En un mundo donde las formas más burdas de explotación capitalista son ignoradas o banalizadas por una maquinaria mediática burguesa alimentada por el fetichismo del libre mercado y "noticias" tan esclarecedoras como una lobotomía, es refrescante ver una crítica decente de la sociedad publicada en las imprentas. La obra de Barbera Ehrenreich Esta tierra es su tierra: Informes de una nación dividida Se trata precisamente de una crítica de este tipo. Si bien Ehrenreich no es marxista, ni pretende serlo, su obra contribuye a visibilizar las injusticias cotidianas perpetradas por el capitalismo imperial estadounidense.
Amplio alcance, enfoque preciso
Una de las fortalezas del trabajo de Ehrenreich radica en que abarca un amplio espectro de temas relacionados con la justicia social, incluyendo la hipocresía del debate migratorio, la crueldad del sistema de salud con fines de lucro del capitalismo estadounidense, la explotación generalizada de la clase trabajadora por parte de la élite adinerada, las cuestiones del patriarcado e incluso la naturaleza explotadora de los llamados "gurús del desarrollo personal". Además, al abordar esta multitud de males sociales, no pierde de vista su causa, que inevitablemente es la burguesía. Si bien su análisis carece de una clara comprensión dialéctica materialista, no hace falta ser marxista para darse cuenta de que las probabilidades están a favor de la élite adinerada, y afortunadamente Ehrenreich logra ver el panorama general cuando se trata de las causas de la injusticia social.
Instruyente y entretenido.
Otro punto fuerte del libro de Ehrenreich es que su obra es realmente muy entretenida; la combinación de su agudo ingenio, capítulos breves y analogías personales amenas logra mantener incluso al lector más impaciente pasando las páginas. Su humor ataca sin piedad a quienes perpetran los crímenes morales del capitalismo y, al mismo tiempo, su compasión por las masas oprimidas en este país y en el extranjero añade un matiz humanizador a la obra. Presenta los hechos, citando datos estadísticos del Departamento de Trabajo y del Instituto de Política Económica (entre otras fuentes) para fundamentar sus afirmaciones y posturas en la realidad material. Sin embargo, si bien la obra es académicamente sólida, Esta tierra es su tierra. No hace que la lectura sea aburrida.
Un sorprendente alejamiento del feminismo burgués
Cabe señalar que la obra de Ehrenreich no está exenta de defectos. Ehrenreich no es marxista y, en consecuencia, su comprensión de la clase social es deficiente, su retórica suele estar anclada en el paradigma liberal de “este nuevo capitalismo es malo, el antiguo no lo era” y su plan de acción no es más que una expansión del estado de bienestar. Dicho esto, me sorprendió gratamente un capítulo titulado “El útero no sustituye a la conciencia”, en el que Ehrenreich reflexiona sobre el fracaso del feminismo burgués y llega a la conclusión de que “Necesitamos un feminismo que enseñe a la mujer a decir no, no solo al violador o al novio demasiado insistente, sino, cuando sea necesario, a la jerarquía militar o corporativa en la que se encuentra”.”
Conclusión: una lectura que vale la pena.
Aunque el análisis de Ehrenreich presenta algunas deficiencias (como es de esperar en una obra tan convencional), sigue siendo una lectura recomendable tanto para quienes se inician en el tema de la explotación en Estados Unidos como para quienes ya lo conocen a fondo. En cierto modo, Ehrenreich es como un Michael Moore más avanzado (y más simpático), y en la APL no podemos sino celebrar esta mejora con respecto al principal crítico social progresista.
