La política de los marxistas-leninistas en la situación actual de Venezuela.

7 – 11 minutos

Por el Partido Comunista Marxista-Leninista de Venezuela (PCMLV).

Nosotros, los marxistas-leninistas venezolanos, trabajamos para consolidar nuestro Partido y sus organizaciones, para aumentar nuestra participación en la política y para expandir nuestra influencia entre las masas. Para estas tareas valoramos las experiencias de las diversas organizaciones a nivel nacional e internacional, especialmente la guía de los clásicos, la Internacional Comunista y la ICMLPO. En esta etapa, debemos continuar las actividades que permitan la reactivación y expansión del trabajo político en diversos ámbitos: local, sectorial, territorial, nacional e internacional, para llevar el programa marxista-leninista a los explotados. Debemos superar nuestras debilidades, las consecuencias negativas de la pandemia y la profunda crisis económica mundial, que han tenido un mayor impacto en nuestro país que en otros de la región, debido a la fuerte agresión del bloque imperialista de EE. UU. y la UE, y a las debilidades de la socialdemocracia.

Recientemente nos hemos centrado en reactivar nuestra actividad y nuestras relaciones con otros grupos revolucionarios a través del Partido y sus organizaciones de masas, impulsando la unificación de los marxistas-leninistas de Venezuela. Debemos hacerlo de una manera que se diferencie ideológica y políticamente de la oposición al proceso bolivariano y el acercamiento a la derecha proimperialista llevados a cabo por Bandera Roja y el PCV (Partido Comunista de Venezuela), así como de la política de apoyo incondicional de algunas organizaciones que se consideraban marxistas, una tendencia que se sumerge dentro del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y pierde su independencia ideológica y su propia capacidad organizativa.

La política de apoyo crítico con demandas ha ido ganando fuerza y expandiendo su influencia en la sociedad venezolana frente a una realidad confusa en la que muchos sectores se han quedado sin un punto de referencia y deben ser encontrados en una de estas tres opciones para el desarrollo de la acción política.

Es importante comprender que, en medio de la crisis del capitalismo, que amenaza con una depresión, con profundos cambios a nivel internacional y una gran manipulación de la información, puede generarse confusión. Esto es una expresión de la agudización acelerada de las contradicciones fundamentales; ante esta realidad, nuestro Partido ha propuesto una opción centrada en la resistencia y la lucha contra la agresión imperialista. Aplicamos las ideas del enemigo común y el peligro principal, tal como las definió Stalin, apoyando la política de soberanía nacional planteada por el proceso bolivariano en su desarrollo frente al imperialismo yanqui, al tiempo que criticamos y exigimos la postura vacilante del gobierno en algunas de sus acciones. Esta lucha interna de tendencias pequeñoburguesas no puede crear una estrategia unificada de construcción y avances entre reformas y contrarreformas, adaptándose a lo que venga para sobrevivir. Sin embargo, respeta las libertades democráticas y las organizaciones populares, lo que permite a los revolucionarios continuar educando y organizando a las masas sin represión abierta.

Para nosotros, la crítica de esta ambigüedad característica de la socialdemocracia no puede centrarse en una sola persona, sino en la política y su carácter de clase. Promovemos entre las organizaciones verdaderamente revolucionarias la necesidad de aunar fuerzas para avanzar en las siguientes etapas, consolidando sus propias referencias, sin hacer concesiones al imperialismo ni a la burguesía local. Buscamos inculcar en las masas la concepción de la democracia popular y el socialismo.

Las demandas de mejora de las condiciones de vida de la mayoría popular, de aumentos salariales e indexación a la inflación, así como la propuesta de un gobierno obrero, campesino y comunal, han permitido el acuerdo con otros sectores y el avance de estas propuestas.

desafíos internos

En el proceso de acumulación de fuerzas comenzamos con la retención de nuestro Quinto Congreso en 2022 y la redistribución de cuadros para promover la reactivación, tras una pandemia y una crisis económica que dejaron consecuencias negativas.

Uno de los mayores retos de esta etapa es consolidar nuestra influencia como marxistas-leninistas venezolanos en otros sectores de las masas. Por ello, hemos estado ampliando la política del Frente Popular y del Frente Unido del proletariado con diversas organizaciones en distintas regiones, que buscan converger en un esfuerzo unificador a nivel nacional.

Desde el punto de vista programático, la propuesta de un gobierno obrero, campesino y comunal, basado en el trabajo territorial y en organizaciones de masas más amplias, nos ha permitido coordinarnos con otros sectores sociales, teniendo como puntos de referencia la lucha y la movilización popular sobre la base de la idea de construir un poder popular revolucionario y una forma de gobierno propia.

En esta acción trabajamos con organizaciones de masas que pueden sumarse al trabajo entre mujeres, intelectuales, artistas, atletas, milicianos, jóvenes, adultos mayores y grupos étnicos, con una base teórica y práctica antiimperialista y de clase. Empleamos enfoques tácticos y estratégicos para contribuir a la profundización de los procesos de formación, organización y movilización. Esto debe sustentarse, por un lado, en el estudio y la aplicación de la ciencia marxista-leninista y las contribuciones de los clásicos a la economía política marxista, y por otro, en la lucha por la mejora de las condiciones de vida de la mayoría mediante la demanda de aumentos salariales e indexación y la mejora de las condiciones de vida, promoviendo la organización y movilización popular sobre una base revolucionaria.

Hacia el encuentro de los marxistas-leninistas venezolanos

Para seguir avanzando en el posicionamiento de la política marxista-leninista, debemos estudiar las condiciones del agitado mundo actual y no caer en el sectarismo ni en el localismo, ensimismados. Esto nos obliga a realizar un esfuerzo importante para comprender el significado de la unificación de las luchas revolucionarias sobre una base ideológica. Por ello, en marzo convocamos el Primer Encuentro de Marxistas-Leninistas Venezolanos, con la participación de nuestros miembros y activistas de diversas regiones y organizaciones que se definen como marxistas-leninistas. Pudimos aunar esfuerzos para lograr un punto de referencia más amplio y generalizado, con el fin de fortalecer la influencia nacional de los marxistas-leninistas.

Las razones para promover el Encuentro de Marxistas-Leninistas Venezolanos se pueden explicar desde lo más elemental —la defensa contra un enemigo o amenaza común y la participación en las actividades cotidianas de las masas— hasta la identidad de objetivos de clase en la búsqueda de la construcción de una nueva sociedad, o la base ideológica, en la lucha contra otras visiones que se autodenominan comunistas, con un historial de inconsistencias. Todo esto requiere continuar trabajando en el programa, las tácticas comunes y la estrategia que permitan encontrar el camino hacia el avance conjunto.

¿Adónde vamos?

En esa reunión por la Unidad de Marxistas-Leninistas Venezolanos, abrimos las puertas a la posibilidad de nuevas actividades que nos permitan aunar fuerzas y construir un punto de referencia para quienes nos definimos como marxistas-leninistas, con profundas diferencias con Bandera Roja, que acaba de expresar su apoyo al agente imperialista Guaidó, y con el PCV, que se ha sumado a la oposición sindical tradicional y al trotskismo más degenerado, luchando con el gobierno por votos electorales. Esto exige una aclaración para demarcarnos de estas posiciones, dejando claro también que consideramos que las instituciones del Estado deben respetar las decisiones de estas organizaciones, aun cuando sean erróneas, porque representan su esencia oportunista.

El Encuentro de Marxistas-Leninistas Venezolanos es un espacio de encuentro para desarrollar actividades de manera coordinada. Su objetivo es brindar a los oprimidos de nuestro país y del mundo un punto de referencia que les permita superar la confusión y la dispersión que sufre la izquierda revolucionaria debido a las desviaciones y campañas desatadas por el reformismo, el revisionismo, la socialdemocracia e incluso los agentes del imperialismo. Estos últimos buscan confundir, desacreditar y debilitar al movimiento comunista internacional en relación con la situación en Venezuela.

Coincidimos en que para los revolucionarios, especialmente para nosotros, es vital evaluar las respuestas a los acontecimientos concretos. Así, al evaluar sucesos como los del 27 y 28 de febrero de 1989, o la participación de BR y el PCV durante años en la historia de Venezuela, solo podemos afirmar que marcaron la bancarrota de esa izquierda. Esto se debió principalmente a que, ante una realidad convulsa, no existían las condiciones organizativas ni políticas para que se pusieran al frente de ciertas masas, que tenían expectativas puestas en esa supuesta vanguardia que se declaraba decidida a luchar.

Estas organizaciones, que en aquel entonces no supieron guiar al pueblo en su lucha, hoy siguen autodenominándose marxista-leninistas. Dan la espalda a las necesidades del momento político, pasando de forma convulsa y visceral de la rendición ante proyectos tan conservadores como el oportunismo de Caldera, a la oposición a un proceso democrático que se enfrenta a la peligrosa agresión del país imperialista más violento del planeta.

Estos giros y expresiones políticas inconsistentes generan confusión en la mayoría popular y en el movimiento comunista internacional. Ponen en entredicho la solidez estratégica y táctica de aquellas organizaciones que transitan de un lado a otro de la política con tanta facilidad y vehemencia. Esto, además, atenta contra la unidad del pueblo, destruyendo las posibilidades de cohesión de la vanguardia en el campo de la izquierda y llevándola a alianzas pragmáticas con la derecha, como acaba de hacer Bandera Roja y podría seguir el ejemplo del PCV.

Para intentar superar estas debilidades, que demuestran una falta de comprensión del momento político, de los enfoques del marxismo-leninismo y una falta de espíritu de unidad con el pueblo y otras fuerzas revolucionarias, hemos decidido recorrer, junto con otros cuadros y organizaciones, el camino de la construcción de una amplia posibilidad, de tipo Frente Unido, y tomar el testigo abandonado por las organizaciones “comunistas” tradicionales; intentar dar un nuevo impulso a las ideas que permitan, de cara al futuro, construir el socialismo, basado en la historia de la lucha del proletariado, tomando como referencias el socialismo científico, la Comuna de París, la Internacional Comunista y las luchas revolucionarias que se han librado en todo el mundo.

El socialismo solo puede construirse con la alianza de obreros y campesinos en el poder y el pueblo en armas.






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