“La Ciudad de los Puentes” en mal estado a costa de la clase trabajadora.

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Se puede apreciar la degradación estructural del puente Charles Anderson en Pittsburgh, abril de 2022. (Shane Dunlap / Tribune-Review)

Por Ryan P., corresponsal de Red Phoenix en Pensilvania.

En el extremo este de Pittsburgh, el El puente de Fern Hollow se derrumbó. El 28 de enero de 2022, poco antes de las 7:00 a. m., diez personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad. Este suceso habría quedado en el olvido, como tantos otros colapsos de puentes, de no ser porque Joe Biden tenía previsto dar un discurso cerca del puente ese mismo día sobre su plan para aumentar la financiación de la renovación de infraestructuras. Sin embargo, a pesar de este dramático suceso, en Pittsburgh se ha hecho poco para solucionar el problema, mientras que la clase trabajadora sigue sufriendo las consecuencias de la negligencia. 

La relación entre los puentes y Pittsburgh existe casi desde los inicios de la ciudad. Sin puentes, el terreno sobre el que se asienta Pittsburgh sería una mezcla de valles semiinundados, barrancos, islas y colinas. Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX, cuando los capitalistas estadounidenses de la industria siderúrgica vislumbraron nuevas formas de explotar la ubicación geográfica de la ciudad, que la construcción de puentes se aceleró considerablemente. Las estimaciones sobre el número de puentes varían ampliamente —generalmente se contabilizan más de 500—, pero son suficientes para que la ciudad se haya ganado la reputación de ser “La Ciudad de los Puentes”. No obstante, esto podría cambiar pronto, ya que cada vez más puentes se deterioran y se derrumban.

Se ha realizado muy poco, o nada, del trabajo planificado en el puentes en ruinas de Pittsburgh según la Comisión del Suroeste de Pensilvania. Esta es la misma comisión que El alcalde Ed Gainey siempre ha fracasado en convocar una reunión de, a pesar de estar obligados por ley a hacerlo. 

Un ejemplo muy reciente de lo horrible que es la situación ocurrió con el puente Charles Anderson, ubicado en Oakland, Pittsburgh. Los conductores que usan este puente pueden dar fe de su estado visiblemente ruinoso. No debería sorprender que el exalcalde de Pittsburgh, Bill Peduto, destinara 14.6 millones de dólares para reparaciones para el puente de 85 años de antigüedad para el año 2023. Sin embargo, el actual alcalde, Ed Gainey, pospuso la licitación para la financiación de este proyecto hasta 2025 sin dar una explicación clara. Luego, a principios de febrero de 2023 El puente estaba cerrado. Tras una inspección de emergencia, el puente Anderson ha sido clausurado, perjudicando a miles de trabajadores estadounidenses que dependen de él para transportarse. Aún no está claro si esta inspección y las reparaciones de emergencia influirán en la financiación prevista a futuro.

La razón de este deterioro es simple: a la burguesía ya no le preocupa el mantenimiento de los puentes de Pittsburgh porque, al igual que muchos proyectos de infraestructura con financiación insuficiente en Estados Unidos, ya no son rentables. Por lo tanto, le corresponde a la clase trabajadora exigir y luchar para que el Estado reconstruya estos puentes, tal como prometió. A medida que los puentes de Pittsburgh se deterioran aún más, que esto sirva de advertencia a todos los trabajadores: ni siquiera las calles que pisamos son seguras si perjudican los márgenes de ganancia de los capitalistas.






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