Detrás de las medidas adoptadas por Estados Unidos para reforzar su apoyo a los kurdos se esconde la intención de involucrar aún más a los kurdos en la tensión y el conflicto.
A diferencia de los acuerdos de compromiso temporales alcanzados por Obama para mantener la hegemonía regional de Estados Unidos (Oriente Medio), resulta evidente que la estrategia de Trump se basa en la escalada de tensión y conflicto. Esta estrategia se manifiesta en la denuncia de Irán como el "principal enemigo", el impulso a las discusiones sobre una posible "OTAN sunita", el bloqueo a Qatar por no alinearse con este grupo y, finalmente, el ataque a soldados sirios en Siria. Esta estrategia, que se apoya en Arabia Saudita e Israel (ambos representantes de los extremos opuestos de los regímenes regresivos de la región), busca frenar la creciente influencia ruso-iraní en la zona y atraer millones de dólares de los Estados del Golfo al presupuesto estadounidense. En esencia, Trump continúa una política similar a la de Bush, una que todos conocemos bien.
ENTONCES, ¿QUÉ APORTA ESTA ESTRATEGIA A LOS KURDOS?
No es ningún secreto que Estados Unidos colaboró con los kurdos iraquíes en la operación de Mosul y con los kurdos sirios (Fuerzas Democráticas Sirias) en la operación de Raqqa. Es evidente que Trump, quien ha intensificado los ataques contra Siria y ha tomado medidas para exacerbar el conflicto enfrentando con mayor frecuencia a los kurdos contra el régimen y Irán, pretende ir más allá y convertir a los kurdos en uno de los pilares sobre los que continuar su estrategia de aumentar las tensiones y el conflicto. Por lo tanto, detrás de las acciones de Estados Unidos para reforzar su apoyo a los kurdos se esconde la intención de involucrarlos aún más en la tensión y el conflicto, una estrategia política que pone en riesgo todos los logros alcanzados por los kurdos hasta el momento.
En primer lugar, cabe señalar lo siguiente: El rechazo de la administración Trump a un referéndum de independencia el 25 de septiembre en el Kurdistán iraquí, con el pretexto de que lo desviaría de sus prioridades, demuestra que a Estados Unidos no le preocupan los kurdos y que su único interés reside en sus propios intereses en la región. Esto se debe a que lo que el representante estadounidense denomina "nuestras prioridades" no es más que la protección de los acuerdos alcanzados en Irak, es decir, la protección de sus propios intereses.
La primera medida de Trump, basada en la acusación de que el régimen había utilizado armas químicas en Idlib, fue lanzar un ataque aéreo contra la base aérea de Shayrat del régimen sirio en abril. Esta acción se interpretó como una forma de lograr que la opinión pública estadounidense reconociera su legitimidad. Sin embargo, Estados Unidos y las fuerzas de la Coalición atacaron al régimen sirio en dos ocasiones cuando este se acercaba a la frontera iraquí en la región de Tenef. Posteriormente, las fuerzas estadounidenses derribaron un avión sirio con el pretexto de que habían atacado a las Fuerzas Democráticas Sirias en el norte de Raqqa, en la zona de Tabka. En respuesta, Rusia suspendió su acuerdo de seguridad aérea con Estados Unidos. A continuación, Irán lanzó un ataque con misiles de largo alcance contra las fuerzas del ISIS en Deyr-ez Zor. Es evidente que este ataque iraní fue un mensaje para Estados Unidos.
A pesar de las acusaciones cruzadas entre el régimen sirio y los kurdos (Fuerzas Democráticas Sirias) sobre los numerosos ataques ocurridos, el punto de fricción radica en la ambición de Estados Unidos de establecerse en la base de Tabka, de gran importancia estratégica, al sur de Raqqa. Fehim Taştekin, en su artículo ‘¿Y si el Éufrates se tiñe de rojo?’, publicado en Gazeteduvar a principios de esta semana, reveló que un comandante anónimo de las YPG le había informado de que representantes de las YPG y los rusos se habían reunido en la base de Himeymim, en Lazkiye. En dicha reunión, los rusos manifestaron su rechazo a que Estados Unidos estableciera una base en Tabka y que, si las Fuerzas Democráticas Sirias deseaban emprender una operación contra el ISIS, preferían que esta se llevara a cabo con el ejército sirio. Taştekin añade que los kurdos están dispuestos a colaborar con los rusos, pero que, hasta que no se garanticen sus derechos democráticos, no trabajarán con el ejército sirio.
Esta reunión nos permite comprender mejor la situación sobre el terreno.
En primer lugar, Estados Unidos, mediante su colaboración con los kurdos, busca expandir su dominio en Siria y tener mayor influencia en el futuro del país. Por supuesto, su eficacia no solo es importante para sus aspiraciones en Siria, sino también para el futuro de su dominio en Irak y en la región en general. Sobre esta base, adopta una postura política que llevará a los kurdos (Fuerzas Democráticas Sirias) a un conflicto más frecuente con el régimen sirio e Irán.
Por otro lado, Rusia busca consolidar la supervisión que ha obtenido sobre Siria y está dispuesta a colaborar con los kurdos e intentar mediar en un acuerdo entre estos y el régimen sirio. En consecuencia, pretende frenar la influencia de Estados Unidos y garantizar la estabilidad en Siria bajo su propia supervisión.
Sin embargo, los kurdos deben sus logros hasta ahora al hecho de que nunca han dependido en gran medida de ninguna potencia mayor. En cambio, utilizaron la polarización y la dinámica de poder en la región como justificación para establecer su propio sistema democrático. En las circunstancias actuales, si los kurdos continúan aplicando la estrategia de Trump, se verán cada vez más enfrentados con el régimen sirio e Irán, y a medida que el conflicto prosiga, dependerán cada vez más de la estrategia de Estados Unidos. Esta situación impedirá que los kurdos protejan la posición política que han mantenido hasta ahora en Siria, y los logros alcanzados por los kurdos se enfrentarán a una nueva amenaza.
Hoy podría parecer que la estrategia de Trump no plantea problemas para los kurdos; sin embargo, en el futuro, podría acarrearles todo tipo de dificultades. Por supuesto, no desestimamos los logros de los kurdos sirios ni de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en su lucha democrática. No hay que olvidar que, basándonos en la historia reciente del pueblo kurdo, cuando Estados Unidos ya no necesite su apoyo para sus propios intereses, los abandonará a su suerte frente a las fuerzas regresivas de la región.

