Traducido por Fénix Rojo personal.
Llamamiento para la Segunda Encuentro de mujeres latinoamericanas y caribeñas
Quito, 28-30 de septiembre de 2018
¡Mujeres por la liberación de los pueblos y por nuestra emancipación!
Nosotras, las mujeres de América Latina y el Caribe, desde la lucha por la independencia del colonialismo hasta el presente, hemos participado activamente en la construcción histórica de nuestros países, en las luchas de nuestros pueblos contra la dependencia y explotación capitalista y contra todas las formas de discriminación, socioeconómica, étnico-cultural, de género, de edad y por la defensa de los derechos humanos. Reivindicamos el legado de Micaela Bastidas, Juana Azurduy, Manuela Sáenz, Policarpa Salabarrieta, Manuela León, y cientos de mujeres luchadoras anónimas, que en todos los rincones de nuestra región, han dado lo mejor de sus vidas para ganar la igualdad de las mujeres y honramos esos ejemplos con la convocatoria de este evento. Reunión de América Latina y el Caribe Mujer A lo que hacemos un llamamiento a todas las mujeres para que participen.
Ya en el siglo XX seguimos los pasos del movimiento internacional de mujeres revolucionarias inspiradas por Clara Zetkin, quien propuso que el 8 de marzo fuera el Día Internacional de la Lucha de las Mujeres Trabajadoras. También tenemos mártires como Olga Benario, las hermanas Mirabal, en cuyo homenaje el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer se conmemora.
Los pueblos de América Latina y el Caribe estamos unidos por un pasado común vinculado a la lucha anticolonial y anticapitalista; compartimos características sociales, económicas y culturales similares. También nos une la lucha contra la opresión de los imperialismos y los sectores dominantes locales. Pero, fundamentalmente, nos une la búsqueda de un futuro de verdadero desarrollo y de una profunda transformación social que nos conduzca a la emancipación y la independencia definitiva de nuestros países y de nosotras, las mujeres.
En el siglo pasado, el protagonismo de la mujer en la lucha social, política y económica creció enormemente; las acciones de las clases trabajadoras y de los diferentes sectores populares de América Latina y el Caribe se nutrieron del apoyo del Movimiento Feminista. Esto permitió el establecimiento de nuevas formas de organización más democráticas e igualitarias que facilitaron un mejor intercambio de experiencias y conocimientos, así como la incorporación de miles de mujeres a la organización política y social. En los distintos países, el movimiento de mujeres se manifiesta a través de acciones muy diversas que demuestran el compromiso de las mujeres con las reivindicaciones más importantes; así, tenemos la enorme y rica experiencia de los Encuentros Nacionales de Mujeres de Argentina; las luchas de las mujeres mexicanas contra la violencia de género; en Brasil, Colombia, Perú, Centroamérica, Ecuador, Chile y, finalmente, en todos los países, se han organizado movilizaciones masivas contra el asesinato de mujeres, por el trabajo público y de calidad, la educación y la salud, en defensa del medio ambiente, contra la corrupción gubernamental, etc.
Nosotras, las mujeres, somos las más castigadas por este sistema injusto y represivo. Luchamos contra la explotación y la opresión. Luchamos contra la violencia de género, por la educación sexual para decidir sobre anticonceptivos y evitar el aborto, y por el aborto legal para evitar la muerte. Para acabar con las redes nacionales e internacionales que trafican con personas y esclavizan a mujeres, niñas y adolescentes. Seguimos enarbolando las banderas históricas del movimiento feminista, exigiendo igual salario por igual trabajo. Ante el agravamiento de la crisis económica internacional que los gobiernos de nuestros países nos imponen, luchamos contra la cesión de la soberanía de nuestros países, la entrega de nuestros recursos, la explotación laboral, el hambre, el desempleo, por una educación de calidad y la salud de nuestros pueblos. Enfrentamos la discriminación, el racismo y la xenofobia, y luchamos por el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y negros, de las naciones y culturas originarias.
Por estas razones y porque apoyamos la integración de Estados Unidos, hacemos un llamado a las trabajadoras, campesinas, mujeres jóvenes, mujeres indígenas y negras, amas de casa, profesionales, maestras, residentes de los barrios poplar, mujeres trabajadoras por cuenta propia y desempleadas, intelectuales, artistas, personas de diversidad cultural y de género, a reunirse y participar en la Segunda Encuentro de mujeres latinoamericanas y caribeñas para que podamos intercambiar democráticamente y en igualdad de condiciones nuestras experiencias de lucha en las batallas diarias que libramos por la conquista y la defensa de nuestros derechos.
Aquí, en el centro del mundo, en esta tierra cuna de ideales liberadores, las esperamos con los brazos abiertos, con la calidez de esta tierra generosa y su gente, para fortalecer los lazos de unidad del movimiento de mujeres de esta región de América; para avanzar con seguridad hacia la conquista de nuestros derechos y la construcción de un mundo de plena libertad e igualdad para toda la humanidad.

