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En el 50 aniversario de la masacre de Tlatelolco: 1968-2018, ¡enarbolemos las banderas del movimiento estudiantil!

3 – 5 minutos

mexico

Publicado originalmente por la Unión de la Juventud Revolucionaria de México, encontrado aquí. Traducido por el equipo de Red Phoenix.

Durante la década de 1960, el gobierno de entonces afirmaba que el país avanzaba implacablemente hacia la modernidad económica. Llamaban a las migajas que ofrecía el capitalismo "el milagro mexicano", pero este crecimiento económico milagroso en realidad beneficiaba a los más ricos, porque el capitalismo no elimina la explotación, aunque pague un poco mejor.

El régimen mexicano ignoró las demandas de las industrias organizadas, lo que provocó enfrentamientos entre clases. La represión de la huelga ferroviaria de 1958, el movimiento docente de 1959, la huelga de médicos de 1965 y el asesinato de los Guerrero Copreros (campesinos de la región de Guerrero) en 1967 son algunos ejemplos de cómo el Estado trató a los movimientos de protesta.

Mientras el Estado imponía su ley y miraba con recelo a los trabajadores, en las aulas universitarias se expandía la difusión del marxismo y del pensamiento crítico en general, lo que contribuyó a evidenciar la verdadera situación del desarrollo del capitalismo en México. La influencia de la ideología revolucionaria y el contexto internacional elevaron la conciencia de los estudiantes, quienes comenzaron a llevar a cabo acciones contra la injusticia y la represión de las industrias y organizaciones en la lucha.

1968 así como 2014 en Ayotzinapa, Se caracterizan por haber sido uno de los momentos en que el Estado mexicano mostró su faceta más represiva. La política de seguridad nacional se convirtió en una guerra interna contra un enemigo público: los estudiantes y las organizaciones populares, tal como sucede ahora con la supuesta guerra contra el narcotráfico. Los discursos oficiales de la época dan testimonio de que la burguesía en el poder no dudó en utilizar el ejército y las armas de guerra para reprimir y garantizar la celebración de los Juegos Olímpicos, así como la estabilidad de las instituciones. 

La represión y los asesinatos demostraron que el movimiento había alcanzado la plena unidad popular. El Estado no lo permitiría, sin importar el costo político a nivel nacional e internacional, ni la pérdida de legitimidad, una legitimidad que fue reemplazada por balas, tanques, miedo, terror, espionaje, ocupación militar, puestos de control y vigilancia. Todo lo necesario para garantizar el control de toda la población.

50 años después, surge una nueva etapa para los estudiantes y el pueblo de México que, con su lucha y demandas, están impulsando la necesidad de cambios sociales fundamentales; después del gamberrismo (porro) Tras los ataques contra estudiantes de la UNAM y la movilización que se ha llevado a cabo en diferentes universidades del país para abordar aspectos como la solidaridad, la falta de seguridad, la corrupción y la quiebra de las universidades públicas, se han realizado tres asambleas interuniversitarias y asambleas inter-UNAM; los acuerdos de estos espacios han permitido impulsar una petición de la UNAM y una declaración nacional que se entregará con manifestaciones. 

Junto con estos documentos, se ha hecho el llamado a construir una organización estudiantil nacional, y por esta razón es necesario que todos los estudiantes conscientes se entreguen a la tarea de fortalecer la movilización que irá desde Félix Cuevas hasta la Rectoría de la UNAM a las 10 de la mañana del 4 de octubre, y al monumento a la revolución el 12 de octubre a las 12 del mediodía, para la entrega de la declaración nacional, con el potencial de replicar estas acciones en los diferentes estados.

Hoy el movimiento estudiantil tiene demandas claras que durante los próximos seis años serán una fuerza rectora en la que se encarnan las consignas; hoy este documento trasciende la lucha a corto plazo, y su cumplimiento dependerá de las formas de lucha y del nivel de organización. Por lo tanto, es necesario mantener las asambleas como órganos decisorios que se impongan a la burocracia, la impunidad y la corrupción con las que se gobiernan las autoridades. También es necesario promover una brigada nacional para la agitación del programa nacional y la elaboración del programa por institución; también es necesario converger con el movimiento docente., normalistas, y a los padres para generar un gran frente nacional en defensa de la educación pública, que rompa con los falsos compromisos del momento y que proponga la educación que queremos como pueblo.

1968, como todos los movimientos estudiantiles y populares, es nuestro ejemplo; mantengamos la unidad, ¡Fortalezcamos la asamblea interuniversitaria! ¡Por una educación crítica, científica, democrática y popular! ¡8% aumento del PIB en el presupuesto para educación! ¡Contra la violencia de género, por la defensa y expansión de los derechos de las mujeres! ¡Por la paz y la seguridad con justicia social! ¡Por la unidad y la asociación con las luchas del pueblo!

 

 






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