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Sobre la dialéctica

17 – 25 minutos

1.) INTRODUCCIÓN

El marxismo-leninismo es la ideología de la clase trabajadora, aquella que sufre degradación, desplazamiento económico y explotación a diario. De nuestra opresión surgen muchas ideas: algunas buscan escapar del cinismo que emana de nuestra alienación, y otras pretenden comprender la situación tal como es y utilizar ese conocimiento como guía para la actividad revolucionaria práctica.

Esta última descripción resume acertadamente el núcleo filosófico de la ideología marxista-leninista, conocida como materialismo dialéctico. ¿Qué es el materialismo dialéctico? ¿Qué características lo distinguen de otras perspectivas filosóficas y por qué es necesario estudiarlo?

El materialismo dialéctico ofrece al activista político progresista, al científico y al trabajador oprimido una perspectiva irreconciliablemente opuesta a toda comprensión que reduzca la vida a conclusiones supersticiosas. En resumen, es una filosofía de orientación científica y un método de conocimiento que denota las leyes más generales del movimiento y el desarrollo de la realidad física. Una comprensión profunda del materialismo dialéctico es un arma indispensable para cualquier progresista, pues nos inculca la necesidad de comprender las condiciones concretas que enfrentamos. Nos enseña a considerar todas las facetas de una situación y permite un análisis sobrio del presente, el pasado y el futuro.

Sin ella, inevitablemente nos encontraremos a oscuras, cayendo en conclusiones parciales e idealistas que solo obstaculizarán a quienes desean combatir a los verdaderos enemigos de la clase trabajadora. Sus frutos son grandiosos en cualquier ámbito en que se aplique, ya sea la ciencia o la política; es una luz que nos guía en la niebla. Por esta razón, la dialéctica debe enseñarse. Intentaremos ofrecer al lector una exposición sencilla y clara de los fundamentos de este método científico, comenzando con una breve historia y una explicación de sus dos componentes: el materialismo filosófico y el método dialéctico.

2.) FILOSOFÍA MATERIALISTA

El materialismo es la escuela filosófica que afirma la primacía de la realidad física. Todo lo que podemos percibir a nuestro alrededor, así como a nosotros mismos, es objetivo; existe fuera de nosotros y es independiente de nuestras percepciones y de nuestra capacidad para experimentarlo. Para el materialismo, todo fenómeno tiene una razón física u objetiva para ocurrir. Aunque no podamos comprender la causa de dichos fenómenos de inmediato, no significa que sea incognoscible. El materialismo excluye la intervención de la conciencia humana directa, fantasmas, espíritus, la alineación de las estrellas, una maldición vudú o algún ser supremo en los sucesos físicos que nos rodean. La realidad no conoce tales cosas. La falta de evidencia que respalde tales afirmaciones, junto con los nuevos descubrimientos científicos que ocurren a diario, desacreditan cada vez más la posibilidad de tales conclusiones supersticiosas. Hace muchos años, cuando la ciencia se limitaba a la mera categorización de las cosas en la naturaleza, se creía que Dios era la fuente de toda la vida en el planeta y que la multitud de especies que vemos hoy siempre habían existido. El desafío que Darwin planteó a esta creencia generalizada lo condujo a la teoría científica de la evolución y a la idea de que los animales también experimentan un proceso constante de adaptación y cambio. Los fósiles demuestran la existencia y la evolución de las especies a lo largo del tiempo, lo que redujo considerablemente el margen para la superstición una vez que nuestra comprensión de la biología se amplió.

Para el materialista, cuanto más crece nuestro conocimiento, más nos damos cuenta de que el mundo que nos rodea tiene una causa racional y material. La perspectiva materialista nos enseña a apreciar al máximo el tiempo que tenemos en la Tierra, pues es el único lugar y la única conciencia que conocemos. Sin la noción de metafísica, nos vemos obligados a transformar el mundo en el que vivimos para adaptarlo a nuestras necesidades, en lugar de anhelar una vida después de la muerte o un paraíso, y a dedicarnos al trabajo necesario para liberarnos en esta realidad. Tal es la perspectiva filosófica materialista.

Hay quienes se oponen al materialismo filosófico. De hecho, podría decirse que toda la historia del desarrollo filosófico se divide entre dos filosofías: el materialismo y el idealismo.

¿Qué es el idealismo? El idealismo es la noción de que nuestros pensamientos o "esencia" son primordiales. La realidad es, o bien la creación de un Dios o una idea absoluta (idealismo objetivo), o bien no es más que nuestras experiencias y percepciones individuales (idealismo subjetivo). El principal defecto de esta escuela filosófica es que se niega a reconocer la objetividad e independencia de la realidad para el ser humano, o, si la reconoce, la considera como la creación y voluntad de algo sobrenatural que no podemos comprender. En resumen, busca reemplazar la realidad objetiva por una falsa o imaginaria. Las consecuencias son evidentes: en realidad existen leyes que rigen el universo, como la gravedad y la ley de causa y efecto. Un buen ejemplo sería un organismo que necesita subsistir. Las personas necesitan comer, y si no lo hacen, mueren. Si la realidad fuera simplemente una creación de nuestras experiencias y percepciones subjetivas, ¿no bastaría con simplemente eliminar la necesidad de comer? Para volar, ¿podemos convencernos de que la gravedad es un mito? Esta idea revela su propio absurdo.

Para el materialista, nuestras ideas no son más que la realidad física reflejada en nuestra mente a través de nuestros sentidos. Las ideas no surgen de la nada; son la culminación de las experiencias y percepciones que acumulamos en el día a día. Para cocinar, primero debemos aprender, simplemente porque no nacemos con ese conocimiento. Cabe señalar que el cerebro (fuente de nuestra conciencia) también está compuesto de materia. El pensamiento es el resultado de un proceso físico que tiene lugar en nuestro cerebro.

Hay muchas personas en el mundo que siguen una visión idealista del mundo. Estamos seguros de que cualquier lector puede recordar alguna historia, ya sea una película o un cuento infantil, donde, gracias a la fuerza de voluntad o a una mentalidad excesivamente optimista, el protagonista sale victorioso. Simplemente creer que lo lograría lo llevó a donde necesitaba ir. Si bien es innegable que una mentalidad optimista puede conducirnos a actividades prácticas y fructíferas, la mentalidad por sí sola no es el único factor en el desarrollo de la realidad. Cuando se deposita tanta confianza en las capacidades de la mente humana, inevitablemente se cae en una consideración unilateral; nos enseña a no ver las cosas por lo que son, sino por cómo las percibimos. En otras palabras, "la mente domina la materia". La mente no crea ni puede controlar la realidad objetiva.

Vivimos en una sociedad de clases donde los miembros de la clase trabajadora son oprimidos; los medios de comunicación y los académicos capitalistas siempre intentan difuminar la distinción entre realidad y ficción, porque si nos diéramos cuenta de que la riqueza capitalista se fundamenta en nuestro trabajo, es poco probable que permitiéramos que esta sociedad continuara.

La cognición humana es compleja. Resulta tentador llenar los vacíos entre cuestiones que no comprendemos del todo con respuestas místicas, como explicar los terremotos por la presencia de espíritus malignos en lugar del movimiento de las placas tectónicas. Por estas razones, una perspectiva materialista es tan importante: nos lleva a comprender cómo son realmente las cosas para poder cambiarlas en beneficio propio.

Las cosas no existen por sí mismas, fuera de nuestro alcance. Existen y pueden ser comprendidas y utilizadas para nuestro propio progreso. Solo con una perspectiva materialista combinada con un método dialéctico podemos comprender mejor el mundo que nos rodea. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué es el método dialéctico?

3.) EL MÉTODO DIALÉCTICO

La dialéctica fue inicialmente un tipo particular de diálogo inventado en la Antigua Grecia en el que dos o más personas con diferentes puntos de vista sobre un tema buscan establecer la verdad del asunto mediante el diálogo con argumentos razonados. (1) Hoy en día, la dialéctica denota un modo de conocimiento que reconoce las leyes más generales del movimiento, la contradicción y el desarrollo. Existen cuatro “leyes” del método dialéctico. Son:;

1) Todo está en constante movimiento, desarrollo y cambio.

2) En todas partes existen fuerzas opuestas que son mutuamente excluyentes, pero que no pueden existir la una sin la otra. Su conflicto da lugar al movimiento.

3) El cambio ocurre repentinamente, todo a la vez. Una cantidad cuantitativa de algo produce un cambio cualitativo (un punto de “ruptura”).

4) El desarrollo se mueve en espiral, desde planos de desarrollo inferiores a superiores.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (o Hegel, para abreviar) fue el primero en convertir la dialéctica en un sistema de pensamiento más o menos integral. Para Hegel, la dialéctica era un proceso que ocurría en la mente humana. En palabras de Marx:

“Para Hegel, el proceso vital del cerebro humano, es decir, el proceso del pensamiento, que, bajo el nombre de “la Idea”, incluso transforma en un sujeto independiente, es el demiurgo del mundo real, y el mundo real no es más que la forma externa y fenoménica de “la Idea”. (2)

La dialéctica hegeliana, por supuesto, adolecía enormemente del hecho de estar fundada sobre una base idealista. Karl Marx fue uno de los primeros en reconocerlo. Al juzgar el sistema de Hegel desde un punto de vista materialista, concluyó que todas las ideas tienen su origen racional y material. En palabras de Marx:

“La mistificación que sufre la dialéctica en manos de Hegel no le impide, en absoluto, ser el primero en presentar su forma general de funcionamiento de manera integral y consciente. Con él, la dialéctica está patas arriba. Hay que volver a colocarla en su sitio si se quiere descubrir el núcleo racional dentro de la envoltura mística.” (3)

Así, al combinar la perspectiva filosófica materialista con el método dialéctico de Hegel, llegamos a lo que se conoce como materialismo dialéctico.

4.) MATERIALISMO DIALÉCTICO

El materialismo dialéctico reconoce la naturaleza transitoria de la realidad física, un estado de constante movimiento y cambio. Lo que lo convierte en un método científico revolucionario es que excluye todo estado estático, toda visión metafísica de la realidad, toda unilateralidad e inflexibilidad. Al reconocer la realidad concreta y presente, admite que este estado actual está destinado a terminar. Para el materialismo dialéctico, lo único absoluto es que no existen absolutos eternos. Si aplicamos esto a la sociedad capitalista, con su multitud de formas, procesos y contradicciones, resulta fácil comprender por qué la perspectiva marxista-leninista es menospreciada por los capitalistas: porque proclama abiertamente que ellos y su sistema de opresión están contados. Nada en la naturaleza existe para siempre, y los capitalistas tampoco.

5.) LA UNIVERSALIDAD DE LA NATURALEZA

“La verdadera unidad del mundo reside en su materialidad, y esto se demuestra no con unas cuantas frases hechas, sino con un largo y laborioso desarrollo de la filosofía y las ciencias naturales.” — F. Engels

Según la premisa materialista de que el mundo que nos rodea es objetivo y no subjetivo, se deduce que todas las formas de materia y sus diversos procesos son físicos. La esencia de la cita anterior es, por lo tanto, que dado que todo existe en la materia y una de las leyes fundamentales de la física es la causa y el efecto, podemos concluir que todo fenómeno en la naturaleza ocurre por una razón física. La naturaleza, por consiguiente, es unificada.

Los efectos son la consecuencia predeterminada de una causa. Si arrojamos una piedra a un estanque, se hunde hasta el fondo. La masa de la piedra tiene mayor densidad que la del agua y, por lo tanto, se hunde. No todo efecto sigue rígidamente una causa determinada. Por ejemplo, fumar cigarrillos tiene como efecto el cáncer de pulmón. Si bien es cierto y está demostrado que fumar causa cáncer de pulmón, no implica necesariamente que la persona siempre lo desarrollará. Otros factores pueden interferir; por ejemplo, el fumador puede fallecer antes de que se desarrolle el cáncer de pulmón, o puede que no fume lo suficiente como para que sus pulmones se vean afectados negativamente. Para que una causa tenga el efecto deseado, deben cumplirse todas las condiciones. Si no se cumplen ciertas condiciones, es probable que alguna otra causa causal interfiera con la primera. El materialismo dialéctico reconoce que hay efectos que ocurren por necesidad (por ejemplo, la adaptación de las especies) y que algunos efectos son causales y ocurren por accidente.

Una de las formas fundamentales de aplicar correctamente el materialismo dialéctico es ser capaz de examinar los problemas de forma objetiva y desde todos los ángulos, para ver todos los factores que dan lugar a un acontecimiento en particular, así como la dirección a la que conducirán los acontecimientos y otros factores que puedan desarrollarse.

6.) LA NATURALEZA NO CONOCE EL DESCANSO

El movimiento es la naturaleza misma de la materia. Nunca ha existido materia sin movimiento, ni podrá existir. Como mencionamos anteriormente, todo en la naturaleza es transitorio, finito y está en constante movimiento. La materia no puede existir sin movimiento. Todo tiene un principio y un fin. Las personas nacen, crecen y finalmente mueren. Las estrellas, como nuestro sol, con el tiempo comienzan a morir, ya sea consumiéndose lentamente o autodestruyéndose. Las especies evolucionan, se adaptan o se extinguen. La lluvia cae de las nubes, se evapora y vuelve a las nubes, donde volverá a llover. La sociedad humana también forma parte de la naturaleza y, por lo tanto, está sujeta a las mismas leyes.

La sociedad humana tuvo sus orígenes en el comunismo primitivo y, posteriormente, en las relaciones tribales. Con el crecimiento de la sociedad y la creciente complejidad de la división del trabajo, se formaron clases sociales y surgió la sociedad esclavista. Este tipo de sociedad también desapareció a medida que la producción de bienes se volvió tan eficiente que fue posible producirlos con el único propósito de intercambiarlos en el mercado: así nació el capitalismo.

A pesar de que muchos afirman que el capitalismo es inmortal, que representa la forma más elevada de sociedad humana, es innegable que ni siquiera el capitalismo perdurará para siempre, pues también forma parte de la naturaleza, y la naturaleza no conoce un estado final. Este es el punto crucial en la relación entre el marxismo-leninismo y el capitalismo. Sabemos que el capitalismo llegará a su fin, pues la naturaleza no conoce el descanso.

La humanidad se enfrenta a dos opciones: o bien trabajamos conscientemente para construir un sistema donde las fuerzas productivas de la sociedad sean propiedad común de la clase trabajadora, o bien el capitalismo se hunde en la destrucción y amenaza la existencia de la raza humana. Somos conscientes de las leyes que nos rodean, y es precisamente esa conciencia (materialismo dialéctico) la que nos otorga la capacidad de actuar, de asegurar que las cosas se desarrollen a nuestro favor, pues el poder del conocimiento es el poder del cambio.

7.) LA UNIDAD DE LAS FUERZAS OPUESTAS

El principio que rige todo crecimiento y desarrollo es la idea de oposición y contradicción. Dos fuerzas mutuamente excluyentes que, al mismo tiempo, no pueden existir la una sin la otra, han sido un tema recurrente en muchas filosofías durante mucho tiempo (por ejemplo, el yin y el yang), precisamente porque los procesos que ocurren a nuestro alrededor reflejan este concepto en nuestra mente.

Aplicar este concepto es importante para la dialéctica. Estas luchas contradictorias no siempre son evidentes. Existen ejemplos sencillos, como calor y frío, humedad y sequedad, altura y profundidad, luz y oscuridad. Estos conceptos nos resultan familiares y ninguno de estos opuestos puede existir sin el otro. Sería conveniente recalcar que no todas las luchas y contradicciones son tan simples.

Para ilustrar mejor este concepto, consideremos el ejemplo de un pez que instintivamente intenta vivir para perpetuar su especie. Existe, por supuesto, una contradicción en la vida (la vida es nuestra tesis): la muerte (la muerte será nuestra antítesis). A lo largo de su vida, el pez se ve rodeado de elementos hostiles: depredadores, temperaturas inadecuadas, escasez de alimento; todos ellos encarnación de la antítesis. Si nuestro pez es sabio, podrá superar estas adversidades el tiempo suficiente para reproducirse y continuar el valioso ciclo vital. A veces tendrá éxito, otras fracasará. El desarrollo de su existencia depende de su capacidad de adaptación. ¿Cómo terminará esto? Sabemos que inevitablemente llegará a su fin. La voluntad de vivir y la necesidad de morir culminarán en un desenlace dramático. Esto nos lleva a la siguiente ley fundamental del materialismo dialéctico.

8.) LOS CAMBIOS CUANTITATIVOS DAN LUGAR A FORMAS CUALITATIVAS

La base de la relación entre calidad y cantidad es simple: una cantidad determinada de algo produce un cambio en su apariencia o forma. Volviendo al ejemplo de los peces, si su capacidad de adaptación es abundante, veremos un cambio cualitativo en su modo de vida. Crecerán y se reproducirán. Por el contrario, si las condiciones que normalmente los matarían son abrumadoras, tendrán un final prematuro.

Si tomamos otro ejemplo, como el agua, vemos que si le añadimos o le quitamos cierta cantidad de calor, eventualmente cambiará su estado cualitativo, pasando de líquido a sólido (hielo) o gas (vapor). Estos cambios suelen ser graduales y no se perciben fácilmente. Solo cuando una de las fuerzas opuestas ha cambiado cuantitativamente hasta el punto de superar a la otra, el cambio cualitativo se hace evidente.

Los cambios graduales siempre culminan en una crisis, un punto de inflexión, donde un opuesto se ve anulado por el otro. Cuando se produce este cambio cualitativo, lo llamamos un salto. Si tenemos un globo y seguimos inflándolo, este se irá haciendo cada vez más grande. Por un lado, el caucho tiene un límite de elasticidad, mientras que, por otro, seguimos añadiendo aire. Finalmente, el caucho ya no podrá contener el aire y se producirá un salto en el que la forma cualitativa del globo cambia de un objeto de alegría infantil a un trozo de caucho desgarrado.

La naturaleza está repleta de saltos. Si reconocemos este aspecto fundamental del materialismo dialéctico, será fácil observar el avance constante de la naturaleza hacia formas nuevas y superiores, un concepto especialmente importante en lo que respecta al destino de la sociedad humana.

9.) EL DESARROLLO DE LA NATURALEZA DESDE FORMAS INFERIORES A SUPERIORES

El progreso es un hecho de la naturaleza. Observamos nuevas formas de materia en constante desarrollo, una que surge y otra que desaparece. Recordemos el concepto de opuestos. Ambos lados son mutuamente excluyentes, pero no pueden existir sin el otro. Cuando uno de estos opuestos se anula y se produce un salto, la forma anterior muere. Hemos alcanzado una forma superior de desarrollo. Sin embargo, estas formas superiores conservarán los aspectos más viables de la forma anterior. Si recordamos la transformación del agua líquida en vapor, a nivel molecular sigue siendo agua, pero el calor añadido, que acelera el movimiento de los átomos, produce un cambio en su apariencia física, una forma de agua más nueva o "superior".

Una vez más, analicemos la sociedad capitalista moderna como ejemplo del materialismo dialéctico en acción. Existen dos opuestos: la clase trabajadora y los capitalistas. El trabajador debe trabajar para recibir un salario que luego utiliza para comprar lo que necesita para vivir. El capitalista, por otro lado, necesita al trabajador para que este cree un producto o servicio valioso que pueda vender para obtener ganancias. El capitalista se beneficia de jornadas laborales más largas y salarios más bajos para el trabajador. El trabajador se beneficia de un salario más alto y menos horas de trabajo. Estos opuestos tienen intereses diametralmente opuestos, pero no pueden existir el uno sin el otro.

Finalmente, la pobreza impuesta al trabajador, sumada a la toma de conciencia de su situación, lo llevará a un punto crítico. Se produce una revolución, se acaba con los capitalistas y su modo de producción, y nace el socialismo. Se conservan y se potencian las fuerzas productivas, los medios de producción son de propiedad común y se alcanza una forma de sociedad humana más elevada y avanzada.

Si bien es cierto que las cosas pueden estancarse, incluso retroceder, el progreso siempre triunfa al final. Es por ello que debemos combatir siempre todo lo reaccionario, ya sea en la política o en la ciencia. Retroceder va en contra de una de las leyes fundamentales de la realidad y solo puede perjudicar a nuestra especie.

10.) EL DESARROLLO SIEMPRE SE PRODUCE EN ESPIRALES

Cuando las cosas alcanzan una forma superior, conservan aspectos de lo anterior, pero en una compilación más avanzada. Estos avances no siempre son evidentes. La semilla de un árbol, por ejemplo, cae al suelo. Allí, si las condiciones son propicias, comienza a echar raíces y a transformarse. Pronto se convierte en un árbol adulto. Aunque a primera vista parezca una simple repetición del árbol anterior, no lo es. En primer lugar, el árbol nuevo y el antiguo están separados en el tiempo y el espacio. En segundo lugar, la dirección de las raíces, las ramas y los surcos del tronco son diferentes. El árbol es superior porque es una continuación del anterior y, a la vez, es más reciente. Representa el mismo objeto fundamental, pero sobre una base superior.

Muchos han oído o creen en la idea de que “la historia se repite”. El método materialista dialéctico rechaza esta idea por considerarla una farsa, por las mismas razones por las que no consideramos que el nuevo árbol sea una réplica exacta del antiguo. Es cierto que se pueden establecer paralelismos entre dos momentos históricos, al igual que entre los dos árboles, pero, como estos dos momentos, están separados en el tiempo y en el espacio, y si consideramos las condiciones económicas específicas, veremos que son fundamentalmente diferentes, pues siguen trayectorias de desarrollo distintas y no son más que continuaciones de formas anteriores. Es imposible que sean exactamente iguales.

Asimismo, el comunismo como sistema económico existió en la sociedad primitiva, donde la división del trabajo era prácticamente inexistente y todos los medios de producción eran de propiedad común. Volveremos a tener comunismo, solo que esta vez sobre una base más elevada (medios de producción y distribución avanzados, etc.). Al igual que en el comunismo primitivo, tendrá una propiedad común de los medios de producción y una división del trabajo muy reducida, pero diferirá en el espacio y el tiempo, así como en características específicas como los métodos de trabajo. ¡Así vemos que la naturaleza se mueve en espirales, no en círculos!

11.) CONCLUSIÓN

En resumen: el materialismo dialéctico postula una realidad física en constante transformación debido a la lucha y la contradicción internas, progresando siempre hacia formas nuevas y superiores. Revela las leyes más generales del desarrollo y el movimiento, lo que resulta de gran utilidad en cualquier ámbito en el que decidamos aplicarlo. Este modo de conocimiento científico nos permite comprender mejor los problemas que la vida nos presenta.

Si comprendemos que nada es eterno, resulta imperativo estudiar hacia dónde se dirigen los nuevos desarrollos. Así se esclarece la misión histórica de la clase trabajadora: partiendo de la explotación existente, conociendo el inevitable colapso del sistema capitalista y teniendo en cuenta las condiciones políticas concretas derivadas de la lucha de clases, podemos jugar nuestras cartas de manera que garantice la victoria de la clase trabajadora.

Esto no significa que el materialismo dialéctico pueda reemplazar a las ciencias específicas. Ante la vida y todas sus complejidades, lo más importante que debemos aprender es cómo aplicar el materialismo dialéctico de forma creativa. Como se ha mencionado varias veces a lo largo de este artículo, las respuestas no siempre están a la vista. El materialismo dialéctico demuestra que las leyes más generales del movimiento y el desarrollo se vuelven más complejas al tratar con procesos específicos. Es fundamental comprender los fenómenos en su contexto, sus características y circunstancias particulares. Esta es la única manera de comprender las situaciones con la máxima profundidad y claridad, lo que a su vez nos guiará hacia el curso de acción adecuado. El materialismo dialéctico es nuestra luz guía, una forma de comprender y transformar el mundo en que vivimos, para mejor.

Fuentes

1) Platón República

2) Capital vol. 1, Epílogo a la segunda edición alemana.

3) Ibídem.






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