento obrero, Campos recorrió la isla pronunciando discursos apasionados ante miles de huelguistas, instándolos a continuar la huelga y a confrontar la opresión capitalista, racista y colonial.
La formación del Partido de los Trabajadores

Con el debilitamiento del control de los reformistas sobre el movimiento obrero y la creciente conciencia de clase de la clase trabajadora puertorriqueña, el 23 de septiembre de 1934, en la ciudad de Ponce, varias organizaciones marxistas-leninistas se fusionaron para formar el Partido Comunista Puertorriqueño (Partido Comunista Puertorriqueño, La formación del PCP reorientó significativamente el movimiento obrero en Puerto Rico hacia una dirección más militante y revolucionaria. Asimismo, propició el desarrollo de una perspectiva internacionalista más coherente en la isla, lo que le valió el apoyo del Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA), el Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Internacional Comunista en general.
Síntesis
Las huelgas azucareras de 1933-34 constituyeron un hito histórico en los movimientos antiimperialistas y obreros de Puerto Rico. Su fracaso se debió a la falta de un liderazgo proletario disciplinado que se tomara en serio sus intereses y luchara por ellos sin ceder. Su dependencia del liderazgo de los partidos reformistas, cobardes y oportunistas, acabó condenando la huelga. Sin embargo, Este fracaso proporcionó una valiosa experiencia revolucionaria y lecciones prácticas al movimiento obrero puertorriqueño, allanando el camino para la formación del PCP. Los reveses y fracasos de la huelga constituyen una lección fundamental no solo para el trabajador puertorriqueño, sino para todos los pueblos que sufren bajo el yugo del capitalismo-imperialismo.
¡Al diablo con los reformistas y los traidores!
¡Viva la lucha por la felicidad y la libertad de la humanidad!
¡Gloria a la Partida Americana de Trabajo!
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