
Por Natalie O'Brien
Han surgido nuevas pruebas que sugieren que todos los detenidos en la Bahía de Guantánamo, incluido David Hicks, fueron drogados involuntariamente con una sustancia que tiene una larga historia como suero de la verdad.
Documentos estadounidenses recientemente desclasificados que revelan procedimientos médicos han demostrado que se administró escopolamina a todos los detenidos llevados al centro de detención cubano.
Los documentos, que eran procedimientos operativos estándar para el personal de enfermería, fueron obtenidos por el medio de comunicación independiente estadounidense Truthout y revelan que la razón para el uso del medicamento en todos los detenidos era prevenir el mareo por movimiento.
Sin embargo, expertos militares estadounidenses han afirmado que la escopolamina no se recomienda para el mareo por movimiento debido a sus graves efectos secundarios.
El gobierno estadounidense no ha respondido a las preguntas del periódico The Sun-Herald sobre los medicamentos administrados involuntariamente a los detenidos.
El periódico Sun-Herald reveló este mes que el Sr. Hicks y otros detenidos fueron drogados contra su voluntad con sustancias desconocidas y que los historiales médicos de los detenidos estaban incompletos, ya que se habían omitido los nombres y las dosis de los fármacos.
Los detalles del maltrato al Sr. Hicks estaban a punto de salir a la luz pública por primera vez en una acción legal iniciada por el gobierno federal para impedir que recibiera ingresos por su libro Guantánamo: Mi viaje, hasta que el gobierno abandonó el caso.
Se suponía que los testigos y los documentos previamente secretos respaldarían las acusaciones de abuso que el Sr. Hicks había mantenido durante mucho tiempo. Los fiscales de la Commonwealth decidieron que el caso de blanqueo de capitales no se sostendría en los tribunales y retiraron la demanda.
La semana pasada salieron a la luz detalles sobre el uso de escopolamina.
El señor Hicks declaró al periódico The Sun-Herald que durante su traslado a la Bahía de Guantánamo le administraron una droga que le provocó somnolencia y desorientación.
Dijo que se le administró mediante inyección, y no mediante un parche detrás de la oreja como se describe en los procedimientos operativos estándar.
La información publicada por la agencia de espionaje estadounidense, la CIA, ha revelado que, debido a sus numerosos efectos secundarios indeseables, la escopolamina había sido descartada como fármaco para comprobar la veracidad.
Entre sus efectos secundarios más incapacitantes se enumeran las alucinaciones, la alteración de la percepción, los dolores de cabeza, la taquicardia y la visión borrosa.
