DESCONTENTO EN BRASIL
Eduardo Artes
Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria)
PC (AP)
21 de junio de 2013
Aspectos generales
Los medios de comunicación nos muestran grandes manifestaciones, hogueras y enfrentamientos en Brasil. Estos son consecuencia del descontento popular, que rechaza los aumentos anunciados en las tarifas del transporte público, efectos de la política capitalista en su versión neoliberal.
La presidenta Dilma, sucesora de Lula, afirma que “las voces de la calle y sus derechos sociales deben ser escuchados”. Ciertamente, existe un movimiento popular en auge. Las masas exigen satisfacción, e importantes sectores han salido a las calles. Ahora bien, debemos reflexionar sobre lo que está sucediendo, sobre cómo los analistas asalariados del capitalismo comparan la llamada “Primavera Árabe”. Una “Primavera” que, al final, se convierte en un oscuro invierno proimperialista.
Según fuentes fidedignas, sectores reaccionarios e incluso abiertamente fascistas están haciendo grandes esfuerzos para desbaratar el descontento popular y sus demandas, movilizándose bajo la bandera de Brasil, cantando el himno nacional y gritando "¡Orgulloso de ser brasileño!", "¡Fuera los médicos cubanos!", "¡No a la corrupción y al vandalismo!" y "¡Que regresen los militares!". Grupos fascistas han atacado a organizaciones de izquierda y comunistas, han golpeado a muchos de sus miembros y han destruido sus banderas y pancartas. Todo al grito de: "¡Sin partido, sin partido!".
El PCR, el Colectivo Bandeira Vermelha, el PCO, el PSTV, el PC do B, el PT y otras organizaciones que han participado en las manifestaciones masivas, se enfrentan abiertamente a bandas fascistas y son atacadas por ellas. Estas últimas, aprovechándose de la ausencia de una política revolucionaria en las masas, intentan canalizar las manifestaciones hacia el apoyo a un régimen abiertamente fascista.
¿Cómo es posible una situación así?
En primer lugar, debemos tener en cuenta que el régimen de Dilma, al igual que el de Lula antes que él, ha sido, en el mejor de los casos, liberal. Ha administrado el Estado en beneficio del capitalismo, e incluso del neoliberalismo. Se ha desarrollado una cierta ‘burguesía nacional’ con aspiraciones imperialistas, lo que ha generado diversos grados de contradicción y disputa con el imperialismo estadounidense.
Al ser cómplices y simpatizantes políticos del régimen, organizaciones autodenominadas de izquierda como el PT y el PC do B han perdido sus vínculos con las masas, lo que ha propiciado su desorientación ideológica y política, alejándolas del objetivo de lograr una sociedad mejor: el socialismo. Este es uno de los mayores golpes sufridos por el movimiento popular, ya que atenta contra el pensamiento obrero y popular, proyectando una imagen negativa de la izquierda y del comunismo, haciéndolos responsables de los efectos sociales negativos de los cambios en la administración burguesa, lo que, por cierto, ha dado pie a que reaccionarios y fascistas se presenten como una alternativa para superar las profundas contradicciones sociales existentes.
Las políticas y prácticas reformistas, al abandonar la ideología revolucionaria y progresista del comunismo, son responsables, no solo en Brasil sino en todo el mundo capitalista, de la desorientación de las masas y del resurgimiento, la arrogancia y la insolencia del fascismo. ¿Cómo explicar, si no, que, con todo lo que hizo la dictadura militar fascista de Pinochet, hoy estemos gobernados por sus partidarios? ¿Qué sucederá en Chile con Bachet en La Moneda, apoyado por la llamada “izquierda”; con el PS, el PPD y el PC administrando el Estado capitalista mientras las masas reclaman sus derechos y hacen sus demandas?
La postura comunista y un llamado
En primer lugar, desde Chile, desde sus comunistas, es decir, el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC (AP), expresamos nuestra solidaridad con la lucha y las reivindicaciones populares del pueblo brasileño, con los importantes esfuerzos de las fuerzas comunistas sanas para encaminarlas hacia una senda progresista y evitar que sean explotadas por los fascistas. En segundo lugar, hacemos un llamado urgente a quienes se autodenominan comunistas y progresistas en Brasil, pero que forman parte de la administración capitalista del Estado, para que rectifiquen y asuman la posición política independiente de la clase obrera y popular que exigen las masas, y abandonen toda ilusión pequeñoburguesa sobre la “humanización” del capitalismo. En tercer lugar, y en el caso de nuestro país, para que aprendamos de las lecciones de este caso, trabajando para fortalecer la alternativa democrática revolucionaria popular y hacerla visible ante la mayoría de la población. Para evitar que el oportunismo de la dirección del PS y del PC hacia el proyecto neoliberal de Bachelet y su autodenominada "nueva mayoría" dañe la credibilidad de la vía SOCIALISTA revolucionaria, un oportunismo que nublaría la comprensión política popular y allanaría el camino a un golpe militar fascista.
INDIGNADOS EN BRASIL
Eduardo Artes
Primer Secretario del Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria)
PC(AP)
21 de junio de 2013
Aspectos generales
Los medios de prensa muestran grandes manifestaciones, fogatas y enfrentamientos en Brasil, los que tienen como causa las insatisfacciones populares, rechazo a aumentos de los precios de locomoción pública, etc. a los efectos de la política capitalista en versión neoliberal.
La presidenta Dilma, sucesora de Lula, dice que “deben ser oídas las voces de la calle y sus derechos sociales”. Está claro hay reclamo popular, hay demandas que satisfacer e importantes sectores de masas han salido a las calles, ahora en necesario reflexionar sobre lo que allí sucede, sobre lo que los analistas a sueldo del capital están comparando con las llamadas “primaveras árabes”, que al final del día se han transformado inviernos oscurantistas y pro-imperialistas.
Dentro de la información más creíble y veras, queda claro que desde los sectores más reaccionarios e incluso abiertamente fascistas, hacen grandes esfuerzos por dirigir el malestar y demandas populares, que se movilizan tras la “bandera de Brasil”, cantan el “himno de Brasil”, gritan sobre el “orgullo de ser brasileño”, “fuera los médicos cubanos”, no a la “corrupción y al vandalismo”, “vuelta de los militares”. Los grupos fascistas se han enfrentado con las organizaciones que se reclaman de izquierda y del comunismo, han golpeado a varios de ellos, destruido sus banderas y lienzos. Todo al grito de “sin partido, sin partido”.
El PCR, Colectivo BANDEIRA VERMELHA, PCO, PSTV,PC do B, PT entre otras organizaciones que se asumen desde las manifestaciones y de las masas, enfrentan y son enfrentados abiertamente por las bandas fascistas. Estos últimos apoyándose en la ausencia de política revolucionaria en las masas, tratan de hacer desembocar las movilizaciones en un régimen abiertamente fascista.
¿Cómo es posible tal situación?
Lo primero que debemos tener presente es que el régimen de Dilma, tal como él de Lula anteriormente, a lo más han sido liberales, han administrado el Estado en beneficio del capitalismo e incluso del neoliberalismo, del desarrollo de una cierta “burguesía nacional” con afanes imperialistas, por lo tanto con grados de contradicción y disputa con el imperialismo yanqui.
Al estar comprometidos y ser el sustento político del régimen partidos auto-reclamados de izquierda como el PT y el PC do B, ha llevado a los mismos a perder sus lazos con las masas populares, posibilitando la desorientación ideológica y política de las mismas, las han alejado del proyecto propio y superior de sociedad, del SOCIALISMO. Este es uno de los daños más graves al movimiento popular, ya que se golpea al pensamiento obrero y popular, comprometiendo negativamente la imagen de la izquierda y COMUNISTA, haciendo a la misma “responsable” de los efectos sociales negativos de la administración burguesa de turno y de paso han dejado el espacio para que los reaccionarios y fascistas se presenten como una “alternativa”, como un camino para la superación de las profundas contradicciones sociales existentes.
Las políticas y practicas reformistas, el abandono de la ideología revolucionaria y progresista, del COMUNISMO, son responsables no solo en Brasil sino que en todo el mundo capitalista, de la desorientación de las masas populares, del activismo, prepotencia y descaro fascista, ¿de que otra forma podemos explicar que con todo lo que significo la dictadura militar fascista de Pinochet, hoy nos este gobernado sus estratégicos?, ¿qué vendrá en Chile con Bachet en la Moneda, con el sustento de la sí llamada “izquierda”, del PS, PPD y PC administrando al Estado capitalista y las masas pidiendo por sus derechos y demandas?.
La actitud y llamado COMUNISTA
Lo primero desde Chile, desde los COMUNISTAS, es decir desde el Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) PC(AP), expresamos toda nuestra solidaridad con la lucha por las demandas populares del pueblo brasileño, con los importantes esfuerzos de las fuerzas COMUNISTAS sanas, por darle a la misma un camino progresista, por impedir que sean aprovechadas por los fascistas; lo segundo es hacer un urgente llamado a quienes reclamándose comunistas y progresistas en Brasil son parte de la administración capitalista del Estado, a rectificar a asumir la política independiente, obrera y popular que reclaman las mayorías a abandonar toda ilusión pequeña burguesa de “humanizar” el capitalismo y lo tercero y en el caso de nuestro país, es sacar las lecciones del caso, trabajar por fortalecer la alternativa Democrática Popular y Revolucionaria, hacerla visible frente a los ojos de las mayorías, a impedir que el oportunismo de las direcciones del PS y del PC al proyecto neoliberal de la Bachelet y su agrupación auto-reclamada como “nueva mayoría”, dañe la credibilidad del proyecto SOCIALISTA, del camino revolucionario, que nuble el entendimiento político popular y pavimente el camino a un nuevo golpe militar fascista.

