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Declaración del XXII Seminario Internacional sobre los Problemas de la Revolución en América Latina: “La validez del pensamiento revolucionario de Karl Marx”.”

4 – 6 minutos

Traducido por Fénix Rojo personal.

Validez del pensamiento revolucionario de Karl Marx.

Son muchas las ocasiones en que los defensores del capitalismo han proclamado la obsolescencia del marxismo y la segura posibilidad del triunfo de la revolución social del proletariado. Desde su surgimiento, hace más de siglo y medio, hablan del fracaso del socialismo y —metafóricamente hablando— no se cansan de celebrar su muerte. Sin embargo, doscientos años después del nacimiento de Karl Marx, sus ideales recorren el planeta con la misma o mayor fuerza cuando los comunistas proclaman su llamado a conquistar un mundo de libertad y equidad.

El genio de Karl Marx y Friedrich Engels legó a la humanidad una cosmovisión científica que nos permite interpretar y comprender todos los fenómenos que surgen en la sociedad, la naturaleza y el pensamiento. El carácter científico del conocimiento universal se fundamenta en la dialéctica materialista, y el desarrollo que experimentan las ciencias demuestra la validez de este método. Marx previó el progreso constante en ciencia y tecnología como un fenómeno histórico esencial en una etapa determinada del desarrollo de la humanidad, y este progreso posee un profundo contenido filosófico. Esta es, pues, una forma concreta de la relación dialéctica entre teoría y práctica, una confirmación que, en primer lugar, ilumina las acciones de la sociedad.

El marxismo revolucionó la concepción de la historia universal. Donde los estudiosos de la época veían azar o la voluntad individual convertida en realidad, Marx descubrió leyes objetivas que explican los procesos de desarrollo y decadencia de las sociedades, su temporalidad; observó en la lucha de clases y en la acción de las masas la locomotora que arrastra la historia. Expuso la esencia del capitalismo, sus contradicciones internas y sus manifestaciones, los momentos de su desarrollo y de su crisis, la configuración social que este sistema engendra, la conversión de todo —incluida la fuerza de trabajo— en mercancía, el punto nodal de la reproducción del capital: la extracción de plusvalía. La precisión de su análisis lleva a que hoy, en el contexto del desarrollo del capitalismo en su etapa imperialista, incluso quienes no se identifican con el marxismo busquen en sus escritos la interpretación correcta y las respuestas a fenómenos como la crisis económica de 2008.

Un pequeño grupo de personas y monopolios concentra la riqueza mundial, mientras millones de seres humanos son incapaces de subsistir. Este es el carácter social de la producción, y la apropiación individual de lo producido constituye la base de este fenómeno. Ningún modelo económico burgués ni oportunista ha podido, ni puede, resolver este problema del capitalismo. No se puede acabar con la explotación humana si no se abole la propiedad privada de los medios de producción, para lo cual, “el primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a la clase dominante” con el fin de “arrebatar gradualmente todo el capital a la burguesía’.

Por eso, la revolución social del proletariado tiene un carácter internacional en su contenido, aunque su forma se desarrolle individualmente en cada país; por esta misma razón, hacemos nuestras las luchas de los trabajadores y los pueblos que se desarrollan en todas partes del planeta, y las alentamos con nuestra solidaridad, con nuestro espíritu internacionalista. El marxismo no ha caducado. Tiene plena vigencia porque en su concepción se plantea una actualización continua según los cambios que se producen en el entorno económico, político y social. Debemos fortalecer nuestros partidos y organizaciones como vanguardias revolucionarias y redoblar los esfuerzos para integrar el marxismo-leninismo en la realidad concreta en la que desarrollamos nuestra lucha, para dar una respuesta justa a los problemas que nos plantea la organización de la revolución social del proletariado.

El marxismo es patrimonio de los trabajadores y los pueblos; poseen un instrumento que guía su lucha, en cualquier sentido que las circunstancias requieran, para alcanzar la emancipación de la explotación y la opresión, para acabar con toda clase de dependencia imperialista y dominación colonial. Lo erigimos con la convicción de su fuerza científica, de su fuerza revolucionaria. Contra los vientos de reacción y oportunismo, la semilla de Marx se extiende por todo el planeta y el árbol de la revolución florece en la conciencia, en la lucha de los trabajadores, campesinos, jóvenes, mujeres y pueblos. Cubriremos el mundo de fraternidad, solidaridad, libertad y equidad social, con las banderas rojas de la revolución proletaria mundial.

Quito, julio de 2018

Partido Comunista Revolucionario de Argentina

Partido Comunista Revolucionario – Brasil

Unión de la Rebelión Juvenil – Brasil

Unidad Popular – Brasil

Partido Comunista de Colombia (Marxista-Leninista)

Partido Laborista Estadounidense

Partido Comunista Marxista-Leninista de Ecuador

Juventud Revolucionaria de Ecuador

Frente Popular – Ecuador

Unión General de Trabajadores de Ecuador

Mujeres por el Cambio – Ecuador

Actualidad Sindical Salvadoreña

Consejo Nacional de los Comités Populares de Martinica

Partido Comunista de México (Marxista-Leninista)

Frente Popular Revolucionario – México

Unión de la Juventud Revolucionaria de México

Partido Comunista del Perú (Marxista-Leninista)

Partido Socialista Revolucionario del Perú

Comité de Unificación de los Comunistas Marxistas-Leninistas del Perú

Movimiento del 26 de abril – Puerto Rico

Movimiento de Jóvenes Trabajadores (Los Pitirres) – Puerto Rico

Organización Comunista Revolucionaria de Uruguay

Partido Comunista de los Trabajadores de la República Dominicana

Partido Comunista – Marxista-Leninista de Venezuela






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