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China y Rusia se alían para hacer frente a Estados Unidos.

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Publicado originalmente en En Marcha (06/18/2019)

El miércoles 5 de junio de 2019, el presidente chino Xi Jinping visitó a su homólogo, el presidente Vladimir Putin, en Rusia, con el objetivo de establecer una alianza comercial y tecnológica entre ambos países. En el marco de esta reunión, la empresa china Huawei firmó un acuerdo para desarrollar e implementar la tecnología 5G con MTS, la mayor operadora de telefonía móvil de Rusia.

Más allá de los aspectos tecnológicos y comerciales de los acuerdos, esto constituye una nueva demostración de la lucha interimperialista entre las tres grandes potencias mundiales, que solo favorece los intereses de los grupos monopolísticos de cada país. La alianza comercial y tecnológica entre China y Rusia crea una nueva posibilidad de competencia en el mercado mundial de las telecomunicaciones, lo que pondría a la economía estadounidense en serios aprietos.

Rusia vio en una alianza comercial la solución a sus problemas una vez que China se declaró "mejor amiga" del régimen de Putin. China, por su parte, celebra la cercanía con el conocimiento ruso para fortalecer sus productos.

Estados Unidos ha impulsado la creación de esta alianza que, a largo plazo, supone un peligro potencial para sus mercados. Las restricciones impuestas a Huawei Technologies Co. obligaron a China a buscar una nueva base de apoyo en Rusia. Los expertos hablan de la creación de un “monstruo tecnológico”: el conocimiento de programación y piratería informática de los rusos, junto con el hardware avanzado proporcionado por China, podría monopolizar el mercado mundial. Si bien es cierto que perdería casi 14.300 millones de dólares en el mercado estadounidense, es muy probable que domine las comunicaciones globales si logra desarrollar la tecnología 5G.

El gobierno de Trump ha impuesto duras condiciones a otros países para el desarrollo de las telecomunicaciones en su territorio, amenazándolos con restricciones y sanciones a las empresas estadounidenses para impedir su comercio con otras transnacionales. En pocos días se celebrará la cumbre del G20, que reúne a los 20 países más ricos del mundo, para debatir los temas que benefician a sus economías. Sin duda, las tensiones entre los países disminuirán en aras de su propio beneficio, aunque la lucha interimperialista continuará indefinidamente con el fin de monopolizar los mercados.

Mientras tanto, el mundo sigue siendo un mero espectador para ver quién domina el mercado. A largo plazo, mientras no seamos capaces de desarrollar nuestra propia tecnología, tendremos que entregar nuestra información a los imperialistas, quienes la venderán al mejor postor, porque los países ricos son los únicos beneficiarios de cualquier guerra.






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